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Un mapa para entender Volunia

Redes Sociales, Tutoriales

Un mapa para entender Volunia

4 Comentarios 16 February 2012

Si uno busca Volunia en la enciclopedia abierta de Internet, Wikipedia, se encontrará con una descripción de una sola línea, al menos ahora mismo. En inglés la descripción es algo más generosa, pero sin salirse de los límites de los somero y puramente funcional. En parte, porque ni la propia Volunia (volo + luna: Fly me to the moon) da excesivas pistas sobre sí misma. Y en parte, porque por el momento es una beta privada con acceso sólo para sus denominados “power users”.

¿Qué es Volunia? Según los adictos al early adopting, es el buscador llamado a borrar a Google del mercado –nada menos–. Y citan a su fundador, Massimo Marchiori, el ingeniero que hizo posible el PageRank de los de Page, Brin y Schmidt. Los más escépticos le dan (para eso son escépticos) menos de dos meses de vida. Y sus creadores afirman que no pretenden ser competencia, sino complemento de Google y otros (¿hay otros?) buscadores.

Volunia introduce, al menos, dos perspectivas de la Web que hasta la fecha no han sido abordadas a gran escala.
Una, el planteamiento de las páginas como un mapa de servicios hiperenlazados, y no como soportes de expresión con relaciones horizontales y verticales. Dos, el escalado del concepto “redes sociales” en función del destino del usuario web, como sublimación de la posibilidad de hacer likes, +1 o tweets sólo para mayor gloria de los administradores o autores de dichas webs.

El objetivo apunta a la generación de tráfico diferido o “híper-referido”. Es decir, si tomamos la Web (sí, toda la Web) como una gran ciudad, Volunia pretende que nos encontremos con quién conversar en tiempo real en cada uno de nuestros focos de interés; y a su vez que esas relaciones formen inmenso tejido, mas no maraña, para orientar nuestras pesquisas a raíz de nuestros intereses online.

Pensemos en edificios. Lo novedoso de Volunia es que hasta la fecha llegábamos a un edificio y luego pasábamos por los grandes hoteles Social Media (Facebook, Twitter, Linkedin…) a contar lo que habíamos visto; y no pocas veces a presumir de haber sido los primeros en hacerlo. Google Plus introdujo con Search Plus Your World las búsquedas sociales. Volunia plantea, además, que cada vez que accedamos a un edificio encontremos allí a usuarios que, como nosotros, también buscan en esos edificios determinada información. Y que podamos hablar con ellos, compartir, interactuar, preguntar, dudar y responder. Es el salto del engagement por valor añadido, a la recomendación por bienestar, empatía y complicidad, en tiempo real y sin cortapisas.

Por eso las búsquedas en Volunia entregan como resultado “mapas” al estilo del clásico SimCity (edificios), o una alternativa a modo de cuadrícula; una suerte de “curado” de contenidos donde, si no encuentras algo por palabras clave, probablemente lo encuentres por la cercanía de intereses de otros usuarios, y en un formato visual. Menos afinar el tiro y más brujulear. Menos operar contra una base de datos y más jugar con el movimiento vivo, libre y espontáneo de la comunidad internauta. ¿2.0? Sí, 2.0 tazas de 2.0.

Esos son sus puntos a favor. Sus puntos en contra pasan por un desarrollo que se adivina muy dilatado en el tiempo… en una carrera en la que no importa llegar el primero, sino hacerlo mejor. Ése es el motivo por el que Google desbancó a sus predecesores. Y también el mismo por el que nada le impide tomar prestadas las ideas de Volunia… e incorporarlas a su interfaz, mejoradas, optimizadas o simplemente más “bellas”.
En una palabra, Volunia apela al intelecto, pero el usuario online no siempre se guía por lo razonable. Como casi todo en la vida, hay factores emocionales, estéticos y no siempre confesables, que explican el éxito, el fracaso o el rebrote de un proyecto. Que les pregunten si no a los creadores de Instagram, Pinterest, Tillate… y otras muestras de la Social Media Triviality.

