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El branded content quiere salvar tu estrategia de marketing

06 / may / 2013 | 5 Comentarios

No diga tendencia; diga branded content. Es el concepto de moda en el mundo de la comunicación, y si quieres evitar quedarte al margen de lo que es actualidad, más te vale que lo incluyas en tu vocabulario y en tus acciones estratégicas. Ahora bien, ¿es para tanto? ¿Seguro que nos estamos enfrentando a una nueva forma de hacer las cosas, o nos hemos limitado a ponerle una etiqueta llamativa a algo que ya practicábamos?

Hagamos un análisis del recorrido del concepto. Hace no tanto, hablábamos del content marketing aplicado al mundo del social media como aquella estrategia global de generación de contenidos en plataformas digitales, tanto propias (página web o blogs) como perfiles sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.). Frente a la publicidad convencional, el content marketing planteaba una manera más social, dinámica y, teóricamente, asequible de realizar acciones de marketing.

De aquel árbol fueron cayendo frutos. Primero, la comunicación transmedia, en la que la narrativa se desdobla en diferentes plataformas con distintos niveles de discurso, profundidad e implicación de los públicos. Erróneamente, se está vinculando el transmedia storytelling exclusivamente al ámbito de la televisión social, probablemente porque, al tratarse del medio masivo por excelencia, tiene mayor impacto tanto en los consumidores como entre los profesionales, tanto del social media como del periodismo y el entretenimiento.

En fecha más reciente se han hecho populares el brand journalism y el branded content. En el primer caso, hablamos del periodismo ejercido desde el lado de la empresa, que en su estrategia de generación de contenidos crea sus propias plataformas informativas para publicar noticias y reportajes que posicionen su marca como referencia experta en un determinado sector. Tampoco pensemos que esto es nuevo; ¿alguien recuerda la mítica revista Colors, de Benetton? Pues eso.

Si en el periodismo de marca es la compañía la que genera sus propios espacios, en el branded content da a luz formatos para su emisión, difusión o publicación en soportes o entornos ajenos. La idea, en efecto, no es nueva; la etiqueta se ha consolidado en el último año como un mantra en cualquier estrategia global de marketing.

Técnicamente, branded content es aquel contenido de entretenimiento con el que se asocia una marca para generar experiencias en sus públicos potenciales. No hay que confundirlo con el product placement; si en éste la marca hace su aparición en forma de publicidad dinámica (básicamente, a través de la interacción con los protagonistas del contenido), en aquel nos encontramos con que la marca se asocia a un determinado formato, tanto off como online, capaz de reforzar los valores de la empresa sin emplear para ello un discurso publicitario. Para la marca, supone el control del contenido de forma más persuasiva y menos invasiva; para los públicos, es un contenido de entretenimiento de valor añadido que se realiza sin eslóganes ni mensajes directos de incitación al consumo; para el soporte, que a menudo -no siempre- es un medio de comunicación convencional, puede ser una forma de generar ingresos y cubrir huecos en parrilla.

El universo Vodafone yu: (con programa de radio online y en Los 40 Principales, entre otras cosas), el proyecto Red Bull Stratos (que batió récords tanto en YouTube Live como en televisión), Coca-Cola Music Experience y mucho antes El Plan B de Ballantines, o el corto de ficción “Invictus”, protagonizado por el portero Pepe Reina y dirigido por Javier Fesser para seguros Plus Ultra, son algunos ejemplos recientes de branded content, y muy buenos. Pero me surge una duda: si este formato, en tiempos de crisis, se revela como el salvador de las inversiones en marketing de las empresas y, al mismo tiempo, de los presupuestos para contenidos de medios de comunicación en crisis, ¿terminaremos viendo toda la parrilla de un canal de televisión, por poner un ejemplo, transformada en una sucesión de programas respaldados por una marca? ¿Llegaremos a encontrarnos con un telediario en formato branded content? ¿La única forma de llegar a los públicos será a través de contenidos de ocio? ¿No tendemos a dejar el branded content en un ejercicio de notoriedad más que en una interacción sincera y directa entre las empresas y los stakeholders?

