Cerramos con este post el tema iniciado el viernes pasado
La integración coherente de los medios sociales 2.0 en el sector cultural y en la estructura de tu organización puede aportar nuevos valores diferenciales que te permitan dar saltos cualitativos respecto a tu competencia.
A partir de ahora resultará mucho más sencillo generar comunidades online afines a los intereses de tu producto cultural si logras crear un grupo activo basado en la colaboración de los miembros, siendo esos mismos los que aportarán opiniones y soluciones que ayudarán a ampliar el valor del producto cultural. Las plataformas tecnológicas no constituyen un fin en sí mismas. Se trata de nuevas herramientas que hay que integrar con los aspectos tradicionales de la profesión. Esta integración sólo es posible gracias a un enfoque híbrido.
Entendamos los hábitos de conducta actuales
En estos últimos 15 años, la tecnología 1.0 y 2.0 ha sido plenamente adoptada por los jóvenes y en gran medida por las personas de mediana edad. Al principio todo era buscar información, después registrarse como usuarios, más tarde empezaron las ventas online (libros, música…) o el uso gratuito de servicios (Skype, Gmail…). En la actualidad, la penetración de usuarios en las redes sociales ha sido tan grande y se ha realizado en tan corto plazo de tiempo que los hábitos de conducta de los usuarios demuestran que han perdido el miedo a mostrar su propia identidad.
Teniendo en cuenta los nuevos hábitos de conducta, cada vez más habituales entre los usuarios de internet, las organizaciones culturales deberían lanzarse a establecer un diálogo más personalizado y directo con las personas. De esta forma redundará favorablemente en la información y financiación de los proyectos de la organización.
Asumamos los retos
Converger la gestión tradicional de las organizaciones culturales con los medios sociales 2.0 es un duro ejercicio e implica prepararse para afrontar retos como:
- La cesión de poder a los usuarios mientras que las organizaciones culturales pierden gradualmente el control sobre la información.
- Dedicación permanente (24horas/7días). El 50% del trabajo en medios sociales es de gestión de relaciones, para ello hay que dedicarle tiempo de forma constante.
- Medición convergente y unificada. La visibilidad y el impacto como base de medición de las relaciones sobre medios sociales debe complementarse con la analítica web/SEO (Search Engine Optimization), la opinión de los receptores, y las investigaciones cualitativas/cuantitativas ofrecen unos datos que permitirán tomar decisiones con mayor rapidez consiguiendo un mayor ahorro de costes y efectividad del servicio.
- Incorporación del responsable de comunidad/medios sociales a la organización cultural. La función de gestión de relaciones con la comunidad online será transversal integrándose en las áreas de marketing, ventas, administración y proyectos.
En resumen, que una persona/cliente adquiera un producto cultural no será tanto el resultado de una estrategia de “desarrollo de una nueva audiencia” si no de la creación y mantenimiento a largo plazo de una comunidad cultural comprometida que, gestionada a través de plataformas online, generará eficacia, ventas y ahorro de costes. Por tanto, el concepto “audiencia” gradualmente va a desaparecer implicando la convergencia e hibridez del mundo online con el offline. Los que, ahora, cojáis el pico y la pala para trabajar vuestras comunidades online, mañana disfrutaréis de las ventajas de unas relaciones sólidas, de confianza y recíprocas.
Artículo publicado en la revista Gestión Cultural
Ignasi Vendrell
@ignasivendrellv