Alfonso Piñeiro

@alfonsopineiro

Leer antes de olvidar: de las nuevas condiciones de Google a la censura en Twitter

Internet, Medios sociales, Redes Sociales

Leer antes de olvidar: de las nuevas condiciones de Google a la censura en Twitter

1 Comentario 31 January 2012

El pasado 28 de enero se celebró en toda Europa el Día de la Protección de Datos. Seguramente, no es la fecha más popular del calendario, ni le habremos prestado la atención que se merece porque sólo nos acordamos de los datos personales cuando truena. Lo normal es que dependamos de la bondad de los extraños, como la Blanche de “Un tranvía llamado deseo”, y pulsemos “aceptar” en todas las condiciones de uso que se nos pongan por delante cuando nos instalamos una aplicación o creamos un perfil en una red social.

Luego llegan el llanto y el crujir de dientes. ¿Que Facebook modifica de nuevo la configuración de privacidad? ¿Que Twitter anuncia que permitirá la censura de determinados contenidos en ciertos países que “difieren” de sus ideas “acerca de la libertad de expresión? ¿Que Google comunica que, desde marzo, se aplicará una política de privacidad única para todos sus productos? Pues corremos a quejarnos en todos los foros, a acusar a las empresas de ignorar a los usuarios y de hacer con nosotros, nuestros datos y nuestra voluntad lo que les da la real gana.

Será que no estamos avisados. Antes de utilizar ninguno de estos servicios, se nos ponen por delante condiciones, términos y normas que no dudamos en aceptar sin leer. Es cierto que, en la mayoría de las ocasiones, no nos queda otra porque trabajamos en este ámbito y utilizamos sus plataformas como herramienta profesional. También es verdad que la letra es muy pequeña, y no le falta razón a los que ponen en duda que ciertos puntos entren en colisión con las normativas de según qué países.

Ahora bien, ¿crees que sabes lo que estás aceptando cuando validas una casilla o pulsas “aceptar” según dónde? Hagamos la prueba. A continuación vas a encontrar cinco puntos pertenecientes a las condiciones de uso de otros tantos servicios. ¿Sabrías decir a cuál pertenece cada uno? La solución, al final.

1. “Al subir contenido o al enviarlo por otros medios a nuestros Servicios, concedes a XXX (y a sus colaboradores) una licencia mundial para usar, alojar, almacenar, reproducir, modificar, crear obras derivadas (por ejemplo, las que resulten de la traducción, la adaptación u otros cambios que realicemos para que tu contenido se adapte mejor a nuestros Servicios), comunicar, publicar, ejecutar o mostrar públicamente y distribuir dicho contenido.”

2. “Al hacer accesible el contenido de cualquier miembro a través del sitio, la aplicación o los servicios, por la presente concedes a XXX una licencia libre de derechos, global, irrevocable, perpetua, no exclusiva y transferible, con derecho a ceder a terceros, usar, copiar, adaptar, modificar, distribuir, licenciar, vender, transferir, mostrar públicamente, ejecutar públicamente, transmitir, difundir, emitir, acceder, ver o explotar de cualquier otra forma dicho contenido de un miembro en, a través de o mediante cualquier medio del sitio, aplicación o servicios.”

3. “Requisitos para utilizar el servicio.
Para poder utilizar el Servicio debes cumplir los siguientes requisitos y declarar y garantizar que:(1) eres mayor de 18 años; [...] (3) no eres un competidor de XXX ni estás utilizando los Servicios para competir con XXX; (4) sólo mantendrás una cuenta XXX al mismo tiempo.”

4. “Eres el propietario de todo el contenido y la información que publicas en XXX.
[...] Si eres un desarrollador u operador de una aplicación de la Plataforma o de un sitio web, se aplicarán las siguientes condiciones adicionales:
[...] No garantizamos que la Plataforma será siempre gratuita.”

5. “El usuario acepta que este permiso otorga el derecho a XXX de poner a la disposición de otras compañías, organizaciones o individuos asociados con XXX del Contenido para la sindicación, difusión, distribución o publicación de dicho Contenido en otros medios y servicios, según a nuestros Condiciones generales para utilizarlo.”

Siempre puedes hacer como Butters en esta parodia que realizó South Park llevando al extremo el significado y las consecuencias de leer las condiciones de servicio. ¿Pulsarías tú “decline”?

