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Por qué tus amigos en Twitter no encajan en Instagram

09 / may / 2013 | 2 Comentarios

Las redes sociales son retorcidas y traidoras. Sí, lo digo yo, que trabajo en este terreno y, además, vivo de ello. Pero es la verdad: nos engañan, nos hacen creer que nos conectan con nuestro entorno, con nuestro círculo de amigos, que extienden nuestras relaciones y el alcance de nuestras interacciones sociales. Y no siempre es así. Nos tienden la trampa cuando empezamos a relacionarnos con ellas y nos abandonan cuando descubrimos en qué lío nos hemos metido al agregar para seguimiento a los perfiles que nos sugieren.

Hay un problema de base en la forma en que una red social plantea la manera en que debemos empezar nuestra actividad en ella. Reside en el criterio que determina en qué dirección haremos crecer nuestro círculo de contactos. Todo parte de un problema inicial: si abres un perfil en una plataforma y no sigues a nadie, ¿qué demonios haces ahí? No share, no joy. Así que toca buscar a personas con las que relacionarse. Aquí llega el problema, porque lo común es que se nos invite, como parte de la fase de configuración de nuestra cuenta, a explorar si nuestros contactos en otras redes sociales o en nuestra agenda de direcciones (por ejemplo, en Gmail) ya están presentes en el entorno en el que nos estamos introduciendo.

EPIC FAIL.

En el momento en que aceptamos cualquiera de esas sugerencias de procedimiento, abrimos la puerta a la falta de criterio de nuestra futura actividad social. Si mis contactos en Twitter son los mismos que en LinkedIn e idénticos que en Google+ y, oh casualidad, terminan siendo las mismas caras que veré en Instagram, Pinterest, Flickr o SlideShare, ¿qué estoy ganando? ¿Es que necesito cinco plataformas distintas para interactuar con la misma persona? ¿Qué clase de economía del tiempo es ésa? Fast-comm 1, slow-comm 0.

Luego llegan los problemas. Para empezar, duplicidad de relaciones personales. Para continuar, triplicidad de contenidos, porque pocos se sustraen/nos sustraemos a la tentación de publicar lo mismo en varias redes sociales al mismo tiempo cuando no te da la vida para cubrir todos los frentes que tú mismo has abierto. Pero Hootsuite lo pone tan fácil que ¿cómo vas a dejar pasar la oportunidad? Y para terminar, descubres que lo que una plataforma te puede dar no te lo proporcionan tus contactos al nivel deseado.

¿A qué me refiero con esto último? Pongamos un ejemplo simple y directo: ¿acaso tus contactos de Twitter son excelentes fotógrafos? Entonces, ¿por qué los tienes también en Instagram? ¿Sólo porque una imagen vale más que mil palabras? Aprecio mucho a toda la gente a la que sigo en esta plataforma, pero de la misma manera que estoy seguro de que mis fotos no le dicen nada a muchos de ellos, a mí tampoco me aportan las suyas para lo que espero de Instagram.

Hasta que no dominamos y entendemos un entorno, no somos conscientes de lo que podemos obtener de él. Por eso nuestro uso de Facebook evoluciona con el tiempo y nos lleva a darle un uso más íntimo con nuestros amigos (aunque no siempre), y por el mismo motivo empezamos siendo compulsivos en Twitter y solemos gravitar hacia perfiles más contemplativos y “voyeur”. Lo que necesitamos, en realidad, es que cuando entremos a formar parte de una red social, el tutorial de configuración de la cuenta no nos invite a agregar a quien ya conocemos, sino que nos resalte qué podemos conseguir en ese entorno y, sobre todo, que nos ayude a definir nuestros objetivos. De esa manera, segmentaríamos mejor los contenidos y optimizaríamos nuestro tiempo. Ahora sí: fast-comm 1, slow-comm 2.

Para las empresas, la cuestión también es importante, porque lo que será enriquecedor para ellas no es tener grandes comunidades con las que relacionarse, sino ser capaces de entrar en contacto con perfiles diferentes en cada plataforma, perfectamente ajustados a la idiosincrasia de la misma y preparados para consumir mensajes y enfoques (el famoso storytelling) completamente distintos, pero mejor orientados y segmentados. Sólo de esa forma tendrá sentido una estrategia de marketing de contenidos. No se trata de replicar el mismo discurso con diferente tono, sino de identificar las posibilidades y públicos que caracterizan a cada plataforma en relación con tus objetivos.

Todo lo anterior no quita que recordemos que la actividad social es una puerta abierta para dejar que el usuario-público-cliente se comunique con nosotros por la vía que le resulte más práctica y con el fin que desee: resolver dudas, quejarse, interesarse por un servicio, felicitarte por tu buen trabajo o sugerir mejoras. En definitiva, se trata actuar aplicando los principios del Social Business.