Hablamos mucho de branded content como la panacea “marketinera” de las empresas, pero no nos confundamos. No nos va a salvar ni la vida, ni el presupuesto, ni los resultados. El contenido de marca ayuda a generar experiencias y a vincular a nuestra empresa con unos valores, pero no es un arma de venta directa ni una herramienta de información. Contemplemos la comunicación de una forma más global, con perspectiva, para diseñar estrategias eficaces alineadas con nuestros objetivos y, en el caso de los medios, establezcamos con claridad los límites de la presencia promocional de las marcas. Pero no apostemos todo a una carta en un contexto en el que las circunstancias cambian a gran velocidad y son los usuarios los que nos señalan con claridad lo que es aceptable y lo que no.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Publicidad en tiempos revueltos 2.0: una historia de amor y odio

29 / abr / 2013 | Escribir un comentario

El binomio publicidad y redes sociales es más que evidente. No voy a descubrir nada nuevo: es un hecho. También es un hecho que las plataformas sociales, ya sean Facebook, Twitter, YouTube o Tumblr, están a la búsqueda permanente del equilibrio entre diseñar soluciones publicitarias atractivas para los anunciantes y optimizar la experiencia del usuario en la red social. Pero ¿este equilibrio es real? ¿Es si quiera posible? Voy más allá: ¿la financiación a través de los anunciantes es la única vía de supervivencia para las plataformas sociales?

En los últimos meses hemos conocido, y en algunos casos como el de Facebook lo hemos comprobado de manera evidente, que son muchas las redes sociales que andan a la carrera por convertirse en plataformas publicitarias globales, seguras y eficaces para los anunciantes. Y es que la eficacia publicitaria en este entorno no es moco de pavo con la sobresaturación de anunciantes que buscan un segundo de atención de los usuarios.

Hace muy poco, Facebook anunciaba que proporcionará información más segmentada a sus anunciantes en Estados Unidos para que éstos puedan personalizar aún más sus anuncios, y a ello añadía que, a partir de este verano, incluirá publicidad en vídeo en los feeds de noticias. Twitter, no hace ni una semana, nos sorprendió con una nueva herramienta de publicidad contextual capaz de “leer” los tuits de los usuarios y clasificarlos según el contenido de los mismos para ofrecer a los anunciantes una mayor certeza a la hora de impactar a sus audiencias. Por su parte, Tumblr ha comenzado a introducir publicidad en sus aplicaciones móviles.

Parece evidente que la financiación de las redes sociales, todavía gratuitas para el usuario, pasa por desarrollar soluciones publicitarias cada vez más ambiciosas y apetecibles para los anunciantes, pero que hacen más saturada la experiencia de navegación de los usuarios. Parece también evidente, que ninguna de ellas ha pensado en ofrecer servicios premium, de pago, para dar la opción a los usuarios que lo deseen a tener una experiencia de navegación sin publicidad alguna.

No obstante, hace pocas semanas supimos que el 70% de los usuarios de redes sociales se muestra receptivo a la presencia de marcas en este entorno, un dato que personalmente me sorprendió bastante. Creo, humildemente, que la receptividad de los usuarios viene dada, si es que es en un porcentaje tan alto, por contenidos de calidad y ventajas tangibles como descuentos, concursos  u ofertas en exclusiva, y no por ejercicios publicitarios en redes sociales. También pienso que los usuarios cada vez somos más conscientes de que la inversión publicitaria que hacen las marcas en las redes sociales, que es lo que permite que éstas nos ofrezcan nuevas funcionalidades, aplicaciones y mejoras.

Si bien  es cierto que el desarrollo de la ingeniería publicitaria en internet permite segmentar con muchísima más precisión los mensajes y crear campañas más eficientes, también es verdad es fácil evitar e ignorar la publicidad digital. Debido a nuestra madurez como usuarios a la hora de convivir en internet con las marcas, comenzamos a asumir, “como parte del paisaje”, publicaciones patrocinadas en Facebook o tuits promocionados en Twitter. Algunos usuarios van más allá y por medio de plug-ins bloquean la publicidad, por ejemplo en Google Chrome, YouTube o Facebook. Otros, directamente, ignoran los mensajes que vengan promocionados, patrocinados o sugeridos por las empresas.

