Archivo de etiquetas para "Redes Sociales"

¡Egocéntricos! ¡Narcisistas! Eso es lo que sois

Medios sociales, Opinión, Redes Sociales

¡Egocéntricos! ¡Narcisistas! Eso es lo que sois

No hay comentarios 13 mayo 2013

Según la revista Time, hay una generación nueva de jóvenes (egocéntricos), a quienes llama Milenistas, conocida como “The Me Me Me Generation”. Lo que define a esta generación es su narcisismo exacerbado.  Por cierto, antes de que se me olvide, la semana pasada descubrí otra definición del término “milenista” mucho más amplia en este post donde se habla “de mileuristas a milenistas, del capitalismo al talentismo”. Muy recomendable.

Me pregunto: ¿el narcisismo define sólo a una generación o es característico de una era?

The Me Me Me generation

La chica de la portada de Time tiene un móvil. Fijo que la foto que se está haciendo termina en Instagram, Twitter, Facebook, Tuenti y en algún Whatsapp. ¿Son las redes sociales las culpables de este narcisismo general (no sólo juvenil)? Es más, ¿para qué sirven las redes sociales?

Es una pregunta con muchas respuestas. Las personas las utilizan para estar en contacto. Las marcas para vender más. Y en general, todos las empleamos para el personal branding. Desde los tiempos del Fotolog, vulgarmente conocido como Egolog, si hay algo que alimentan las redes sociales es el narcisismo. Exigimos nuestra cuota de protagonismo, incluso cuando formamos parte de iniciativas tan brillantes como la co-creación.

¿Qué opináis? ¿Qué os parece la portada de Time? ¿Te identificas con “The Me Me Me Generation”? ¿Es una era o es una generación? ¿Tienen la culpa únicamente las redes sociales?

Diego Rivera

@riveradiego

Por un uso más responsable de los social media

Medios sociales, Redes Sociales

Por un uso más responsable de los social media

No hay comentarios 25 abril 2013

Hoy en día, ¿quién no tiene un perfil en Facebook, cuenta su día a día en Twitter, busca trabajo a través de LinkedIn o comparte sus mejores momentos con el mundo gracias a Instagram? Según la última oleada del EGM, sólo un 40% de los internautas no dedicó tiempo a este tipo de actividad en el último mes, así que la mayoría estamos en el porcentaje opuesto. Los social media, en definitiva, se han convertido en una forma de expresión y un medio de comunicación en dos direcciones, pero ¿sabemos usarlas correctamente?

Algunos hechos, como por ejemplo el atentado de Boston del pasado 15 de abril, nos muestran que el uso de las redes sociales como espacios de información y colaboración, cuando se hace sin ningún control, coherencia o criterio, puede crear el efecto contrario y transformarse en lugares de desinformación. Sucedió con Reddit, 4chan (muy denostada previamente) y Twitter, que pasaron de ser redes de ciudadanos al servicio de la investigación policial a promotores de la caza indiscriminada de presuntos culpables, afectando a la reputación de personas que nada tenían que ver con los crímenes.

El exceso de información que se produce en la Red puede ser un arma de doble filo si no sabemos cómo utilizarla y compartirla para poder aprovecharla al máximo. Conviene por eso tener en cuenta algunas pautas para que administremos nuestras redes con sentido:

- Actúa con conciencia. A la hora de emitir una información, debes tener en cuenta qué es lo que estas comunicando y cuál es tu intención. El mal uso de las redes sociales puede provocar serios problemas, tanto para ti como para terceros. No puedes controlar la dispersión del mensaje, pero sí ser consecuente con lo que publicas y responsabilizarte de ello.

- Contrasta la información. Un mismo hecho se ve de de manera diferente según los ojos que lo miren y los caracteres que lo cuenten. No des por válido todo lo que te llegue antes de publicarlo y compartirlo; duda y no tengas prisa por difundir lo que puede no ser más que un rumor. No hagamos entre todos una montaña de un grano de arena.

- Atento con la privacidad. Cada vez es más común encontrar vídeos en la Red de imágenes de la vida privada de otras personas, incluso menores, que pueden no haber sido conscientes de que se las estaba grabando. Intenta no caer en este tipo de acciones que no sólo exponen y pueden ridiculizar públicamente a una persona anónima, sino que también va en contra de la Ley.