 

Solución:
1. Google
2. Pinterest
3. LinkedIn
4. Facebook
5. Twitter

 

Carlos Molina
@molinaguerrero

Seis vaticinios Social Media para 2012 (y me guardo cuatro)

Medios sociales, Opinión

Seis vaticinios Social Media para 2012 (y me guardo cuatro)

1 Comentario 26 December 2011

Estas fechas son muy indicadas para dos tipos de información. A saber: uno, el de lo más relevante del año que dejamos; dos, el de lo que nos espera en el que viene. Además, y dado que en el mundillo Social Media los mantras nos gustan más que a un tonto un lapicero (con perdón para los lapiceros), se junta el hambre con las ganas de comer. Y por si con lo anterior tuviera poco, se suma que, con todo, vamos a ser cuatro gatos leyéndonos (debido a la resaca del 25, primera de las comilonas navideñas), razón más que de sobra para echarme al monte con el saco de las predicciones. Así que entre tweets al raso y fogatas en “círculos”, ahí va mi previsión para el año entrante.

  1. Lo audiovisual manda. Es la “chicha” de cualquier campaña Social Media que se precie. Si en 2012 no estás dispuesto a crear contenido audiovisual, es mejor que eches la cortina. No te hace falta un spot como el de Apple bajo la batuta de Ridley Scott. Hoy en día, con cuatro perras gordas te puedes montar un tutorial, una vídeoinfografía o un producto viral. De hecho, se premia lo ocurrente y de bajo presupuesto, y se desconfía de lo que huele a inversiones millonarias. Se llama mentalidad global en un contexto de crisis, y es una oportunidad. Y de la distribución y la viralidad mejor no hablar de penas: no me dirás a estas alturas que Youtube y tú sois dos perfectos desconocidos.
  2. Si no estás dispuesto a seguir al fin del mundo al profesor Keating, es mejor que te tomes un tiempo de descanso. “Me fui a los bosques porque quería vivir a conciencia. Quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida para no sentir a la hora de la muerte que no había vivido”. O apelas al sentimiento de tu consumidor (mejor dicho, tu prosumidor), o estás muerto. A Campofrío no le interesa vender más salchichas: lo que quiere es que llores de la emoción, o de la risa, cuando a mitad de bocado te acuerdes del vídeo de Gila. Para que repitas, tanto el producto como la intensidad emocional vinculada a él.
  3. La audiencia está bien para el teatro, o para una cita oficial (pedir audiencia). Para todo lo demás, son sólo nueve letras por las que todavía se pegan los comunicadores de viejo cuño, y más que lo seguirán haciendo a medida que se estreche el círculo. Porque se estrechará: no se trata de comprar una parcela para asegurar que una porción del pastel se trague enteras las bondades de tu servicio o producto, sino de llenarte los bolsillos para ir, como Pulgarcito, dejando la huella por la que trazar tu sendero digital, tu identidad online.
  4. ¡Qué bien se vivía en la época dorada de la publicidad! ¿Verdad que sí, hombres locos? Eternas horas de inspiración y enormes dosis de narcisismo artístico. Pues toma nota: o tus creativos y copies son tus usuarios y clientes, o en 2012 no vas a tener ni una sola historia que vender, sea cual sea el canal que utilices (prensa, marketing, publicidad, relaciones públicas, etc.). El storytelling es de quien te compra, por más inteligente que te creas que eres; que seguro que lo eres, y mucho, pero… Remember Cluetrain: “¿Quieres que pongamos nuestro dinero? Nosotros queremos que pongas atención”. Escucha, escucha, escucha y escucha. Que siempre dices que lo haces, pero luego si te he visto no me acuerdo.
  5. Y ya que hablamos de Cluetrain y economía de la atención: como no hagas nada más que escuchar, vas a quedarte con la miel en los labios. Porque vivimos la época de la mujer del César, que además de serlo tiene que parecerlo (lo dice el refrán, no el abajo firmante). Además de tomar nota de tu comunidad (que así es como se llama, y no audiencia), hay que premiarla, incentivarla, en plan socrático: “Los dioses me pusieron sobre vuestra ciudad como un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y tenerlo despierto”. Esa es la función del Social Media, que las empresas no se duerman, que la comunidad reaccione, que haya movimiento, innovación, interacción, conversación.
  6. Si aún eres de los que programas por lotes tu presencia Social Media, suerte tendrás si recibes alguna interacción. Ten claro que 2012 será el año de la consolidación de Google+ y su entrada en tromba para organizar las redes sociales empresariales, verticales y corporativas. Y que Microsoft no se va a quedar fuera de juego: “los buenos artistas copian, los grandes roban”, dicen que dijo Steve Jobs rememorando a Pablo Picasso, y también Bill Gates pero citando a Van Gogh. Pues eso. Gates se puede equivocar de autor, pero el espíritu es el de los piratas del valle del silicio: tener lo de tu rival, y mejorarlo, con o sin su permiso. Mientras las redes crecen y se multiplican… ¿qué vas a hacer: clonar tu presencia en todas las redes, o aprovechar la hipersegmentación de audiencias (es decir, de comunidades) para especializar cada canal? Sabemos qué es más caro. ¿Sabes tú qué es más rentable?