Sólo cuando logremos eso, dejaremos de quejarnos del exceso de fotos de gin-tonics en nuestro timeline. No es más que una cuestión de criterio.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Social Media: lo mejor de abril

30 / abr / 2013 | Escribir un comentario

El mundo del social media parece en estos momentos una competición de dos: Facebook y Twitter, empeñados en convertirse en plataformas globales capaces de abarcar todo tipo de servicios y experiencias para sus clientes. El objetivo sería que el usuario se aleje lo menos posible de cada una de estas plataformas aunque utilice servicios de terceros. ¿Lo conseguirán? Mientras la lucha se decide, vamos a ver nuestro ranking mensual con lo mejor del social media de abril.

10. Tuenti pone coto a la presencia de menores en su plataforma. Uno de los problemas para las redes sociales en España es garantizar que la edad de sus usuarios es la que dicen tener, algo que no sucede habitualmente. En Tuenti han optado por apoyarse en la identificación por DNI electrónico para tratar de minimizar al máximo este problema.

9. Twitter aplica la segmentación inteligente a su propuesta publicitaria. La red del pajarito ofrece la posibilidad a sus anunciantes de emplear una nueva herramienta que se apoya en palabras clave para la inserción de posts patrocinados asociados a tuits que hablen del tema que les interesa.

8. Cuidado con las cookies. La normativa europea obliga a las páginas web a avisar de forma clara a los internautas del uso de cookies para controlar la navegación por el sitio, pero en la mayoría de los casos no se facilita dicha información. Para ello, la Agencia Española de Protección de Datos ha publicado una guía con la que espera resolver las dudas al respecto… y evitar las multas que pronto empezarán a caer.

7. Tumblr ya es mainstream. La propia expresión es en sí mainstream, pero es lo que tiene alcanzar los 100 millones de blogs activos. Y entre ellos está el nuestro, que es una gozada: Thinking + Visibility.

6. Facebook habilita la posibilidad de responder comentarios. ¿Cómo es posible que algo tan sencillo haya tardado tanto en estar disponible?

5. LinkedIn anuncia LinkedIn Contacts. La plataforma profesional nos avisa de la inminente disponibilidad de su nuevo sistema para gestionar, de forma global y mucho más práctica, los contactos que tenemos en esta red. Hay que apuntarse para disfrutarlo, pero promete mucho.

4. PSY vuelve a batir records en YouTube. Concretamente, el del vídeo más veces reproducido en su primer día accesible: más de 38 millones de visualizaciones de “Gentleman”, su nuevo e irreverente videoclip.

Y llegamos a nuestro top 3:

3. Bienvenido, Twitter Music. La nueva plataforma de Twitter permite descubrir y escuchar temas apoyándose en servicios como Rdio, Spotify o iTunes. Lo malo es que, por ahora, sólo está disponible para iOS y en Estados Unidos.

2. Facebook lanza Home. Al final no fue un teléfono lo que presentó Facebook este mes, sino una app para cambiar la experiencia de uso del móvil, transformando los smartphones en sistemas 100% sociales. Lo malo es que, pese a las descargas masivas, las críticas no están siendo muy buenas.

1. WhatsApp desbanca al SMS. Tenía que llegar, y así ha sido. Más de 20.000 millones de mensajes circulan cada día por este sistema de mensajería, muchos más que los SMS que se envían cada jornada. Es el fin de una época en la industria móvil y la confirmación de que las comunicaciones online son las que lideran la actual etapa.

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Publicidad en tiempos revueltos 2.0: una historia de amor y odio

29 / abr / 2013 | Escribir un comentario

El binomio publicidad y redes sociales es más que evidente. No voy a descubrir nada nuevo: es un hecho. También es un hecho que las plataformas sociales, ya sean Facebook, Twitter, YouTube o Tumblr, están a la búsqueda permanente del equilibrio entre diseñar soluciones publicitarias atractivas para los anunciantes y optimizar la experiencia del usuario en la red social. Pero ¿este equilibrio es real? ¿Es si quiera posible? Voy más allá: ¿la financiación a través de los anunciantes es la única vía de supervivencia para las plataformas sociales?

En los últimos meses hemos conocido, y en algunos casos como el de Facebook lo hemos comprobado de manera evidente, que son muchas las redes sociales que andan a la carrera por convertirse en plataformas publicitarias globales, seguras y eficaces para los anunciantes. Y es que la eficacia publicitaria en este entorno no es moco de pavo con la sobresaturación de anunciantes que buscan un segundo de atención de los usuarios.

Hace muy poco, Facebook anunciaba que proporcionará información más segmentada a sus anunciantes en Estados Unidos para que éstos puedan personalizar aún más sus anuncios, y a ello añadía que, a partir de este verano, incluirá publicidad en vídeo en los feeds de noticias. Twitter, no hace ni una semana, nos sorprendió con una nueva herramienta de publicidad contextual capaz de “leer” los tuits de los usuarios y clasificarlos según el contenido de los mismos para ofrecer a los anunciantes una mayor certeza a la hora de impactar a sus audiencias. Por su parte, Tumblr ha comenzado a introducir publicidad en sus aplicaciones móviles.

Parece evidente que la financiación de las redes sociales, todavía gratuitas para el usuario, pasa por desarrollar soluciones publicitarias cada vez más ambiciosas y apetecibles para los anunciantes, pero que hacen más saturada la experiencia de navegación de los usuarios. Parece también evidente, que ninguna de ellas ha pensado en ofrecer servicios premium, de pago, para dar la opción a los usuarios que lo deseen a tener una experiencia de navegación sin publicidad alguna.

