Influencia, notoriedad, visibilidad, reputación, “engagement”… Todas estas palabras parecen hermanas de la misma familia, y en cierto modo, algo tienen en común. Las usamos con frecuencia cuando queremos analizar el peso que cada uno de nosotros tiene en las redes sociales y la forma en que nuestra actividad causa efectos en la de los demás. Tenemos todos los datos del mundo para sacar nuestras propias conclusiones, pero evaluarlos y reducirlos a una conclusión definitiva, clara y aceptable para todo el mundo no es tan fácil. ¿Cómo demonios podemos medir la influencia? ¿Existe alguna herramienta que nos ayude a visualizar, en una cifra o en un gráfico, nuestro nivel de reputación digital?
Herramientas, haberlas las hay. Otra cosa es que sean las mejores o las más acertadas. A cada día que pasa, alguien desarrolla una nueva aplicación o servicio que evalúa nuestra actividad en internet para determinar, sobre una escala, en qué posición nos situamos y qué puesto ocupan los demás. Es la medición del ego, la vanidad frente al resto de miembros de la comunidad, pero también algo más. Cuando desarrollamos estrategias de comunicación en medios sociales, necesitamos conocer el valor de la comunidad con la que nos relacionamos, así como el alcance potencial que tienen nuestros mensajes y la capacidad de redifusión que nuestros contactos les pueden dar.
Nadie ha dado con la herramienta definitiva. Cada una utiliza sus propios criterios yalgoritmos basados en los parámetros que considera más importantes. Como estos cambian de forma permanente, sobre todo por la constante aparición de nuevos entornos en los que participamos e influimos (consciente o inconscientemente), su vigencia suele tener fecha de caducidad si no se actualizan.
Si queréis medir egos, estas son algunos mecanismos para hacerlo:
1. Klout.- Es el indicador más popular, pero también el más criticado. En Estados Unidos, hay quien ha organizado fiestas y encuentros limitados a personas con un nivel de Klout no inferior a una cifra determinada. Afirma medir la influencia de un usuario en redes sociales analizando, sobre una escala de 0 a 100, su actividad en Twitter (menciones y retweets),
Facebook (comentarios, publicaciones y número de “me gusta”), LinkedIn (comentarios y “likes”), Foursquare (pistas, acciones y logros alcanzados) y Google+ (comentarios, contenidos compartidos y veces que se obtiene un +1). Los responsables de Klout aseguran que su intención es incorporar nuevas plataformas, como Flickr, WordPress o Blogger, para afinar con el cálculo, y niegan que seguir a personas con un “klout” bajo afecte negativamente. Eso sí: prueba a no tuitear un fin de semana y comprobarás cómo baja tu número. Para incentivar su uso, la firma ofrece ciertas ventajas y premios (“perks”) a los usuarios más activos. ¿Será que la influencia es sólo cuestión de actividad? Por cierto: Hootsuite incorpora el índice Klout a los datos de los perfiles personales.
2. PeerIndex.- Si quieres comparar Klout con algo muy similar, ésta es tu alternativa. De hecho, su planteamiento es prácticamente el mismo, con la salvedad de que sólo mide lo que sucede en Twitter. Por un lado, puntúa a los internautas de 0 a 100 basándose en las relaciones que mantienen con su comunidad y en cómo reacciona ésta a su actividad.
Las puntuaciones suelen ser más bajas que las que se obtienen con Klout. Los datos los desdoblan, a su vez, en otras tres valoraciones: autoridad (confianza de los demás en ti), audiencia (el tamaño de tu comunidad y a cuánta gente llegas) y actividad (lo mucho o poco que aportas dentro de los temas a los que se refieren tus publicaciones). Los temas son otro punto interesante de PeerIndex; sus creadores han indexado más de 8.000 y, tras analizar lo que publica el usuario, destacan sobre un gráfico de puntas los 8 en los que aquel parece más interesado y lo comparan, tema a tema, con el resto de perfiles destacados en dicho asunto. SocialBro ha incorporado el sistema a sus estadísticas.