Los puntos siete, ocho, nueve y diez hablan sobre el humor, la exclusividad, el imperio de Twitter y la metacomunicación. Me vais a permitir que me los reserve para más adelante. Primero, por pura diversión de agorero. Pero segundo, y más importante, por no aburriros más, que bastante indigestión de cavas y turrones he procurado ya con estas líneas.

Os deseamos una feliz salida de 2011 y una mejor entrada en 2012, dispuestos a aplicar estos seis puntos, los cuatro que me guardo y todos los que sin duda llegarán sin siquiera haberlos previsto. Y mantengo mi vaticinio: el futuro (el inmediato) es líquido, neuronal, semántico y global. Al tiempo.

Alfonso Piñeiro

@alfonsopineiro

Google+ sí, Google+ no

Redes Sociales

Google+ sí, Google+ no

3 Comentarios 15 November 2011

Cuando afronto una formación me da por iniciar la charla con una sentencia: “Yo de esto no tengo ni idea… Si tengo que ejecutarlo, seguramente sea un desastre, pero procuro saber para qué sirve y qué puedo obtener a cambio”. Lo hago por dos razones. La primera, porque en parte es cierto: hay muchos y muy buenos profesionales de cada una de las ramas del social media que me pueden dar sopas con ondas; incluso no profesionales, como los niños de ocho años que, según cita del director de esta agencia, Stephan Fuetterer, “son ahora nuestros competidores más temibles”. La segunda razón es estratégica: suele servir para amansar a la audiencia y que entienda que enfrente no tiene a un killer, sino a un ayudante cuya misión es, entre todos, extraer ideas, conclusiones y propuestas.

Para hablar de Google+ me sucede exactamente igual. No conozco todo lo que algunos monstruos del negocio sí dominan, ni pretendo aparecer ante nadie como gurú del asunto. Sí “me gusta” (+1), sin embargo, pensar que la primera guía de nuestras acciones debe ser qué podemos obtener de la utilización de esta herramienta. Y la semana pasada ha venido que ni pintada para hablar de ello, una vez que los reyes del mambo de las búsquedas abrieron su red social a las empresas. La pregunta se oyó repetida por doquier: ¿hay que estar? ¿Tienen que abrir un perfil en Google+ las empresas?

Desde el verano no se habla de otra cosa en el mundillo, de forma casi monotemática: guguelplus sí – guguelplus no. Y a todos nos ha dado más o menos tiempo a recabar todo tipo de impresiones. Relato las mías, que para eso llevo la batuta de estas líneas. Relato cuatro principales, y por orden cronológico: la primera, “lo han hecho muy bien, han ido a buscar a los tuiteros, no van a por Facebook, van a por Twitter”; la segunda, “no fastidies, esto es más de la burbuja social media”; la tercera, “¿que estás pensando en dedicarle tiempo a Google+? ¿Y para qué? (y risas)”; la cuarta, “lo último ultimísimo está en Google+, es más, Twitter y Facebook ya están demodé, y cada vez más”.

Creo que cada cual tiene su cuota de verdad. Pero si repasamos el historial de Google, su política de crecimiento se ha basado en una apariencia de estado ideal de libre competencia, en su archiconocida consigna “don’t be evil”, y en un casi insultante dominio de la sencillez, la usabilidad y la eficacia. Su buscador entró sin hacer ruido y desbancó al resto. Sus servicios de suscripción quizá no sean lo más inn, pero al final nos encanta echarnos en manos de mamá Feedburner-Google para medir cómo vamos de fans “de los buenos”.

Cuando ya sabíamos movernos por callejeros digitales e inventillos similares, Google mapeó cada esquina de cada ciudad… y luego las fotografió; y cuántos de nosotros no confirmamos la dirección exacta de una cita tomando referencias en el Street View. Cuando Google Video no era capaz de hacer sombra ni a Dailymotion, le echó el guante a Youtube y se lo quedó. Rebautizó Messenger como Gtalk. Y sí, su Picasa y su Latitude son los hermanos menores de Flickr y de Foursquare… por ahora.