No obstante, hace pocas semanas supimos que el 70% de los usuarios de redes sociales se muestra receptivo a la presencia de marcas en este entorno, un dato que personalmente me sorprendió bastante. Creo, humildemente, que la receptividad de los usuarios viene dada, si es que es en un porcentaje tan alto, por contenidos de calidad y ventajas tangibles como descuentos, concursos  u ofertas en exclusiva, y no por ejercicios publicitarios en redes sociales. También pienso que los usuarios cada vez somos más conscientes de que la inversión publicitaria que hacen las marcas en las redes sociales, que es lo que permite que éstas nos ofrezcan nuevas funcionalidades, aplicaciones y mejoras.

Si bien  es cierto que el desarrollo de la ingeniería publicitaria en internet permite segmentar con muchísima más precisión los mensajes y crear campañas más eficientes, también es verdad es fácil evitar e ignorar la publicidad digital. Debido a nuestra madurez como usuarios a la hora de convivir en internet con las marcas, comenzamos a asumir, “como parte del paisaje”, publicaciones patrocinadas en Facebook o tuits promocionados en Twitter. Algunos usuarios van más allá y por medio de plug-ins bloquean la publicidad, por ejemplo en Google Chrome, YouTube o Facebook. Otros, directamente, ignoran los mensajes que vengan promocionados, patrocinados o sugeridos por las empresas.

¿Y si comenzásemos a pensar en modelos de pago para las redes sociales? A pesar del revuelo que se montó con WhatsApp tras anunciar que pretendía cobrar menos de 1 euro al año a los usuarios de dispositivos Android, creo que también somos muchos, cada vez más, los que pagaríamos una cantidad simbólica, un euro al año por ejemplo, por utilizar algunas plataformas sociales con opción a no tener publicidad en ellas.

Todo está por ver en la viña del 2.0, pero lo que sí está claro es que tanto anunciantes como agencias de comunicación y plataformas sociales tendrán que seguir retorciendo su ingenio para idear modelos publicitarios más orientados a conseguir una mayor eficiencia sin saturar a los usuarios.

 ¿Y tú? ¿Convives bien con la publicidad que aparece en el timeline de tus redes sociales?

Sara Martín

@_SaraMP_

hashtag

Doctor, me duele el hashtag

15 / mar / 2013 | Escribir un comentario

Que la llegada de Twitter, con sus publicaciones de 140 caracteres, revolucionó el mundo de la comunicación es un hecho. Pero de lo que concretamente me gustaría hablar es del tema de los hashtags y cómo su temprana implantación y uso desmesurado está alterando el panorama de esta red social.

Parece que con los hashtags nos estamos volviendo todos un poco locos, sin más. Hay quien usa esta palabra para llamar a su hijo y los franceses, directamente, la prohíben.

¿En qué consiste esta “revolución-hashtag”?

Creada en un primer momento como una herramienta para ordenar e indexar los contenidos en Twitter, el hashtag o etiqueta, nació con el objetivo de facilitar la dinamización, viralidad y popularidad de los comentarios publicados en la plataforma de microblogging. Posteriormente, su uso se extendió a otras plataformas, y en la actualidad la encontramos en redes como Google+ o Instagram. Ahora es Facebook la que podría estar considerando la posibilidad de empezar a usarlos. Si tenemos en cuenta que Instagram es de su propiedad, tiene toda la lógica, ¿verdad?

Sin embargo, esta herramienta se ha convertido en muchos casos en un arma de doble filo, recibiendo mayor protagonismo que la información publicada.

Uno de estos casos es cierta tendencia, tanto en el universo Twitter como en otras redes sociales, a la que nos podríamos referir como “empacho de hashtags”. Se trata, básicamente, de aquellas publicaciones en las que se hace un uso excesivo de etiquetas, restándole importancia a la información y devalúando el propio significado del mismo. Con esta estrategia se consiguen dos cosas: crear confusión en las búsquedas de resultados y a convertirse en verdaderos spammers.

Otra de las situaciones habituales es la falta de una estrategia adecuada detrás de la creación y promoción de hashtags por organizaciones y empresas. Hay numerosos ejemplos en los que el hashtag empleado ha tenido un efecto “boomerang”, provocando reacciones contrarias a las esperadas. Todos conocemos el célebre caso de McDonald´s y su #McDStories, o la multinacional Starbucks con su campaña #SpreadTheCheer. En ambos casos, los usuarios emplearon las etiquetas con un fin radicalmente opuesto al esperado por sus promotores.

En Instagram, la utilización de esta herramienta se ha desvirtuado dramáticamente, llegando a carecer casi por completo de sentido. Quizás se debe al hecho de ser una de las últimas redes sociales en ganar popularidad, pero el caso es que el uso de hashtags no ha terminado de cuajar del todo. Para todos aquellos que no estéis familiarizados con esta plataforma, recomiendo ver esta “guía práctica para no ser un asco en Instagram”, creada por Casey Neistat:

En esta red móvil, encontramos multitud de publicaciones de usuarios que emplean de forma compulsiva, en todas sus fotos, hasthtags populares como: #love, #instagood, #photooftheday, #instamood, etc.. ¿Resultado? Lo más probable es que las primeras fotografías que encuentres introduciendo esos términos disten mucho de guardar relación alguna con su significado.