¿Y si comenzásemos a pensar en modelos de pago para las redes sociales? A pesar del revuelo que se montó con WhatsApp tras anunciar que pretendía cobrar menos de 1 euro al año a los usuarios de dispositivos Android, creo que también somos muchos, cada vez más, los que pagaríamos una cantidad simbólica, un euro al año por ejemplo, por utilizar algunas plataformas sociales con opción a no tener publicidad en ellas.

Todo está por ver en la viña del 2.0, pero lo que sí está claro es que tanto anunciantes como agencias de comunicación y plataformas sociales tendrán que seguir retorciendo su ingenio para idear modelos publicitarios más orientados a conseguir una mayor eficiencia sin saturar a los usuarios.

 ¿Y tú? ¿Convives bien con la publicidad que aparece en el timeline de tus redes sociales?

Sara Martín

@_SaraMP_

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¿Cómo haremos SEM en el Knowledge Graph de Google?

23 / ene / 2013 | Escribir un comentario

Una de las noticias más sonadas estos días es el lanzamiento de Facebook Graph Search, tema sobre el que mi compañero Carlos ha profundizado con gran acierto en este post, y que ha traído  al mundo del social media un interesante debate sobre la amenaza que supone para Google, el buscador dominante en nuestro país.

Pero, ¿es tan nuevo este modelo Graph? ¿Tiene Google razones para tener miedo? En realidad no tantas. En mayo de 2012, los de Mountain View presentaban oficialmente su “Knowledge Graph” o “Gráfico de Conocimiento”, modelo que analiza objetos y no sólo líneas de texto, y que promete modificar notablemente el futuro de la indexación y la experiencia de usuario con el buscador (y, de paso, activaba las alarmas en casa del todopoderoso Facebook). ¡La promesa era y sigue siendo grande!

Las búsquedas que hagamos en Google serán algo más que un revoltijo de letras para el motor de búsqueda y también tendrán significado, lo que se traduce en que Google nos dará respuestas como resultados, en vez de listados de enlaces, al menos siempre que tenga capacidad para ello proporcionando una contestación directa a la intención de búsqueda del usuario.

¿Cómo afecta esta realidad al pago por clic? ¿Qué cabida tendrá en el nuevo modelo una campaña SEM? Parece claro que podremos seguir viendo modelos de publicidad contextual y red de contenidos tal y como ahora conocemos. La vinculación con los enlaces patrocinados se realiza a través del rastreo que el buscador hace en el contenido de la página y la determinación de cuál o cuáles son las palabras clave de referencia para ese contenido. Esas páginas de respuestas tendrán, inevitablemente, contenido. Pero ¿y los demás enlaces patrocinados?

Si ante un término ambiguo o de diferentes significados Google agrupa en cajas los diferentes resultados asociados, que se desplegarán al hacer clic sobre ellos para que el usuario escoja, ¿sólo habrá PPC en el caso de que se busquen términos ambiguos y, por tanto, Google liste una serie de enlaces en vez de dar una “respuesta” al estilo de Wolframalpha? ¿O podremos participar también de esas respuestas “únicas”?

Me parece que no tendremos que preocuparnos. Semántico y relevante van de la mano y Google es el primer interesado en mantener su fecundo negocio publicitario, así que apuesto por una sofisticación aún mayor de la vinculación entre búsquedas y contenido publicitario. Si el cambio significa que Google podrá diferenciar entre palabras y conceptos, por ejemplo entender la diferencia entre un apellido y una ciudad con el mismo nombre, y mostrar resultados, los anuncios tienen la oportunidad de ser más relevantes para las intenciones de búsqueda reales de los usuarios.

Por ejemplo, si buscamos información sobre el Volkswagen Polo Sport, llegaremos a la home de la marca, pero en la  columna de la derecha encontraremos la información relacionada que los usuarios han buscado con más frecuencia, por ejemplo, precio, experiencias de otros usuarios, puntos de venta, planes de ahorro, etc., lo que da paso a nuevas posibilidades publicitarias más amables y, sobre todo, más sociales para el anunciante.

Seguro que pronto vislumbraremos el escenario con más claridad. En todo caso, no podemos relajarnos: habrá que agudizar aún más el ingenio para conseguir la mágica combinación de ser relevante (acierto en la elección de la las palabras clave y calidad de la página de destino), la calidad del anuncio en forma de CTR  y el precio que estemos dispuestos a pagar por ganar el momento cero de la verdad en el nuevo contexto.