Sigamos disfrutando de la Red, de las ventajas que nos ofrece y del servicio que nos brinda evitando confundir libertad con irresponsabilidad. Nos lo pasaremos mejor y lograremos que, entre todos, sea un entorno más útil y productivo.

Beatriz Valdespina

@bvaldespina

Turismo y redes sociales: ¿una historia de amor imposible?

Internet, Marketing, Medios sociales, Redes Sociales

Turismo y redes sociales: ¿una historia de amor imposible?

No hay comentarios 26 febrero 2013

Ya con la llegada del llamado internet 1.0, parecía que la web era el espacio perfecto para el desarrollo económico del sector turístico. Hacer reservas de vuelo o de hotel online nos resulta un proceso natural y parece inconcebible llevarlo a cabo de otra forma. Sólo unos pocos románticos continúan llamando por teléfono para hacer una reserva.

El turismo es un segmento plenamente instaurado y optimizado en el entorno online. Así, con la llegada de la redes sociales, hubiera resultado lógico pensar que buena parte del marketing online de las empresas turísticas se trasladara a estas plataformas, dada la importante masa crítica de usuarios online que concentran.

Sin embargo, se observa un curioso proceso de retroceso en este sector: según fuentes de Hosteltur, “[…] es como si el péndulo volviera a caer de nuevo hacia las técnicas de venta tradicionales, después de una estrategia desequilibrada que en los últimos años ha estado muy concentrada en la parte online, pero que no ha traído los resultados que los hoteles independientes tanto necesitan ahora”. Se refieren a este proceso como un “going back to basics”, es decir, los hoteles apostaron fuerte por el online y no han obtenido el ROI que esperaban de las redes sociales, así que reducen sus actividades 2.0 para volver al marketing de folleto y promoción.

Posibles causas: el intrincado camino entre el deseo y la pasarela de pago

Pongamos un ejemplo proveniente del sencillo mundo del marketing tradicional: cuando una agencia de viajes realiza una promoción (como acción de marketing), puede medir exactamente cuántas personas han comprado a través de ella y calcular el ROI. Es causa-efecto.

El problema viene cuando este esquema resulta no ser aplicable a las redes sociales. El usuario de redes sociales no está en modo comprar on, sino que busca inspiración. De momento, quiere soñar con las próximas vacaciones o el próximo destino de escapada, pero no ha hecho números, no lo ha hablado con su pareja, no sabe qué días libres podrá coger o si los niños tendrán colegio. Lo que se deriva de esto es que la oferta no le llega al corazón y lo olvida según termina de leer. Sin embargo, la foto de un desayuno con el mar de fondo le emociona y la foto de la chimenea con dos copas de vino en primer plano se merece un “like”. El precio y las ofertas le interesarán cuando se siente a estudiar el caso y hacer la compra, pero ahora sólo quiere viajar muy lejos sin moverse del ordenador.

No es una relación directa hacia las reservas, pero no cabe duda de que las redes sociales pueden hacer mucho por el turismo. Ese usuario que deja un comentario o comparte un contenido puede que hoy no compre, pero es probable que, a la hora de reservar sus próximas vacaciones, se acuerde de la cadena de hoteles que tiene esas increíbles fotos en Pinterest o de esa otra que le da los buenos días en Facebook desde la suite  o el spa. Eso por no hablar de la importancia de las fotos colgadas por clientes. Los amigos de mis amigos son mis amigos: una etiqueta en Facebook o una mención positiva en Twitter valen su peso en oro para las empresas turísticas, aunque la reserva tarde un poquito más en llegar.

Ana López

@anafwwm

La importancia del lado oculto del social media

estrategia, Medios sociales, Redes Sociales, Relaciones con Medios Sociales

La importancia del lado oculto del social media

2 Comentarios 19 febrero 2013

Las estrategias en las redes sociales son como la vida misma, y su éxito es tan sencillo, o tan complicado, como la gestión de nuestras relaciones sociales en la vida “real”.