Desde mi punto de vista, el uso de hashtags acompañando a las publicaciones es necesario y positivo para ordenar e identificar la información, pero siempre que nos apliquemos la coletilla de “en su justa medida” y usemos el sentido común a la hora de elegir tanto su número como su significado.

¿Y vosotros que opináis? ¿Pensáis que esto de los hashtags se nos está yendo de las manos?

Mercedes García

@mercegarten

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No lo llames trending topic, llámalo cambio

15 / feb / 2013 | Escribir un comentario

Hace algo más de un mes,un estudiante inglés denunciaba, a través de sus perfiles sociales, haber encontrado dentro de una pieza de pollo de la cadena de restaurantes KFC algo que se parecía a un órgano animal.  En cuanto la información y la fotografía se hicieron públicas, las redes sociales se encargaron que de dieran la vuelta al mundo. Poco después de desatarse la vorágine en internet,  un representante de KFC indicó que se trataba de un riñón de pollo, que llegó al restaurante debido a un fallo en el proceso de elaboración, y aseguraba que la salud del joven no estaba comprometida. Parecía que el tema, a pesar de la viralización de la información, había quedado cerrado.

Para mayor desgracia de la cadena de comida rápida, un segundo riñón ve la luz en internet semanas más tarde. Un usuario de Reddit llamado ‘six6six4kids’, subió una imagen de un menú de KFC con la siguiente descripción: “Compré algo para cenar en KFC hoy, sabía a muerto, retiré el rebozado y entonces apareció este riñón”.  Y, como es de suponer, la conversación se disparó y en torno a 4.000 personas comentaron la publicación. A todo esto, KFC no se ha vuelto a pronunciar.

Lo anterior es un claro ejemplo de las tan cacareadas y muy frecuentes crisis de reputación de marca. Un incidente, ya bien sea en la vida “off” como “online”, en el que una marca o compañía se ve envuelta y que enciende la llama de las redes sociales en cuestión de horas hasta convertirse en viral o en el tan temido trending topic.

Aquí se me plantean varias dudas. ¿Qué credibilidad tiene un usuario llamado six6six4kids? ¿Tiene realmente efecto una crisis como la de KFC en el negocio? ¿Por qué seguimos viendo que empresas envueltas en tremendos tsumanis de crisis de reputación online continúan reportando resultados multimillonarios? ¿Somos de tuit o “me gusta” fáciles? ¿Se pueden cambiar las cosas sentados frente al ordenador?

En este punto, recuerdo un tuit publicado por Miguel del Fresno el pasado 31 de enero, en mitad de la tormenta de #lospapelesdebárcenas, en el que se leía una interesante reflexión: La pregunta es para qué sirven miles de twitts y trend topics si no movilizan ningún cambio… #lospapelesdebárcenas.

Y no podría estar más de acuerdo con él. Creo que la era de las redes sociales como herramientas de propagación de información y contenidos está bien, y sus beneficios son claros, pero debemos evolucionar a una etapa en la que internet en su conjunto sirva de palanca para movilizar personas. Pero movilizarlas en su día a día, en su vida analógica. Si no, las crisis en redes sociales se quedan en eso: huracanes pasajeros de los que, con el tiempo, la gente se terminará olvidando.

El tuit de Miguel del Fresno iba dirigido a @PabloHerreros, que también ofreció una interesante respuesta: Sí, marcan el principio de algo nuevo, como sugería aquí: http://owl.li/hFJQR. Mírate sólo los últimos párrafos. También de acuerdo: las redes sociales han supuesto el principio de un “algo” nuevo, que parece llevarnos a fomentar a través de la información, la participación de los ciudadanos tanto en internet como en la vida real. Sin duda, internet y las redes sociales han incrementado nuestra sensibilidad hacia la actualidad que vivimos, nada fácil para la gran mayoría.

El fácil y rápido acceso a la información nos ha convertido en antenas receptoras de cientos de mensajes diarios. Pero precisamente la celeridad con la que nos desenvolvemos en internet parece hacernos más propensos a entrar en una rueda de viralización de contenidos e información que no siempre profundizamos para leer o contrastar. Irremediablemente esto, entre otras cosas, nos lleva a no ser siempre consecuentes, en nuestra vida analógica, con las  conversaciones en las que participamos en internet.

Es cierto que las redes sociales han generado cambios; nacen plataformas sociales que dan voz a problemas sociales, fomentan la difusión de información independiente, ayudan a la transparencia y empujan la libertad de información. Pero deberíamos incrementar un poco nuestras dotes de responsabilidad respecto a la información que compartimos y ayudamos a difundir en internet, y si lo hacemos por pleno convencimiento, ser consecuentes para materializar un cambio, para dotar las conversaciones de significado tangible. Aunque eso signifique llenar una plaza o dejar de comer en un determinado restaurante.