3. TweetLevel / BlogLevel.- Ambas herramientas, desarrolladas por Edelman, afirman medir diversos aspectos del usuario de Twitter y del bloguero, respectivamente. Sobre una escala de 0 a 100 (y ya van tres) evalúan la influencia, la popularidad y el famoso “engagement”,
que suele traducirse por el nivel de compromiso de tu comunidad hacia ti. A su favor está que comparten públicamente el algoritmo de cálculo. ¿Qué suman, multiplican y dividen? De todo, desde el número de followers hasta la cantidad de actualizaciones en un periodo determinado o el número de nombres a los que se apunta. Ahora bien, no todo es tan simple, porque se apoya en otras herramientas y motores de búsqueda, como Topsy, y la forma en que matemáticamente se relacionan unos y otros indicadores no deja de ser subjetiva.
4. PROSkore.- Como en el caso de Klout, PROSkore suma información de diferentes perfiles sociales del usuario para ofrecer su propio indicador, reflejado en una cifra de 0 a 100,
que mostraría la calidad de las conexiones profesionales del usuario. Para conocer la puntuación en el índice, debes crear una cuenta propia y configurarla, añadiendo diferentes redes sociales, como LinkedIn, Twitter, Google+ e incluso Klout. También tienes que especificar los asuntos que crees que identifican tu competencia profesional, así como aquellos que te interesan de tus contactos. Se recomienda que añadas una foto de perfil y una descripción. El objetivo, según la compañía, es que el índice actúe como un elemento de recomendación en sí mismo que garantice, de alguna forma, tu competencia ante personas que pudieran estar interesadas en tu valía profesional.
5. Traackr.- Esta herramienta difiere de las anteriores en varios aspectos. El primero es que es de pago, y su coste arranca en los 499 $ mensuales si sólo tienes una campaña activa con el servicio.
El segundo es que su intención no es tanto puntuar al usuario, sino detectar a personas influyentes por asuntos de interés. Para ello, genera las llamadas A-Lists, que muestran a las personas más relevantes en un determinado campo de seguimiento. La valoración de una persona se hace tomando como base su actividad en diferentes redes sociales, sin importar cuántos perfiles tenga en cada una (incluyendo la cada vez menos relevante Quora), así como en blogs o herramientas sociales, distinguiendo sus fuentes de información. La evaluación se divide en tres campos: alcance, resonancia y relevancia, que también se puntuan sobre una escala de 0 a 100. Por último, incluye los Influencer Monitors, para hacer un seguimiento de la actividad de la propia marca en internet y su nivel de empatía con la comunidad. Si no fuera así, sería difícil justificar su precio, ¿verdad?
6. Kred.- “Influencia medible” es la frase con la que sus creadores, PeopleBrowsr, promocionan esta utilidad.
Sólo es necesario registrarse con Twitter y dar al servicio permiso de acceso a nuestra cuenta para conocer nuestro nivel de influencia, que esta vez se mueve entre el 0 y el 1.000. En este caso, el sistema es sencillo y transparente: un retweet de alguien con menos de 10.000 followers nos proporciona 10 puntos; si procede de alguien con entre 10.000 y 100.000, se consiguen 25; si supera los 100.000 seguidores, ganamos 50. Y si te empieza a seguir alguien, se logra un punto adicional. Simple, pero también demasiado básico, sobre todo porque está muy enfocado al mercado estadounidense, donde semejantes cifras de seguidos y seguidores son más frecuentes que en España.
7. TweetGrader.- Como parte de las herramientas sociales de Grader, ésta nos permite conocer la posición que ocupamos en su particular ranking de tuiteros.
Basta introducir nuestro nombre de usuario de la red del pajarito para obtener algunos datos que nos deberían orientar sobre el peso que tenemos en esta comunidad. El primero es nuestra posición en el ranking global, lo que seguramente nos decepcionará (muchos son los llamados, pero pocos los elegidos). El segundo es el número Grade, que también se calcula sobre una escala de 0 a 100, pero que es bastante más generoso que los predecesores que hemos visto porque toma en consideración los tuits que publicamos y el volumen de nuestra red de contactos. A ello añade una nube de etiquetas y algunos sencillos consejos para mejorar nuestra posición, algo que también encontramos en TweetLevel y BlogLevel.
Como vemos, hay para todos los gustos. Unas aplicaciones nos satisfarán más que otras en función o bien de lo afinado y pertinente de sus criterios de medición o bien de los resultados que ofrezcan. Lo recomendable no es guiarse por aquellas que nos digan lo guapos que somos, como en el cuento de Blancanieves, pero ¿a quién no le gusta que le doren un poco la píldora?
Carlos Molina
@molinaguerrero