A raíz de esta primera frase, creo que podríamos escribir un tratado completo, de muchas, muchas páginas, en el que teorizar sobre cómo relacionarnos con el entorno, qué parámetros juegan su papel, la influencia del carácter personal, de la educación, incluso de la pura química que domina nuestro cuerpo (endorfinas, oxitocina…) y  cómo medirlo.

Esa reflexión me parece apasionante, y lo bueno del social media es que estas relaciones quedan al descubierto, repercuten en la comunicación de una organizacion y se pueden medir.

Y continuando con el símil, al igual que con las personas, existen las que van de frente -como se suele decir, se las ve venir- y otras que se “esconden”.  Pues sobre estas últimas es sobre las que me gustaría reflexionar para poner de manifiesto dos fenómenos que se están produciendo en las estrategias 2.0, que quizás no se están midiendo bien. Provienen de la tecnología digital más 1.0 y pueden tener más influencia de la que pensábamos en el 2.0: el email.

  • Social media en la sombra. Recientemente se publicaba un estudio en el que se ponía de manifiesto el hecho de que las empresas empiezan a gestionar más y con mayor rapidez la preguntas de sus usuarios en las redes sociales. Ésta, que es una excelente práctica, tiene en muchas ocasiones un componente de privacidad (porque se manejan datos personales, por ejemplo) que hace imprescindible el uso del email. A esto podríamos llamarlo el “social media en la sombra” (concepto que pido prestado a mi compi @molinaguerrero, el mago de la conceptualización del 2.0, y lo que se tercie). Es decir: eso que se produce y que no es visible, algo que en el estudio citado, por ejemplo, no se ha tenido en cuenta. En la cercanía del email es donde se consiguen muchos conversos. Desde nuestra experiencia, observamos que tan importante es lo que se ve (la respuesta pública) como lo que no se ve (la privada).

Otra práctica habitual que al final redunda en la dinamización de una plataforma de social media son las listas de mensajes privados con los seguidores de una página de Facebook, por ejemplo. Son acciones que no son visibles para el público en general, pero que se producen y ofrecen muy buenos resultados.

  • Dark social. Otro fenómeno más que interesante es el tráfico que llega a un blog o una web a través del más puro estilo 1.0, es decir: el tráfico que recibe un site cuando alguien copia y pega una URL en un email o un chat, por ejemplo. Las consecuencias del darck social están muy bien analizadas en este post de Tristán Elosegui, y que viene a decir que si tenemos en cuenta el dark social, los índices de tráfico directo bajan enormemente porque parte de dicho tráfico hay que atribuirlo ahora a  esta práctica (se estima que entorno al 65%). De esta forma y por comparación, el tráfico proveniente del social media se convierte en la segunda fuente de tráfico.

Mi conclusión es que es importante no olvidarnos de los orígenes, de dónde venimos, de cómo nos comportamos y de nuestros hábitos, que efectivamente se transforman, pero quizás no tanto como suponíamos.

Begoña González

@begoglez

En Facebook, no siempre manda quien paga

Medios sociales, Redes Sociales

En Facebook, no siempre manda quien paga

No hay comentarios 14 febrero 2013

Dicen que el cliente siempre tiene la razón, y que quien paga, manda. Eso, sin embargo, no pasa con las redes sociales, al menos no con todas. ¿Quién es el cliente en Facebook? El que conteste que es cualquier persona con una cuenta activa se equivoca. Los clientes son los que pagan, y en la mayoría de los casos, los únicos perfiles de usuario dispuestos a pagar son los corporativos. ¿Mandan? No diría eso.

Sigamos con el caso de Facebook. Si gestionas un perfil corporativo, es probable que te hayas enfrentado a las limitaciones que la plataforma te pone precisamente por ser alguien que, por principios, busca un beneficio económico. No puedes etiquetar perfiles personales; no puedes dirigirte por mensaje directo a nadie que no te siga (y se ponga antes en contacto contigo en privado); no puedes corregir tus publicaciones (salvo en el caso de los comentarios a fotos o, más increíble aún, los comentarios a los comentarios)… No parece un entorno muy amistoso.