Sara Martín

@_SaraMP_

 

 

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Felicitar un cumpleaños: todo un arte “social media”

13 / feb / 2013 | 2 Comentarios

Hoy es mi cumpleaños. Es una buena noticia. De hecho, ni siquiera estoy en la oficina, porque si trabajas en Best Relations, el día de tu cumpleaños ¡es fiesta! Pero a lo que íbamos.

Reconócelo: alguna vez te ha invadido el desánimo cuando alguien que esperabas que te llamase para tu cumpleaños tuvo el cuajo de conformarse con un escueto tuit o post en tu muro de Facebook diciéndote: “¡Felicidades, que lo pases super-bien!”

Quizá la forma en que las personas nos felicitan sea una buena sonda para medir lo que le importamos a la gente (o no; jamás te tomes mis posts demasiado en serio). Lo importante es que a uno le hagan sentir especial y que uno sepa hacer sentir especial a las personas que a uno le interesan de verdad (el famoso “sólo porque eres tú”). Una vez más, al igual que en el mundo de la comunicación y el marketing, la diferenciación resulta fundamental. ¿Y qué es la clave de la diferenciación? Sencillo: el subtexto que podemos extraer. Veamos algunas posibles lecturas entre líneas que podrían darse ante determinados tipos de felicitaciones, desde lo más lamentable a lo más glorioso:

  • Alguien que a te da lo mismo no se acuerda de felicitarte el cumpleaños.
  • Tú tampoco te acuerdas de esa persona, así que no pasa nada.
  • Alguien especial para ti no se acuerda de felicitarte el cumpleaños.
  • En caso de que te acordases de que esa persona no te ha felicitado (que ya es de rencorosos) piensas: “Pues con el lío que tendrá, no me extraña que no se haya acordado. A mí me ha pasado lo mismo muchas veces”. Si le das más importancia, puedes comenzar a pensar que algo insano está ocurriendo en tu organismo ;)
  • Te llega un mensaje en Facebook: Pericco de los Palottes te invitó a probar “Deseo agregar tu cumpleaños”.
  • “¿Pero cómo es posible que esta persona a la que he visto UNA o NINGUNA vez en mi vida quiera saber cuándo es mi cumpleaños? ¡Qué más le dará saberlo! ¡Bah! Eso es que le ha enviado la petición a cholón a todo el mundo. Paso ¡Hay que ver cómo le gusta a la gente hacerme perder el tiempo”.
  • Te llega un mensaje en Facebook: un amigo (esta vez de verdad) te invitó a probar “Deseo agregar tu cumpleaños”.
  • “Qué majo, se interesa por mi cumpleaños”. En ese momento aparece la sombra de la duda: “¿No será que mi colega ha hecho lo mismo que Pericco de los Palottes y lo ha enviado a cholón? ¿Debería seguirle el juego?”. Pero en el instante en el que decides que tu amigo se merece que aceptes su invitación, recapacitas: “¿Compartir mis datos con una presunta aplicación de cumpleaños que vete tú a saber quién la ha desarrollado? ¡Anda y que le den! Que me sonsaquen sutilmente cuándo cumplo años, como hago yo con los demás”.
  • Te cuelgan un “Felicidades!!!” o un “Feliz cumpleaños, que lo pases muy bien!!!” en el muro de Facebook o en Twitter.
  • “¡Qué majo! …pero anda que se ha roto los cuernos intentando ser original”. Si es vía Twitter, le atribuyes un pelín más de mérito, porque esta plataforma no va chivándose por aquí y por allá de las conmemoraciones.
  • Te cuelgan un “Muchísimas felicidades wappo/a!! Ya veo que empezaste a celebrarlo anoche :) ” en el muro de Facebook o en Twitter.
  • ”¡Qué majo! Y hay que ver qué pendiente está de mis cosas. ¡Qué importante soy como prescriptor!”. #ifeelgood
  • Te cuelgan un “Feliz cumpleaños, que lo pases muy bien!!!” en el muro de Facebook o en Twitter acompañado de una foto como ésta o un vídeo de este estilo.
  • “¡Hay que ver qué detallista! La de minutos de su vida que habrá dedicado a buscar esta cosita tan divertida sólo para que yo me riese”. #friendsforever
  • La misma situación anterior, pero resulta que quien te envía el vídeo sabe que te encanta bailar: “Querido Stephan, no dejes de saltar y bailar en tu cumpleaños. Me imagino que lo celebrarás más o menos así
  • “¡¡¡Qué puntazo, se lo ha currado a tope!!!! Estoy pensando en invitarle a probar Deseo agregar tu cumpleaños para que jamás se me olvide el suyo”.
  • Recibes un mensaje privado de felicitación personalizado a través de cualquier red social: Whatsapp, Line, email o un DM vía Twitter (por cierto, Disney incluye esta práctica en su community management).
  • “Esto ya es amor. Hay que ver la complicidad que tiene esta persona conmigo”. #estoyempezandoaponermetierno
  • Te llega un mensaje de felicitación vía SMS.
  • “¡¡¡Qué vintage!!! Se ha gastado la pasta por felicitarme. ¡Qué cielito! Pero… ¿está tonto o es que no sabe que existen Whatsapp o Line? Ah, claro, es que tiene un Nokia 5110 y con eso poco se puede hacer”. #lequiero
  • Te llaman por teléfono para felicitarte utilizando la voz humana.
  • Después de la conversación haces el pino de tanta felicidad que te ha invadido.
  • Te llega una postal de felicitación vía correo tradicional escrita a mano.
  • Obviamente, lloras de felicidad
  • Alguien te despierta llamando a tu puerta a las 7:15 de la mañana. Es un botones que te trae tu desayuno de cumpleaños, encargado por un súper-amigo (a mi me pasó y te aseguro que no se olvida ;P).
  • Piensas que cuando debas elegir una residencia de la tercera edad para tu retiro, debería ser aquella en la que esté ese amigo.