Si miramos al futuro, que pasa por la desaparición total de interfaces, casi se puede adivinar un laissez faire, laissez passer en los sistemas de reconocimiento de voz y de gestos desarrollados por la competencia, sólo para que el día de mañana nos veamos utilizando los dispositivos Google que hayan mejorado y sepultado a los que abrieron la brecha. De hecho, en los de voz ya empieza a entonar el do de pecho.

Google también ha vivido en sus carnes el precio de ser antecesor. Se habla del fracaso de Buzz y de Wave, pero abrieron la brecha del cloud computing y del cloud thinking como alternativas válidas. En todo caso, su tradición es incorporarse “sin hacer ruido”, y valga la pena el entrecomillado, porque los usuarios de Google+ siguen creciendo a razón de varios millones la semana.

La pregunta esta vez no es “para qué sirve” estar en Google+, contar con perfil activo, y ocuparse de actualizarlo. La pregunta es si en honor a su tradición (irrumpir poco a poco), llegará a ocupar una posición de dominio tan amplia como la de su producto principal. Tanto si la respuesta es afirmativa como si es negativa, con ninguna firma como con esta vale tanto aplicar el cacareado mantra del social media: entrar cuesta muy poco, pero quedarse fuera puede salir muy caro.

Mientras el proceso se fragua, nada podrá impedir que surjan entusiastas y detractores, casi a partes iguales, alimentados en más casos de los que nos gustaría pensar por intereses comerciales, corporativos o con escasa mentalidad filantrópica. Si el final del recorrido confirma a los primeros, de ellos nacerá una generación que conocerá todas las posibilidades de la red mayoritaria. Si por el contrario los descreídos acaban teniendo razón, los entusiastas sólo experimentarán un viaje de ida y vuelta, y ayudarán con los conocimientos adquiridos a mejorar la conversación, se llame como se llame la red que tenga mayor presencia.

Y todo ello sin olvidarnos de las claves del futuro: líquido, neuronal, semántico y global. Que los juguetes se llamen círculos, listas, +1, likes o followfridays es lo de menos. Pura anécdota. Lo relevante es la posibilidad que represente. Es decir: la potencia, no la cantidad.

Alfonso Piñeiro

@alfonsopineiro

Ortografía: esa técnica SEO de la que no queremos acordarnos

Sin categoría

Ortografía: esa técnica SEO de la que no queremos acordarnos

2 Comentarios 02 November 2011

A los que trabajamos en el mundo de los medios sociales se nos llena la boca con el SEO y el posicionamiento en buscadores. Es lógico. Nuestro trabajo tiene, entre otros objetivos, mejorar la visibilidad de nuestros clientes en la Red. En este terreno, ya sabemos que son los motores de búsqueda, con Google a la cabeza, los que se encargan de dirigir la mayor parte del tráfico calculando la idoneidad de unas páginas sobre otras como respuesta a las palabras clave sobre las que preguntan los usuarios. Así que, si somos capaces de conocer los recovecos de los algoritmos que mueven a los buscadores, también seremos capaces de optimizar los sitios web para hacerlos más visibles a los internautas. ¿Cómo? Se pueden hacer milagros con un poco de programación HTML por aquí, unas negritas y unos titulares vistosos por allá, y unos cuantos “trackbacks” como remate. Pero, ¿qué pasa con el contenido?

Hasta hace poco tiempo, el contenido era una cuestión de segundo orden en el mundo del SEO. Aunque siempre se ha recomendado publicar contenidos originales, siempre ha habido trucos a los que recurrir para disfrazar de pertinente una entrada de blog y ayudarla a subir en los rankings. Con la llegada de Google Panda, sin embargo, entra en juego un nuevo factor: la ortografía.

Google Panda es la última gran actualización del algoritmo de búsqueda de Google. Su entrada en funcionamiento ha supuesto una pequeña revolución SEO entre cuyas consecuencias se encuentra la mejor posición en los resultados de búsqueda de webs con contenido original y la penalización de aquellas páginas que aprovechan el contenido de terceros para atraer tráfico, como es el caso de las llamadas “granjas de enlaces”.