¿Qué opináis?

Laura María Vázquez
@lauramaria_vaz

 

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Campañas de Navidad para despedir el año con una sonrisa

27 / dic / 2012 | Escribir un comentario

Quizás porque una es fan de los mensajes entrañables en estas fechas, he decidido hacer mi pequeño ranking con las campañas que están consiguiendo sacarme una sonrisa en esta Navidad.

Piensa en algunos tópicos navideños. ¿Ya los tienes? Ahora envuélvelos con la magia de estas fechas, un toque de humor y algo de redes sociales. Allá vamos. A ver si he acertado y las siguientes campañas también hacen que te sientas bien.

1. Campofrío: echar la vista atrás y preparar los propósitos del año nuevo es uno de los tópicos por antonomasia. Por eso, no he podido pasar por alto el que ha sido, posiblemente, el anuncio más comentado en las redes sociales en estos días. Sólo hace falta ver la cantidad de personas que han compartido el hashtag #elcurriculumdetodos desde su perfiles de Twitter. Por su mensaje, por la donación de 1 € a Cruz Roja por cada tuit con el hashtag o por ambas razones, lo cierto es que la campaña de Campofrío no ha dejado indiferente a nadie, incluidos aquellos que la ven inapropiada.

2. Coca-Cola: en Best Relations no somos los únicos que queremos cambiar las cosas. Coca-Cola ha presentado esta Navidad una campaña llena altruismo y felicidad en estado puro. Es su posicionamiento estratégico y saben reforzarlo muy bien.

3. Apple: un guiño a todos aquellos que no pueden estar en casa estos días es lo que ha querido hacer Apple. Abogando por la sencillez fuerza de una imagen fija ha conseguido que muchos se sientan identificados con el mensaje sin dejar de mostrar el rendimiento de sus productos.

4. Publicis: sorprender y ser ingeniosos; eso es lo que ha conseguido el grupo Publicis con la campaña que ha presentado en YouTube. Con su CEO Maurice Lévy como protagonista, su original felicitación es un vídeo totalmente interactivo que, como muchos ya han calificado, es fruto de la genialidad. Nunca parar, rebobinar, subir el volumen o cambiar la calidad del vídeo fueron algo tan divertido.

5. Oi: para el final he dejado la que, quizás, sea mi campaña global preferida.  ¿Quién no ha soñado con poder hablar con Papá Noel? Parece ser que estos niños en Brasil lo han conseguido. En este caso, la compañía de comunicaciones Oi dejaba un teléfono en plena calle para que los niños pudiesen llamar a Papá Noel. Sin duda, una original acción de marketing de guerrilla con video mapping incluido. Muy bonita, ¿verdad?

Pero de colofón os dejamos a… Best Relations. Sí, somos nosotros, pero por un buen motivo: una actitud positiva es lo más inspirador para un año que comienza. Por eso, no puede faltar aquí nuestra campaña transmedia, #change2013. A través de nuestros perfiles sociales, el equipo de la empresa irá compartiendo los pequeños gestos que cada uno ha elegido para contribuir a cambiar el mundo este nuevo año. Nuestro presidente, Ignasi Vendrell, ya ha abierto el fuego.

Y con estos mensajes se va cerrando el telón. ¿Qué nos deparará 2013?  ¡Hagan sus apuestas! De momento nos quedamos con los mensajes optimistas de estas campañas. ¡Felices fiestas!

Paula Díez

@pauladiezh

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Advergaming: tú juegas, ellos manejan en el mando

05 / jul / 2012 | 3 Comentarios

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi una marca anunciarse en un videojuego. Fue en uno de los muchos Pro Evolution Soccer que han pasado por mis manos. También recuerdo que pensé que esas vallas publicitarias en el campo, con marcas de verdad, le daban un toque realista al juego. Más tarde, mi amigo Luis, al que se le daban muy bien “las cosas de la informática”, cambió esas marcas por anunciantes locales, y entonces eso sí que fue el culmen del realismo

Ahora miró atrás en el tiempo y me doy cuenta de lo bien que lo hicieron las empresas para colarnos publicidad en un videojuego a un grupo de adolescentes, y que esa publicidad descarada la viéramos como un valor añadido al producto. En la facultad descubrí la verdad. Se llama advergaming.