Por si fuera poco, la visibilidad de tus publicaciones se ve comprometida por el famoso algoritmo de Facebook, Edge Rank. En la medida en que no consigas un alto nivel de interacción con tus publicaciones, desde un “me gusta” hasta un “compartir”, éstas se hundirán en la oscuridad del newsfeed de tus seguidores. Es más, probablemente un porcentaje elevadísimo de las mismas nunca aparecerá ante ellos porque Facebook considerará que no interesa. Vale, esto no es privativo de las páginas corporativas; de hecho, es lo que tiene la culpa de que te encuentres con que el mismo post aparece como la noticia más destacada de tu newsfeed durante uno, dos o hasta tres días consecutivos. A mí, eso me parece un “fail” en toda regla.

¿Cómo sortear los escollos SEO de Facebook? La mejor manera es invirtiendo dinero: pon anuncios, promociona publicaciones, haz un concurso o un sorteo y gástate parte de tu presupuesto en activar una aplicación o en desarrollarla por tu cuenta. En esos casos, el Edge Rank no entra en juego, sino la segmentación que hagas de los públicos finales y la pasta que pongas para jugar.

Mientras, tus seguidores, o los que lo son pero ni se acuerdan de ello, viven ajenos a tus problemas como administrador, entretenidos con otras cosas que sí aparecen en sus páginas, conectando con amigos y familiares, ignorantes a menudo de que Facebook podría no estar enseñándoles toda la verdad, sino la que considera que les interesa más.

Y aunque entres por el aro y pagues, seguirás tirándote de los pelos cuando no puedas corregir una publicación y el post fallido acumule las mínimas interacciones como para que consideres adecuado no borrarlo. Te desesperará cómo se descuadra el perfil biografía cada vez que destacas una publicación, y más aún, te pondrá nervioso que no puedas destacar y fijar en la parte superior a la vez. No entenderás por qué no puedes modificar cuando quieras y como quieras tu “vanity URL”. Sacará lo peor de ti ver que el formato actual de las apps integradas en la página las relega a un nivel de visibilidad tan escaso que casi nadie pasa por allí. ¿Alguno de vosotros sabía que en Best Relations tenemos una tienda de camisetas en Facebook? Pues eso.

No, en Facebook el cliente no siempre tiene la razón, pero tampoco se la piden. Es su casa y son sus normas. Le toca decidir a los que pagan.

Carlos Molina

@molinaguerrero

¿Por qué lo llaman social business cuando quieren decir comunicación?

Medios de comunicación, Medios sociales, Opinión, Redes Sociales, Social Business

¿Por qué lo llaman social business cuando quieren decir comunicación?

No hay comentarios 30 enero 2013

Modas. Tendencias. Llegan. Sorprenden. Algunas se quedan. La mayoría se van. Pero ¿nos paramos a pensar en ellas? ¿Qué significan? ¿Cómo están construidas? ¿O simplemente las damos por ciertas y nos subimos al carro?

Últimamente me hago muchas preguntas sobre el social business. La primera: el término. ¿Cómo está formado? Social + Business. Simple, pero ¿correcto? En los últimos meses se ha hablado mucho de una evolución: “del social media al social business”. Yo mismo he defendido un proceso que ahora cuestiono, porque la evolución lógica sería “del business al social business” o en todo caso “del social media al social media business”, ¿no? Coherencia.

¿Qué ha pasado con el término “media”? Cuando hablamos de social business, ¿no nos estamos refiriendo a entornos comunicativos (en este caso, redes sociales) que contribuyen a sacar mayor rentabilidad (en términos de negocio) a las empresas? Entonces, ¿por qué suprimimos toda referencia a la comunicación en el término?

Segunda pregunta (aunque ya van unas cuantas): el significado. Hay 3 corrientes relacionadas con el social business (o alguna más). Una, la más utilizada: cómo sacar rentabilidad a las redes sociales. Dos (muchas veces mezclada con la primera): integrar las redes sociales en todas las áreas y departamentos de una compañía. Y tres, quizá la más “coherente” si atendemos exclusivamente al significado de las palabras: construir negocios más sociales, más humanos y que miren más por las personas.

Ahora que las empresas ya están en las redes sociales, que llevamos años generando contenidos, creando comunidades y buscando el engagement, llega el social business. Un intento por justificar que nuestro trabajo es rentable. ¿Es que antes no lo era? Sí. Y como somos así de inconformistas, queremos que lo sea aún más.