Panda castiga la copia de textos y las páginas que sólo acumulan enlaces para impulsar la posición en que determinadas webs aparecen en los buscadores. También potencia el contenido social, dando un plus de importancia a aquellos sitios recomendados por los usuarios (lo que no deja de ser una forma de fomentar el uso de su botón +1). Pero ahí no acaba la cosa. Los más despistados deben saber que la corrección ortográfica también cuenta. Si escribes mal por sistema, tu web no será tan relevante como otras similares en contenido.

Así que, ¿por qué no practicar un poco de SEO mediante el respeto por el lenguaje? Aquí no hay programación que valga, ni hojas de estilo en cascada que nos hagan parecer académicos. Lo que vale es el dominio que tengamos del idioma y el acierto con el que lo utilicemos. Para no meter la pata, sin embargo, podemos recurrir a algunas herramientas y webs útiles que nos harán la vida más fácil en este apartado:

  • Fundeu – La Fundación del Español Urgente es el resultado de una trayectoria larga que comenzó tras la publicación del primer manual de estilo de la Agencia EFE. En 1980 se creó el Departamento de Español Urgente, en colaboración  con el Instituto de Cooperación Iberoamérica (ICI). Su objetivo era resolver las dudas de los redactores y evitar errores en los teletipos de la agencia. El manual de estilo (Manual de Español Urgente), que se revisaba periódicamente, se convirtió en un instrumento de referencia para periodistas. En 2005 se constituyó la actual Fundación con el apoyo de BBVA, abriendo a todos un espacio en internet desde el que se responden dudas y se ofrecen recomendaciones de estilo a cargo de un equipo de filólogos expertos, competentes y tremendamente ágiles. La principal herramienta de comunicación de Fundeu en las redes sociales es su perfil en Twitter, @fundeu, desde el que todos los días se responde a consultas realizadas por hispanohablantes de todo el mundo.
  • RAE – La página web de la Real Academia Española de la lengua puede que no sea un prodigio de estética, pero sí lo es de simplicidad práctica. Cualquier usuario puede consultar gratuitamente el significado y uso de cualquier palabra, pero también puede bucear en el Diccionario Panhispánico de Dudas.
  • Wikilengua – Como todo wiki, se trata de un espacio abierto y colaborativo donde los usuarios ponen en común sus dudas sobre la lengua castellana y las resuelven de la misma manera. Ortografía, léxico, nombres propios… todo tiene su lugar aquí.
  • Reglas de Ortografía – Gestionada por Juan Antonio Marín Candón, un profesor de Primaria, es el vivo ejemplo de que la voluntad de una sola persona puede poner en marcha grandes proyectos. En esta web se reúnen útiles píldoras de información, noticias sobre la lengua y la ortografía, y se ordenan por categorías prácticas (gentilicios, abreviaturas, extranjerismos…) las diferentes entradas publicadas.

Si después de los anteriores recursos se te siguen deslizando errores, ten cuidado, porque sitios como Paper Papers o Malaprensa vigilan constantemente los medios en busca de buenas y malas prácticas. Sin embargo, y a juzgar por los posts que algunos bloggers conocidos siguen publicando en la actualidad, o bien el algoritmo de Google aún tiene mucho que mejorar para penalizar los contenidos mal escritos, o bien el estado del idioma en la Red atraviesa tan mal momento que la buena redacción se ha convertido en algo excepcional.

Carlos Molina

@molinaguerrero

Lo que las listas de Twitter esconden sobre tu perfil público

Medios sociales

Lo que las listas de Twitter esconden sobre tu perfil público

1 Comentario 06 October 2011

Los cinéfilos, o no tanto, recordarán aquella película protagonizada por Mel Gibson y Helen Hunt titulada en España “En qué piensan las mujeres”. En ella, el personaje que interpretaba el actor australiano adquiría la facultad de escuchar los pensamientos femeninos tras sufrir una descarga eléctrica en la bañera. El argumento está muy trillado y sigue dando pie a variaciones, algunas bastante afortunadas. Es el caso del personaje de Kelly en la serie británica Misfits, aunque en su caso, más que un superpoder lo que tiene es un castigo. Pero esto es ficción. En el mundo real, la intuición es lo más parecido que tenemos a la telepatía… al menos hasta que llegaron las redes sociales.

Nuestro gusto por el exhibicionismo digital esconde un lado positivo para empresas, organizaciones y personajes que tengan interés en conocer qué opinan los demás de ellos y cómo aprovechar esa información de forma beneficiosa. Una adecuada monitorización de medios sociales nos permite generar una imagen bastante aproximada de la imagen pública que proyectamos y que tan importante es en términos de reputación social corporativa y credibilidad. Dentro de dicha monitorización, las listas de Twitter puede ser una herramienta de lo más interesante para tener en cuenta.