Podría extenderme al infinito hablando de fiestas y regalos de cumpleaños, pero lo que quería decir es que si una persona te resulta especial, hazle ver que es así diferenciando y personalizando tu mensaje, invirtiendo una pequeña o gran porción de tiempo en ello. Da igual que sea a través de Facebook, Twitter, Whatsapp o mediante una nota en un post-it. Y sobre todo, no te obsesiones con que has olvidado un cumpleaños o que han olvidado el tuyo . ¡A todos nos pasa!

Mi conclusión: te deseo un cumpleaños que te deje así ;)

Por cierto, hoy también es el Día Mundial de la Radio.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

 

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El increíble caso del influencer mutante

14 / ene / 2013 | 2 Comentarios

No recuerdo exactamente quién dio el primer paso, cuándo ni con qué motivo, pero debió de ser más o menos así. España, 2005: una multinacional de la industria tecnológica celebra una de sus grandes citas corporativas en una capital europea. Junto a los periodistas que habitualmente cubren el evento (y a los que invita a acudir asumiendo su desplazamiento y alojamiento) hay ciertas personas que se salen de lo habitual. Son blogueros. Ellos no lo saben, pero el concepto influencer  ya está tomando forma.

Al pasar la mecánica de las relaciones entre empresas y medios de la bidireccionalidad a la multidireccionalidad, quedó constatado que las cosas estaban cambiando en la comunicación, y a gran velocidad. No se trataba del fin de la objetividad o del hundimiento del periodismo, sino de la certeza de que internet había modificado la manera en que los consumidores se informan, opinan, crean y deciden. Los blogs eran una realidad emergente que no pasaba inadvertida, y el reconocimiento de que sus autores estaban creando nuevos y eficaces canales de comunicación se tradujo en ese deseo de integrarlos en las dinámicas de relaciones públicas, aunque a día de hoy todavía hay quien no sabe muy bien cómo trabar relaciones con ellos.

Convertidos en líderes de opinión por derecho propio, los blogueros (al menos aquellos que han conseguido mayor notoriedad) fueron los primeros influencers de la era digital, no sólo por ser capaces de influir en el comportamiento y las decisiones de las comunidades que les seguían, sino por el papel que juegan como comunicadores para empresas y organizaciones. Sí, antes hubo algunos foreros que se hicieron populares en la Red, pero generaban más miedo y rechazo que admiración.

A muchos periodistas les molestó su presencia en eventos, ruedas de prensa y show-rooms. ¿Qué hacían allí? Aquello no era serio, “no eran profesionales”. Con el paso del tiempo, se evaporaron las discrepancias, y con la crisis de los medios se ha dado la circunstancia de que muchos que empezaron trabajando en la prensa tradicional lo hacen ahora en blogs, tanto personales y amateurs como comerciales.

Pero no dura mucho la calma en internet. El influencer digital cobró nueva forma con el estallido de las redes sociales. Primero fue bajo la apariencia del gurú: aquel experto que pontificaba sobre un determinado tema desde su perfil en Twitter, que escribía mucho, respondía poco y no seguía a nadie. Cada uno es libre de actuar en las redes sociales como le parezca, pero sea como fuere, al gurú le caen palos de vez en cuando. Sea como fuere, muchos empezaron a ser invitados a eventos, mesas redondas e incluso desayunos y ruedas de prensa. Tampoco le hizo gracia a sus predecesores.

El cambio de las redes sociales

El influencer ha experimentado una nueva mutación: ahora también son personas tremendamente activas en redes sociales, a las que siguen miles de personas no tanto por su conocimiento experto sobre un determinado tema, sino más bien por su capacidad empática y por el estilo de vida que exhiben. De nuevo, muchas empresas acuden a ellos con un claro objetivo: obtener visibilidad para algunas de sus acciones de comunicación. A fin de cuentas, no dejan de ser un puente hacia usuarios con los que, a través de otros canales, no podrían conectar, e interactúan con las marcas de forma completamente distinta a como lo haría un “probador” técnico.