A mi juicio, la comunicación (de las compañías) siempre está vinculada con la rentabilidad. Persigas notoriedad, branding o un posicionamiento determinado, el fin último siempre es contribuir a “vender más” (por decirlo rápido). Si no, ¿por qué quiero que me conozcan? ¿Por qué me esfuerzo para que mi público me vea de determinada manera? ¿Para qué quiero ser visible, empático y dialogar con el público, con las personas?

Resumiendo: la definición es válida, atractiva y justifica muy bien a qué nos dedicamos (business communication). Pero el término social business tiene defectos “de fabricación”, carencias (obviar la comunicación me parece un delito) y, añadamos o no la palabra business a nuestro timeline, nos dedicamos al negocio. Al menos yo lo tengo claro.

El social media está madurando, tomando conciencia de sus responsabilidades, enfrentándose a sus temores, demostrando de lo que es capaz (ser rentable). En definitiva, el social business no es más que la adolescencia del social media. Y si el social business es la vía (lo es), las preguntas tienen que formar parte del camino.

 

Diego Rivera

@riveradiego

La falacia de la mejor hora para publicar

Internet, Medios sociales, Redes Sociales, Relaciones con Medios Sociales

La falacia de la mejor hora para publicar

3 Comentarios 16 octubre 2012

En su libro “Historias de Nueva York”, el periodista Enric González dedica unas páginas a hacer la semblanza del que fuera jugador y entrenador de los New York Yankees Lawrence Peter Yogi Berra. El tipo, uno de los mejores de la historia de este equipo de béisbol, se hizo especialmente popular por su particular sentido del humor y por frases míticas que oscilan entre lo ingenioso y lo absurdo. González recuerda una de ellas: “Ya nadie va a ese sitio, hay demasiada gente”. Pues algo así es lo que puede empezar a suceder con la obsesión que tenemos por controlar la mejor hora para publicar en redes sociales. Todos nos preocupamos por esa métrica, pero pronto conseguiremos que no valga nada.

Todo comenzó cuando fuimos conscientes de la importancia de la visibilidad, que traducido significa: “¿quién se va a leer lo que publico?”. En el caso de un blog, la cuestión depende de uno mismo promocionando lo que escribe y de la permanencia de un post en los primeros puestos de la propia bitácora. En Facebook, Twitter, Tumblr o Google+, por poner sólo algunos ejemplos, lo que publicamos se une a miles o millones de fragmentos de texto generados por aquellos que, como nosotros, somos seguidos por nuestros seguidores.

Facebook tiene su propio algoritmo para clasificar las actualizaciones de estado como relevantes o irrelevantes. Si somos compartidos, comentados o “megustados” a menudo, tendremos muchas posibilidades de ser visibles por ojos ajenos (siempre que no decidan ocultarnos, claro). Pero en Twitter no es así. Nuestros mensajes son llamadas de atención que caducan cuando les caen encima unas decenas de mensajes más en el timeline de un usuario. Fue ahí cuando, conscientes de lo efímero de publicar, nos preocupamos por saber en qué momentos hay más público potencial conectado para leer nuestros posts.

¿Sirve esto de algo? Pues cada vez sirve de menos. Quien más y quien menos ha tirado de SocialBro para descubrir quién de su comunidad está conectado (es decir, quién acaba de publicar, que no es lo mismo) para lanzar un tuit. Muchos hemos confiado en herramientas que analizan la actividad de nuestra comunidad para descubrir los momentos en que más posibilidad hay de que se retuiteen nuestros mensajes, ya sean gratuitas como TweetWhen o Timely (que se encarga de automatizar los tuits por ti), o de pago, como sproutsocial. Sus resultados los hemos convertido en mantra para programar o planificar la periodicidad de nuestros posts.

El caso es que, oh casualidad, en la mayoría de los casos los “mejores momentos para publicar” son… los mismos. Y no hace falta que lo diga Dan Zarrella, de Hubspot, que suele analizar esta información con regularidad. Entre las 8:00 y las 9:00 siempre reservamos unos minutos para mirar nuestros perfiles sociales. En la pausa del café de las 11:00 retomamos esa actividad, aunque de forma menos intensa. A partir de las 13:00 y hasta las 16:30, con un pico a las 14:00, estamos más presentes porque frenamos para comer. Finalmente, a eso de las 19:00, el volumen de mensajes se intensifica hasta las 21:00, porque hemos terminado de trabajar y tenemos tiempo para ello, sobre todo para tuitear viendo la tele. ¿De verdad alguien necesitaba que un programa le facilitara esa información?