Las listas son una práctica función de Twitter que a menudo se desaprovecha. Cada vez que nos decidimos a seguir un perfil, tenemos la opción de agregarlo a un grupo o lista propio que podemos hacer público o privado. El autor de una lista suele reunir en ella a personas o entidades que cuentan con alguna característica común que, a menudo, sólo conoce el propio usuario. Lo mejor de las listas es que hay que darles un nombre identificativo, y esa información es muy ilustrativa de cuál es nuestra posición pública.

Hagamos la prueba y tomemos como ejemplo a un conocido tuitero como es Alejandro Sanz. Con más de 3 millones de seguidores, es natural que muchos de ellos se hayan molestado en incluirlo en listas de Twitter. De hecho, superan las 24.200. ¿Bajo qué palabras lo enmarcan? Los hay que destacan su perfil como músico con palabras como “cantantes” o “música”). Otros se fijan en su vertiente más próxima a la prensa rosa (“farándula”, “famous-people”) y los hay que simplemente lo ensalzan en su conjunto (“los mejores”).

No todo el mundo tiene la misma suerte. Ni siquiera el propio Alejandro. Fijémonos en los políticos. El equipo electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba (@conRubalcaba), estrenado recientemente para la campaña del 20-N, ya aparece clasificado en cerca de un millar de listas. Muchas usan palabras clave muy descriptivas, como “política”, o “políticos”, pero otras dejan a las claras la visión que tienen de él los usuarios, como “trolls de cuidado” o “hijosdeputaconuniforme” (con perdón), donde comparte espacio con @marianorajoy. Éste, en su descargo, aparece mayoritariamente catalogado como “político”.  Su posicionamiento es, en ese sentido, bastante claro, como parece serlo el de una figura como el presidente venezolano, Hugo Chávez. Sí, se trata de un político, pero llama la atención que figure en muchas listas en las que la palabra clave es “amigo”. A pesar de las controversias que despierta, ilustra también lo que representa para muchos de sus seguidores. ¿Será consecuencia del enfoque de su programa “Aló, Presidente”?

Con las empresas, podemos hacer el mismo sano ejercicio. Algunas entidades financieras pueden descubrirse etiquetadas en grupos en los que preferirían no estar. Otros, como @GuiaRepsol, pueden encontrar en sus listas la definición perfecta de lo que significan para su público: turismo, gastronomía y cocina, enología e incluso… community management. Algo deben de estar haciendo bien.

Llegados a este punto, podemos ir más allá en nuestro análisis. ¿Por qué aparezco en unas listas y no en otras? ¿Cómo aparece catalogada mi competencia? ¿Puedo aprovechar a mi favor el trabajo de segmentación previo realizado por los usuarios de Twitter a través de sus listas públicas? Merece la pena probarlo.

Donde nos quedamos con las ganas de profundizar a este nivel de detalle es en Google+ y en Facebook. Los círculos de la red social de Google son la versión avanzada de las listas de Twitter, pero aquí tenemos más libertad aún para expresarnos al etiquetar a nuestros contactos porque dichos círculos no se comparten en público. Lo mismo sucede con las listas de Facebook. A fin de cuentas, siempre es recomendable que conservemos un mínimo nivel de privacidad e intimidad, así como un poco de diplomacia en nuestras relaciones personales.  Ser brutalmente sinceros como el Dr. House o la protagonista de Bones (la doctora Temperance Brenan) ayuda a dejar claras las cosas, pero a costa de quedarte sin amigos.

Carlos Molina

@molinaguerrero

¿Qué pasa con mis perfiles en redes sociales si me muero?

Redes Sociales

¿Qué pasa con mis perfiles en redes sociales si me muero?

2 Comentarios 03 October 2011

Nuestro perfil en redes sociales nos sobrevive. Puede considerarse, o no, un  problema. Tres amigos míos que desgraciadamente han fallecido a lo largo de los últimos años siguen vivos en las redes sociales. De hecho, la última interacción personal pública de uno de ellos fue una respuesta a uno de mis comentarios. Eso le hace sentirse a uno muy raro, pero me gusta seguir visitando de vez en cuando su perfil y, en ocasiones, dejar algún mensaje, al igual que hacen otros amigos y amigas suyos. Es bonito y nos permite recordarlo con alegría (y sus familiares pueden ver lo que le apreciamos aún más allá de su muerte).

