Hace unos días, los amigos de Acceso.com me pidieron escribir un artículo para su blog interno. Me han permitido compartirlo con vosotros en esta bitácora, y es lo que encontraréis a continuación
No hay que tener una bola de cristal para prever la evolución de los medios escritos y de la profesión del periodismo. Hace cinco años ya había nubarrones y los periodistas más previsores comenzaron a formarse en asuntos de social media para un posible reenfoque de su carrera. ¡Bien por ellos y por su capacidad de discernimiento! En otros medios, en cambio, había una sensación de intocabilidad hasta hace unas semanas, como si la crisis no pudiese afectarles. Sabemos lo que está sucediendo, ¿verdad?
Todo está tan complicado como hace unos años en la industria musical, donde desaparecieron gran parte de las empresas del sector a pesar de que se escuchaba más música que nunca. No se libraron ni los gigantescos sellos multinacionales. Sin embargo, en un entorno tan complicado, surgieron empresas como MUWOM, con Roberto Carreras y Carlos Jean a la cabeza, que han sabido lidiar el temporal y aprovecharse del cambio de paradigmas que ha llegado con el social media para construir un sólido negocio y reinventar un sector.
Bien, pero volvamos al título. ¿Qué pasará con los medios de papel? Desaparecerán todos. No es que desee que suceda; es como creo que ocurrirán las cosas. Sólo sobrevivirán unos pocos, financiados indirectamente por las fuerzas políticas, necesitadas de un bastión mediático para defender sus posiciones. También tendrán posibilidades de pervivir aquellos medios impresos cuya posesión y contenidos generen cierto fetichismo. El resto de información se podrá encontrar en internet, ya sea de la mano de medios online, de redes de blogs comerciales o de blogs personales.
Uno de los problemas fundamentales es la voluntad de cambio. Hace unos meses sugerí a un gran grupo mediático español reconvertir los editoriales de moda y bazares de complementos de sus revistas online femeninas (incluidas las versiones para iPad) en algo parecido a lo que ofrece Netaporter, una tienda online de productos de moda de lujo. Imaginen a la lectora que encuentra unos pendientes que le encantan y que pueda acceder, desde la misma aplicación iPad de la revista, a diferentes tiendas online que ofrecen ese producto. Si se produce la venta, una comisión de la misma iría al medio. Pero no.
Rápidamente se desestimó mi sugerencia porque “montar todo eso resulta muy complicado” ¡Pues claro que es complicado! Estamos en medio de un cambio de Era. ¡Hola! ¿Alguien se ha dado cuenta de eso? Conclusión: no hay voluntad de cambio, por lo que el cambio resulta inviable. Así que los medios en papel y, posiblemente, sus correspondientes versiones electrónicas, desaparecerán. Tal cual. Entiendo que empresas de arraigada tradición periodística no deseen convertirse en bazares donde se vende todo tipo de productos. No responde al afán periodístico. Por tanto, los medios de papel desaparecerán, dado que no habrá otros ingresos que sustenten la faceta periodística.
Sigamos con el titular. ¿Cuál es el futuro de los periodistas, aparte de escribir en blogs propios o comerciales? Trabajarán generando contenido para empresas. Los ciudadanos siempre han acudido a las fuentes de información para adquirir conocimiento. El concepto de informador se asociaba hasta hace poco exclusivamente a la figura del periodista. Hoy ya no.
Las empresas se están convirtiendo en fuentes de información. ¿Para qué hacen falta intermediarios si las compañías pueden trasladar directamente la información al ciudadano? Casi todos sabemos el papel de filtro social que se supone que deben ejercer los medios para tratar de lograr una sociedad más equilibrada. Pero… ¿es realmente así? Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que los medios de comunicación no dejan de ser empresas y que, por tanto, además de sus afinidades políticas, también tienen sus intereses económicos, como cualquier otra empresa. Entonces, ¿qué diferencia hay entre trabajar para una empresa o trabajar para una empresa?
Lo que está claro es que las corporaciones necesitan a los periodistas para generar muchos contenidos si quieren destacar en esta nueva sociedad que se está construyendo. Por tanto, hay espacio para la esperanza aunque desaparezcan los medios en papel. Como bien indica mi amigo David, en las diferentes compañías, los dircoms (directores de comunicación) tienden a convertirse en dircons (directores de contenidos), y alguien con buen criterio y cabeza pensante debe generarlos.
¿Que resulta poco consolador generar contenidos para empresas porque puede significar renunciar al espíritu periodístico? Es posible. El periodismo es una profesión vocacional. Grandes personajes de la gran pantalla ostentaban cargos periodísticos (hasta se han escrito tesis doctorales al respecto); grandes periodistas provocaron sonadas dimisiones. Puede que los periodistas de investigación nos hiciesen sentir más seguros en esta sociedad. Pero como decíamos, estamos en un cambio de Era y puede que nada de eso importe ya.
Pero desde este lado de la comunicación también se pueden destapar cierto tipo de asuntos. Mi amigo Pablo está pasando momentos complicados precisamente por denunciar situaciones injustas. Así que, querido periodista, no pierdas la esperanza de ser útil para la sociedad simplemente porque no trabajes en un medio que hace uso de la tinta y el papel. Todo este cambio no tiene por qué resultar tan desconsolador como puede parecer en un primer momento. Eso sí: en este sector no tenemos Pulitzers.
Stephan Fuetterer
@sfuetterer