Si todos manejamos los mismos datos, ¿qué termina sucediendo? Que acabamos publicando a la misma hora con las mismas intenciones, y convertimos la solución en un problema. ¿Y si la mayor parte de ese volumen de mensajes lo generan empresas que buscan más impacto, pero que lo que hacen es contaminar las métricas?

Mi compañero Diego Rivera pedía hace poco más naturalidad en las redes sociales. Esa naturalidad no pasa sólo por el contenido, sino también por la desautomatización de comportamientos. Podemos analizar las frecuencias, la actividad y la interacción para programar nuestros mensajes, pero tengamos cuidado. No sólo podemos terminar robotizando nuestros perfiles, sino que corremos el riesgo de olvidarnos del factor calidad. ¿Acaso no hay personas de nuestra comunidad activas a todas horas? ¿Vamos a planificar sólo para grandes masas? ¿Y si mi alcance depende más de llegar a alguien que se conecta a las 10:00 o a las 3:00 porque su capacidad de influencia es mayor?

Usemos con racionalidad las herramientas a nuestro alcance, analicemos los datos y tomemos decisiones con sentido, pero demos valor a aquello que realmente nos ayuda a entender mejor a nuestra comunidad, no a lo que nos aturde con datos intrascendentes. Si publicar un tuit requiere ahora de un complejo proceso de datamining, que paren Twitter, que yo me bajo.

Carlos Molina

@molinaguerrero

Si mido mi relación con Dios… ¡puedo medir cualquier intangible!

Medios sociales

Si mido mi relación con Dios… ¡puedo medir cualquier intangible!

No hay comentarios 09 octubre 2012

¿Te imaginas cuantificar cuántas velas se ofrecen diariamente a Dios y el tiempo de consumo de esa cera? ¿O cómo la tipología de oraciones (padrenuestros, credos o letanías) pueden contribuir a conseguir una curación? ¿O la de veces que se llevan flores cuando un familiar querido deja su cuerpo, o hasta incluso valorar las donaciones caritativas (dinerarias, de tiempo o en especie) a una causa religiosa…?  Medir cualitativa y cuantitativamente la relación con Dios implica que cualquier relación intangible también es medible. Las herramientas de social media lo han acelerado.

Analizando los perfiles de Dios en los social media encontramos:

  • En Facebook, Dios es bueno y Dios cuentan ambos con aproximadamente  8,4 millones de seguidores y más de 1.085 “me gusta”. Algunos de estos perfiles tienen posts con más de 65.000 “me gusta” o casi 20.000 comentarios. Curiosamente, hay un perfil que se llama “Dios no es religión y sí es relación” que está sobre los 1,2 milones de usuarios… ¿A qué empresa o producto no le gustaría tener estos datos?
  • Los vídeos también tienen su parte medible. Solo hay que ver el efecto del conjunto pop-rock liderado por el cantante y compositor brasileño Marcos Brunet en  “Al que está sentado en el trono”  o “Atrae mi corazón“.  Sin olvidar a Juanes, Mercedes SosaThalia, que cuentan con canciones que mencionan a Dios y tienen entre 5 y 8 millones de suscriptores en YouTube.
  • Las imágenes con su estética más celestial y las infografías con un aspecto mucho más moderno, también indexan en Google y suman impactos de SEO y SEM.
  • Algunas apps como Mensajes de Dios Diario cuentan con 290.000 seguidores de frases bíblicas o enseñanzas de Buda.
  • Twitter parece que está menos concurrido con Dios y sus 218.000 followers y 8.000 tweets, o con Faith in God con 222.000 seguidores y 7.000tweets.

