La socialización de la imagen está a punto de abrir una nueva etapa digital. Es verdad que Pinterest, con su sencilla estructura visual y su propuesta técnica similar a Tumblr, ha logrado llevarse de calle a millones de usuarios en todo el mundo, concentrando más tráfico que redes veteranas y consolidadas. Es verdad que Instagram, con su apertura al mundo Android (más de 50 millones de usuarios nuevos a razón de 5 millones por semana), se ha convertido en la red social móvil favorita de los fotógrafos amateurs. Pero ambas están a punto de dejar paso a otra nueva tendencia. Tomad nota del concepto: Social Video Sharing.
Social Video Sharing es la suma perfecta de móvil, vídeo y microblogging. Es compartir con tus amigos contenido multimedia autoeditado desde tu teléfono y llevarlo más allá de la plataforma con la que lo capturas. Es integrar en todos tus perfiles sociales tus propias reproducciones. Es marcar como favorito contenido ajeno y disfrutarlo con el resto de tus contactos en la Red. Es, en definitiva, pasar de la imagen estática a la imagen en movimiento como contenido rey.
El líder-que no pionero- es Socialcam, una aplicación para el móvil que funciona como red social de vídeo y cuya aplicación para Facebook se ha convertido, en tan solo un mes, en la de mayor crecimiento en número de usuarios en todo el mundo. Cerca de 42 millones de perfiles han descargado la app para que sus contenidos en Socialcam se vean en su muro de Facebook gracias al nuevo sistema de integración Open Graph.
Socialcam viene a ser al vídeo lo que Twitter a los microposts o Blaving o al audio. Su app, disponible para los principales sistemas operativos móviles, facilita grabar contenido y compartirlo inmediatamente con otros amigos dentro de la plataforma o fuera de ella. Los usuarios, además, pueden marcar como favoritos vídeos de Youtube y distribuirlos a su vez desde sus perfiles, incluso desde un PC.
Sin embargo, Socialcam no está sola. De hecho, tiene cierta competencia. Su más fiero rival es Viddy, una app para dispositivos móviles que le sigue los pasos muy de cerca en su integración con Facebook. De hecho, su aplicación para esta red está entre las cinco más descargadas con un crecimiento de más de 2 millones de usuarios en Facebook en la última semana. A diferencia de Socialcam, los vídeos tienen una limitación de 15 segundos, pero eso no ha impedido que muchos personajes famosos, como el propio Mark Zuckerberg se fijaran en ella. Un vídeo de su perrito no solo se ha convertido en uno de los más populares distribuidos en Viddy, sino que también ha hecho sospechar que Facebook podría estar planeando una nueva adquisición, como sucedió recientemente con Instagram.
Todas estas aplicaciones, incluida la más novedosa Klip, presentan importantes similitudes con plataformas que ya conocemos. Por ejemplo, disponen de ingeniosos filtros “instagrameros” para dar un aire original o más profesional a las grabaciones. También asimilan la sencillez de Tumblr al dar la posibilidad de marcar favoritos, comentar o republicar los vídeos distribuidos por otros usuarios. En el caso de Klip, su interfaz para PC recuerda, curiosamente, a Pinterest. Y no parece que sea algo casual.
Pero lo que está disparando su difusión, al menos en el caso de Socialcam y Viddy, es su uso de Open Graph para integrarse con Facebook, llevando así los contenidos a un público potencial mucho más amplio y generando interés entre nuevos usuarios. Viddy, de hecho, es una de las aplicaciones de mayor éxito en iTunes.
La gratuidad y sociabilidad de las anteriores aplicaciones ha hecho, sin embargo, que olvidemos quién comenzó a abrir camino: Qik. Mediante esta app, era -y es- posible realizar retransmisiones en streaming desde un teléfono móvil, mantener vídeo conferencias y también grabar y compartir el contenido, incluyendo otros blogs. No es de extrañar que Skype se hiciera con Qik tiempo atrás. El problema es que su versión gratuita limita la carga de vídeos a un máximo de 25, pero la opción de realizar retransmisiones en directo es un aliciente que sus rivales no son capaces de ofrecer.
Recordad: si la fiebre de Pinterest e Instagram ya os había vuelto locos, esperad a lo que puede provocar el Social Video Sharing… para lo bueno y para lo malo.
Carlos Molina