No obstante, dada la posibilidad de interacciones indeseadas por parte de otros usuarios, cabe la posibilidad de cerrar o modificar los perfiles de familiares fallecidos. Veamos cómo ciertas redes y plataformas sociales permiten gestionar los perfiles de los usuarios fallecidos:

Las webs de pago mywebwill.com y entrustet.com permiten decidir qué quieres que ocurra con tus perfiles online una vez que dejes este mundo. Tú decides si quieres desactivar, cambiar o transferir tu presencia en el mundo virtual. Hasta puedes enviar un mensaje post-mortem, un epitafio online, a todos tus contactos.

Facebook permite diferentes opciones: dejar el perfil invariable (para lo cual no hay que hacer nada), convertirlo en un perfil de homenaje póstumo (para lo cual hay que usar este formulario) o pedir la eliminación. Eso sí, antes  de iniciar este tipo de trámites hay que tener claro que se debe demostrar la defunción de la persona en cuestión e identificarse como familiar o representante legal para realizar la gestión. En caso de pedir la baja en Tuenti, se borrarían absolutamente todos los datos del usuario. Con Facebook no queda tan claro, ya que en las condiciones de uso se ceden a los propietarios de la red social ciertos derechos relativos a los contenidos publicados.

En el caso de Google, que también pide pruebas de defunción y representación legal, hay que utilizar el siguiente formulario y tener un poco de paciencia, ya que el plazo de respuesta se sitúa, aproximadamente, en un mes.

Por otra parte, mientras que Google puede permitir eventualmente el acceso de personas autorizadas al perfil del finado, Myspace no permite esta posibilidad por una estricta política de confidencialidad.

En Yahoo! (que también incluye plataformas como Flickr) y Hotmail las cuentas se borran automáticamente después de un periodo determinado de inactividad razonable, lo que facilita el procedimiento de eliminación del perfil.

Por supuesto, una orden judicial siempre resulta de especial utilidad para resolver con mayor facilidad este tipo de situaciones.

En cualquier caso, me gusta poder seguir enviando mensajes de vez en cuando a mis amigos. Quizá en el futuro ya no se mida la importancia o lo buena persona que éramos en vida por el número y la calidad de las personas que asistieron a nuestro funeral, sino por la cantidad y calidad de mensajes post-mortem que recibamos en nuestros perfiles de redes sociales. ¡Toda una prueba del algodón! Si sabes que eres más bien mala persona, mejor será que vayas encargando cuarto y mitad de eliminación de todos los perfiles. Si has sido bueno, quizá te ocurra como al fallecido periodista José Picó, para el que se pide una calle a través de Facebook.

Otra pregunta que a veces surge: ¿y esto será un negocio? Lo desconozco. Lo que sí es cierto es que algunas startups que han considerado el obituario online como una posible fuente de negocio, han dejado de existir recientemente. Algunos ejemplos son legacylocker.com o futuristk.com. Descansen en paz.

Stephan Fuetterer

@sfuetterer

googletransparency2

Medios sociales

Google Transparency: Google, el cuarto poder que temen los gobiernos

No hay comentarios 07 October 2010

El pasado mes de septiembre conocimos la aparición de una nueva herramienta Google llamada Google Transparency. A través de esta nueva plataforma Google pretende dar a conocer al público los índices en los que sus servicios son censurados o limitados en el mundo.

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questionidentity

Internet, Medios sociales, Redes Sociales

¿Identidad digital o identidad real?

No hay comentarios 06 July 2010

¿Un prestigioso directivo en la mayor juerga de todos los tiempos? ¿Un humilde trabajador convertido en estrella? La red es un escaparate para la Generación YO SL en el que no sólo somos los principales creadores de contenido sino que también nos exponemos a ser el contenido de otros.

En este escenario, somos responsables y proyectores de nuestra identidad digital y de nuestra identidad real ¿O estamos hablando de lo mismo? Ese joven encorbatado que incrementa a diario su agenda de contactos en Linkedin y que hace ganar decenas de miles de euros a su empresa es también el loco que se hacía largos en una piscina de cerveza o protagonizaba un vídeo en Youtube donde se destrozaba la entrepierna con un golpe imposible. Al fin y al cabo, es él en los dos casos.

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