¿Qué sucede en estos momentos? Que la banalidad de algunas acciones para las que se cuenta con este tipo de perfiles con el único objetivo de sumar impresiones lleva a que, de nuevo, surjan las voces críticas. El periodista y bloguero Carlos Zahumenzsky hablaba hace poco de “Social Proxeneting” como una actividad producto de las agencias de marketing y comunicación que “mantiene y promociona a esas attention whores convertidas en divas”. Aída Méndez, de Weblogs SL, matizaba a Zahumenzsky: sí, hay “famosos de Twitter”, pero no se acude a ellos porque sean menos críticos que un periodista (coincido con ella). Lo más interesante de su reflexión es que, en efecto, cada vez es más frecuente que el influencer sea alguien del sector del social media, en una especie de círculo endogámico en el que los profesionales del mundillo hablan de sí mismos y del trabajo ajeno con admiración y entusiasmo. No es extraño: si los blogueros más consolidados en internet son los que hablan de tecnología por la naturaleza técnica del medio, ¿cómo no iban a ser los nuevos influencers en las redes sociales precisamente aquellos que trabajan en social media?

Y yo, ¿qué opino? Además de lo que dije hace poco en un debate en OndaCro, creo que el influencer no es: está. Es una condición circunstancial en la vida que no podemos atribuirnos. Se influye o no se influye, a pesar incluso de uno mismo. Pero lo importante, al margen de eso, es para qué queremos invitar a participar a determinadas personas en nuestras estrategias de comunicación. Las empresas están en su derecho de saber cuál es el ROI de veinte fotos en Instagram de gente tomando gin-tonics. ¿Se generan nuevas ventas? ¿Se mejora la reputación? ¿Aumenta la comunidad en torno a la marca? ¿O sólo conseguimos impactos gráficos de gente, independientemente del sector y de su procedencia profesional, divirtiéndose?

Me da igual que hablemos de gurús, de influencers o de experiencers, término muy acertado que leí al periodista Manu Arenas para etiquetar a los que comparten experiencias a propuesta de las empresas. En su rol, unos y otros pueden tener sentido y legitimidad como eslabones de la malla de relaciones y conversaciones que se teje entre empresas y públicos (consumidores o no), normalmente de forma espontánea. Lo que sería triste, como me comentaba Stephan Fuetterer hace poco, es que desde las Relaciones Públicas se haya luchado tanto para que se nos disocie del que reparte flyers a la puerta de una discoteca como para que ahora terminemos organizando saraos en estos establecimientos para tomar cervezas. Tampoco se trataba de eso.

Para un acercamiento más amplio del concepto influencer, os dejo este interesante documental:

INFLUENCERS FULL VERSION from R+I creative on Vimeo.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Social Media: lo mejor de diciembre

28 / dic / 2012 | 2 Comentarios

Si tuviéramos que escoger dos palabras clave para el mes de diciembre que ahora termina, serían foto y filtro. Todo se conjugó para que las polémicas y novedades más destacadas de este periodo tuvieran algo que ver con ambos términos. Pero no nos anticipemos. Resumimos a continuación lo que más llamó nuestra atención en las últimas semanas.

Aquí va nuestra lista:

10. Facebook lanzó Poke, su aplicación para mandar mensajes con fecha de caducidad. Sí, como Snapchat. ¿Y eso ha sido noticia? No, más bien al contrario: la noticia es que parece haber fracasado rotundamente.

9. Microsoft también tuvo su momento de gloria en diciembre. Su red Socl (pronúnciese “social”, con acento anglosajón) dejó la fase beta. No es que haya sido un terremoto informativo, pero no todos los días un player de los grandes presenta en público un proyecto de estas dimensiones. Que no le pase lo que a Keteke

8. Los usuarios de Facebook le dijeron a la red social, de nuevo, que no querían más cambios en su política de privacidad. El problema es que al pronunciarse democráticamente menos del 30% de la comunidad (es decir, menos de… 300 millones de personas), el resultado no es vinculante. La vida seguirá igual.

7. Twitter partió peras con Instagram, pero con toda la intención del mundo: la compañía del pajarito nos mostró sus nuevos filtros para imágenes.

6. Como no podía quedarse atrás, Flickr aprovechó la confusión y los roces entre Twitter e Instagram para enseñarnos su nueva app móvil que, casualmente, también cuenta con filtros “hipster” para las fotos.

5. Llega el final de 2012, y unos y otros muestran sus resúmenes del año. El de Twitter nos gustó por su originalidad.

4. En Venturebeat, mientras tanto, recogieron las 10 historias con más peso en social media este año. Merece la pena echarle un vistazo.

Y ahora, vamos con nuestro “top 3”:

3. El cantante surcoreano PSY batió una nueva marca: su Gangnam Style ya se ha reproducido más de 1.000 millones de veces en YouTube. Pero preferimos enlazar el YouTube Style que rodó con la compañía de Google en vez de regalarle más visualizaciones extra, ¿no?

2. Google+ nos tenía reservada una sorpresa para cerrar el año: Communities, o dicho de otra forma, su alternativa a los grupos de Facebook. Y no parece que le vaya mal.

1. Instagram ocupa nuestro puesto de honor. No podía ser de otra manera: que si cambio de política de privacidad, que si ahora puedo vender vuestras fotos, que si los usuarios dejaremos Instagram, que si cambiamos un par de líneas y volvemos a ser todos amigos.