Si una relación tan intangible como la relación individual o colectiva con Dios es medible online… ¿todavía hay alguna empresa que crea que  la relación de sus usuarios con los productos/servicios de su marca no son medibles? Todas esas personas que mantienen online una relación con Dios y son seguidoras de sus perfiles creen con convicción en algo intangible. ¿Cuánto tiempo van a tardar las marcas en conseguir que sus usuarios se conviertan en believers? ¿Se acabarán vinculando en una relación de profundo sentimiento de amor bidireccional y simétrico con su “estimada” marca?

Cuando las empresas y  las religiones aprendan a perder el control de sus usuarios y feligreses en la relación con sus productos o con Dios, según sea el caso, y a aceptar la gestión co-participativa y colaborativa de esas relaciones, conseguirán que esos usuarios les quieran. A partir de ahí, serán believers incondicionales vinculados por amor a su causa.

¿Todavía eres de los que crees que las relaciones no se pueden medir?

Ignasi Vendrell

@ignasivendrellv

Las redes sociales deben ponerse a dieta

Redes Sociales

Las redes sociales deben ponerse a dieta

1 Comentario 04 octubre 2012

Ayer leí a una colega de profesión en Twitter: estoy tan cansada de leer obviedades que prefiero pecar de escasa que de repetitiva, @mariadeandres. Y razón no le falta. Es más, estoy de acuerdo.

Las redes sociales empiezan a ser víctimas de sus propias leyes. Una de esas leyes, quizá la más unánime e incuestionable, es “compartir”. Nos lo hemos tomado tan a pecho que difundimos información al peso, engordando los timeline de Twitter o el espacio de nuestros blogs.

Por cierto, si hay algo que echo de menos en Twitter es su falta de naturalidad. Seamos autocríticos y honestos. Pongamos a dieta nuestros tweets. Demos prioridad al contenido y no a la cantidad. Huyamos del tonillo de “conferenciante” que inunda los 140 caracteres.

Ya me estoy extendiendo demasiado. Simplemente, reflexionemos sobre ello. Yo ya he puesto a dieta mis redes sociales.

Diego Rivera

@riveradiego

Social Media: lo mejor de agosto

Internet, Medios sociales, Redes Sociales

Social Media: lo mejor de agosto

No hay comentarios 03 septiembre 2012

Podríamos cantar aquello de “El final / del verano / llegó…” y ponernos tristes, pero no es la ocasión. Todo lo contrario. Vamos a hacer balance de lo que ha dado de sí un mes de agosto repleto de noticias en torno al mundo del Social Media. En la Red no hay vacaciones, algo que nos ha alegrado porque hemos podido disfrutar mucho más de este periodo.

Repasemos lo que más nos ha llamado la atención en Best Relations, para estéis seguros de no haberos perdido nada en este tiempo:

10. Google anuncia el cierre de servicios que no tuvieron éxito: desde septiembre, adiós a Google Apps for Teams o Google Video for Business.

9. Las autoridades estadounidenses dieron luz verde a la compra de Instagram. ¿Alguien lo dudaba?

8. ¿Nos pasamos todo el día en internet? Menos que la media europea, al menos en España.

7. Rumores en torno a Facebook: que si podría incorporar anuncios en el muro de los usuarios, que si se podrán guardar las noticias para leerlas más tarde

6. Para los amantes de aplicaciones como Flipboard, encontramos Zeen, una original forma de seleccionar contenidos en la Red en torno a un tema y agruparlos en forma de bonita revista digital personalizada.

5. La integración entre Gmail y Google+ cada vez es mayor. Las tarjetas de perfil del primero de estos servicios permiten ahora gestionar contactos en el segundo.

4. Llegó Fakers, una plataforma gratuita para analizar los perfiles falsos en nuestra comunidad de Twitter. Ojo, que usa muestras de 1.000 seguidores para hacer su análisis, así que si tienes muchos, aumenta su imprecisión.

Y ahora, nuestro podio:

3. El rey del vídeo viral comercial vuelve. El hombre Old Spice pone sus músculos en tensión para que compongas la melodía más masculina.

2. Hotmail dejará de ser uno de los dominios de correo gratuito más populares. ¡Bienvenido… Outlook!

1. Dos de los fundadores de Twitter nos presentan otros dos nuevos proyectos en fase beta que prometen dar mucho de qué hablar en los próximos meses: Branch y Medium.