El término advergaming procede de las palabras inglesas “advertising” y “game”. Consiste en la utilización de videojuegos para publicitar una marca, producto, organización o idea. Hay muchas formas de llevar a cabo este tipo publicidad, pero me centraré en 3 de ellas.

La primera sería la creación de un videojuego para promocionar algún otro tipo de contenido que ya existe. Esta práctica fue de las primeras en usarse. Gracias a la democratización de las videoconsolas con la llegada de Nintendo o Sega Master System II, las grandes multinacionales del cine empezaron a sacar videojuegos sobre películas (Jurassic Park, Indiana Jones) para promocionar los lanzamientos de las mismas. Hoy en día, esta práctica sigue siendo habitual y la mayoría de usuarios no percibe estos productos como publicidad, sino como productos en sí mismos.

Otra forma de advergaming es aquella en la que se crea un videojuego y después se añaden las marcas publicitarias dentro del mismo. Lo importante de esta variante es que el videojuego es el producto original, pero gracias al leitmotiv haz la experiencia de juego más real, se consigue que los anuncios insertados no provoquen rechazo en el usuario.

Dentro de esta corriente podríamos diferenciar dos tipos: la aparición de un anuncio dentro del videojuego, como pueden ser vallas publicitarias en circuitos, estadios y ciudades, o el product placement dentro del propio juego, como se ha venido haciendo hasta ahora en televisión o el cine.  Para que esta forma de advergaming pueda producirse, se tiene que cumplir el requisito de que el videojuego esté inspirado en una realidad coetánea, ya que si no, la inserción de producto no sería posible, algo que también pasa en las series. ¿O es que nunca te has preguntado por qué en España no se hacían nunca series épicas o fantásticas y sólo se hacían series basadas en una realidad actual? La respuesta: el dinero.

La tercera variante consiste en que el videojuego sea un producto publicitario en sí mismo. Gracias a la llegada de los smartphones, este tipo de advergaming se ha vuelto muy popular, y rara es la marca que no tiene su propio juego para móviles o tablet. También se han transformado y se han convertido en aplicaciones, como por ejemplo esa app de Chivas en la que parece que te estás bebiendo un vaso de whisky. De acuerdo, es curiosa y bonita, pero es publicidad.

Como conclusión diré que últimamente leo muchas noticias sobre que la industria de los videojuegos está superando al industria del cine y, la verdad, no me extraña porque una persona que pasa dos horas jugando a una videoconsola está todo ese tiempo percibiendo los mensajes publicitarios positivos de determinadas marcas. En estos días en los que el streaming está matando los spots, es mucho tiempo de exposición y de adoctrinamiento.

Daniel Fernández
@boillos

Vaticinando el futuro

Vaticinando el futuro de los 140 caracteres

10 / dic / 2009 | 2 Comentarios

Si eres de los que cada mañana desayunas revisando tus tweets es posible que hayas empezado diciembre algo atragantad@ con la noticia de que la versión japonesa de Twitter permitirá a los usuarios cobrar a sus seguidores por tweet leído. Si lo has sabido digerir bien, pensando que la cosa todavía no va contigo, tal vez convendría que sepas que a partir del próximo año 2010 en tu Twitter y en el mío habrá publicidad. ¿Era de esperar? ¿Cómo vamos a reaccionar? ¿Cómo se integrará esa publicidad? ¿La restringirán también a 140 caracteres? Aunque sólo sea porque en esta monetización los japoneses también fueron los pioneros y porque allí se ha alcanzado la rentabilidad gracias a la publicidad, conviene reflexionar.

Si tenemos en cuenta el gran crecimiento de Twitter durante 2009 no era difícil deducir que una vez generasen un número de usuarios suficientes “comercializarían” esa audiencia. El discurso suele ser semejante. Cuando el proyecto empieza a expandirse, aprovechando la bondades de la viralidad, la preocupación de los creadores nunca es la de cómo sostener su modelo de negocio sino la de construir una buena experiencia de usuario. Pero ¿qué pasa cuando esta fase está ampliamente superada? La gran mayoría de las veces los creadores se “venden” al capital (¡qué remedio, ¿no?!) y las soluciones pasan por publicidad (la fórmula más obvia), venta de servicios a usuarios por cuentas premium o venta de servicios a terceras empresas.

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