¿Qué nos traerá 2013? ¡Pronto lo sabremos!

Carlos Molina
@molinaguerrero

ranking-noviembre

Social Media: lo mejor de noviembre

04 / dic / 2012 | Escribir un comentario

El mes de noviembre nos dejó un montón de temas interesantes y de indicios de cómo serán las principales plataformas sociales en las próximas semanas. De todo ello, hemos vuelto a filtrar lo que más nos llamó la atención en nuestro particular ranking del mundo del social media.

Aquí va nuestra lista:

10. Parece que Facebook quiere evitar problemas con uno de los aspectos que más polémica ha generado en torno a sus características. A partir de ahora, los nuevos perfiles tendrán que configurar primero sus opciones de privacidad antes de empezar a participar en la red.

9. YouTube se integra cada vez más con Google+. En breve, podremos tener en un canal varios administradores para gestionar sus contenidos.

8. Hasta hace muy poco no podía hacerse, pero ya es posible integrar insignias (“badges”) de nuestro perfil en Instagram en nuestra web para atraer tráfico.

7. Twitter nos sorprendió asegurando que sus clientes de contenidos patrocinados podrán filtrar perfiles por género. ¿Cómo? Analizando los textos de sus mensajes y deduciendo si son mujer u hombre.

6. Prezi, la plataforma de presentaciones más “cool” del momento, ya tiene 15 millones de usuarios registrados.

5. Foursquare no le va a la zaga a Prezi. Acaba de cumplir cuatro años y ha superado ya los 3.000 millones de “check-ins”.

4. ¿Y qué decir de LinkedIn? Que ha sobrepasado la barrera de los 187 millones de clientes. ¿No está mal, verdad?

Y ahora, vamos con nuestro “top 3”:

3. Pinterest nos sorprendió en noviembre con unas cuantas novedades: perfiles de empresa, tableros secretos y la posibilidad de pinear en un tablero compartido.

2. La polémica del mes la protagoniza, de nuevo, Facebook. Sus cambios en Edge Rank, su algoritmo de ordenación de contenidos, parece que podrían haber provocado una pérdida de visibilidad en las páginas de empresa… o quizás no haya sido más que una mala interpretación. No te fíes de los que aseguran que ahora sólo verán tus publicaciones el 7% de tus fans.

1. La campaña más entrañable del mes en social media es ésta del metro de Melbourne para alertar sobre los peligros de acercarse demasiado a las vías del tren. Tumblr con GIFs animados, un site con consejos y una pegadiza melodía que puedes descargarte forman parte de la acción. ¡Disfrutad de “Dumb Ways to Die”!:

 Carlos Molina
@molinaguerrero

mejor-octubre

Social Media: lo mejor de octubre

31 / oct / 2012 | Escribir un comentario

Otro mes que se nos va, pero que nos deja un montón de novedades y noticias en el mundo de los medios sociales. A lo largo de octubre, hemos seguido con atención lo que ha ido sucediendo, y hemos compartido con vosotros, a través de nuestros perfiles, algunas de estas informaciones. Pero si no tenéis ganas de bucear en ellos para rescatar lo más destacado, no os preocupéis: aquí está nuestro particular ranking mensual del social media.

10. Nos encantan los datos de valor, y el informe “The State of the Internet” de Business Insider nos proporcionó un montón de ellos sobre la realidad de la Red y su uso.

9. El acuerdo con Nielsen permite a Twitter traer los sondeos patrocinados a la red del pajarito. El atractivo es contar con estadísticas.

8. Por si lo anterior no era suficiente, Twitter anuncia la posibilidad de realizar acciones publicitarias segmentando por género. ¿Cómo? Mediante el análisis de identidades según el contenido de los tuits.

7. Tumblr no tiene estadísticas propias, pero una nueva herramienta que está por llegar nos ha alegrado el mes a muchos: Union Metrics. ¿Has solicitado ya tu invitación?

6. Si es por estadísticas, Instagram también carece de las suyas. Ese vacío se puede cubrir con una plataforma como Nitrogram.

5. Se va terminando el año, y merece la pena repasar algunos de los mejores vídeos virales de los últimos meses.

4. Se hacía necesario para las marcas que cuentan con presencia en diferentes mercados: llegan las Global Pages a Facebook, con una sola identidad y la misma URL para desplegar contenidos diferentes, según el país desde el que se accede.

Y nuestro “top 3” lo reservamos a otros tantos cambios de estética y diseño. Vamos con ellos:

3. LinkedIn anuncia un nuevo diseño para las páginas de empresa que incluye imagen de cabecera, y avisa de que pronto podremos disfrutar de otro cambio similar en los perfiles profesionales.

2. TweetDeck se renueva con fondos distintos, posibilidad de cambiar el tamaño de letra… y también algunos fallos de rendimiento que no se han resuelto.

1. Facebook sigue apuntando al comercio electrónico con los botones “Lo Quiero” y “Coleccionar”. Próximamente, en todos sus muros.

Carlos Molina

@molinaguerrero