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Exceso de equipaje: ¿realmente necesita mi empresa una app?

14 / may / 2013 | Escribir un comentario

Era el camino establecido, tenía que llegar y lo hemos visto demasiadas veces. Primero, la marca tenía que estar en todas las redes sociales, se adaptaran a su target o no; más tarde, la página web no era accesible desde smartphone y cundía el pánico en la dirección general; luego los códigos QR ganan visibilidad y hay que meterlos, aunque sea en un poster en la pared del despacho para redirigir a la web corporativa, porque es “moderno”. Bienvenidos al momento en el que en toda reunión de comunicación surge la gran pregunta:

¿¿¿Cómo es que aún no hemos creado una app???

No hay duda de que las aplicaciones móviles han supuesto un gran avance y hay muchas que son verdaderamente útiles… pero es innegable que este desarrollo masivo de apps también ha generado un exceso de equipaje en nuestros smartphones.

Preguntas que toda persona debería hacerse antes de crear una app para su empresa:

  1. El objetivo: ¿qué busco?
  2. Pensemos en el usuario: ¿qué necesidad estoy cubriendo?
  3. El valor: ¿mi app aportará un valor diferencial para los usuarios? Como usuario, ¿la conservaría en mi escritorio pasado un mes?
  4. Cómo es mi target: ¿desde dónde se conectan mis clientes? ¿Tienen una tablet? ¿Son de Android o de iOS?
  5. La inversión: ¿esa necesidad no estará cubierta con, por ejemplo, una web corporativa adaptada a smartphones o los perfiles en redes sociales?

Cuántas veces habremos visto aplicaciones con un diseño espectacular (o no) que no sirven absolutamente para nada. Las empresas, a día de hoy, están vigilando al máximo sus presupuestos y sorprende ver apps muy costosas que no cubren ninguna necesidad de los usuarios y, en consecuencia, no se traducen en ningún ROI para la empresa que la produce. Sin una estrategia definida y calendarizada, el desarrollo de una aplicación móvil corporativa se convierte en un gasto, no una inversión.

Si después de haber reflexionado sobre estas cuestiones, decidís que una app es una apuesta estratégica, os dejo algunas opciones gratuitas y básicas, para que el presupuesto no sea un obstáculo J

Ana López

@anafwwm

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En tu comunidad online ¿qué más puedes medir?

07 / mar / 2013 | Escribir un comentario

Influencia, engagement, sentiment, población… Todos estos criterios ya los sabemos medir online pero, ¿existen otros? ¡Claro que sí!

Cuando cuantificamos la calidad de las relaciones online, solo tenemos que mirar a Katie D Paine, que ha desarrollado metodología y procesos que ahora todos utilizamos. Pero tanto ella como nosotros sólo tenemos que ir más atrás en el tiempo para verificar que existen más criterios todavía no puestos en práctica en la medición de las comunidades online y sus interrelaciones. Estos tienen su origen en los conceptos de los padres de las relaciones públicas, James y Larissa Grunig. La clave está en el documento “Guidelines for Measuring Relationships in Public Relations”, publicado en 1999 y que nos ofrece más pistas sobre cómo cuantificar lo cualitativo. Ahí van algunos puntos a tener en cuenta.

  • Control mutuo. La medición del control mutuo es la del grado de aceptación por ambas partes (organización-público/personas) de quién es más influyente. Desde siempre, y de forma natural, existe un desequilibrio entre las relaciones de una organización con sus públicos. Si una de las dos partes ejerce más control sobre la otra, inmediatamente conllevará insatisfacción e incremento del activismo en la otra.
  • Confianza. Aquí lo que se puede medir es el grado de apertura de uno mismo hacia el otro. Para ello hay que tener en cuenta distintos aspectos, como la integridad, la fiabilidad, la capacidad y la reputación. En el caso de la integridad, se trata de la dimensión que caracteriza a la organización que es justa y ecuánime. La fiabilidad se genera cuando una organización cumple lo que dice que va a hacer. Vinculado a ello está la capacidad, como habilidad para efectivamente cumplir lo que dice. Por último, hay que tener en cuenta una reputación digna de la que verdaderamente podamos confiar.
  • Satisfacción. La buena disposición de una parte hacia la otra conlleva la satisfacción, siempre teniendo en cuenta que las expectativas generadas sean positivas  o que los beneficios que se ofrecen compensen ampliamente.
  • Compromiso. Lo que medimos es en qué momento una parte cree y siente que hay que invertir energía y voluntad para mantener y hacer crecer la relación. Por ello, tendremos en cuenta dos enfoques para medir: uno más racional, como la duración, y otro más emocional, como la afección.
  • Canje.  Una parte ofrece ventajas a la otra por el mero hecho que la otra las ha ofrecido con anterioridad o piensa que lo hará en el futuro. Este aspecto es central en la teoría de marketing, pero para el social media/relaciones públicas/comunicación no es suficiente, ya que los públicos esperan que las organizaciones hagan cosas para la comunidad sin que la organización esté esperando un retorno o contraprestación.
  • Comunalidad. Se refiere a aquella situación en que ambas partes ofrecen ventajas a la otra dado que existe una profunda preocupación por el bienestar del otro, aún incluso sin obtener nada a cambio. Una relación comunal no es completamente altruista dado que, a largo plazo, se estima que pueda contribuir favorablemente en la solución de conflictos legales, regulatorios, huelgas, boicots o información negativa. Por ejemplo, un fundraiser debe crear relaciones comunales con los donantes, dado que las donaciones dinerarias pueden variar de año en año.

¿Y bien? ¿Se anima alguno a crear una comisión de trabajo para profundizar en el tema y contribuir a consolidar todavía más nuestro sector?

Ignasi Vendrell

@ignasivendrellv

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La importancia del lado oculto del social media

19 / feb / 2013 | 2 Comentarios

Las estrategias en las redes sociales son como la vida misma, y su éxito es tan sencillo, o tan complicado, como la gestión de nuestras relaciones sociales en la vida “real”.

A raíz de esta primera frase, creo que podríamos escribir un tratado completo, de muchas, muchas páginas, en el que teorizar sobre cómo relacionarnos con el entorno, qué parámetros juegan su papel, la influencia del carácter personal, de la educación, incluso de la pura química que domina nuestro cuerpo (endorfinas, oxitocina…) y  cómo medirlo.

Esa reflexión me parece apasionante, y lo bueno del social media es que estas relaciones quedan al descubierto, repercuten en la comunicación de una organizacion y se pueden medir.

Y continuando con el símil, al igual que con las personas, existen las que van de frente -como se suele decir, se las ve venir- y otras que se “esconden”.  Pues sobre estas últimas es sobre las que me gustaría reflexionar para poner de manifiesto dos fenómenos que se están produciendo en las estrategias 2.0, que quizás no se están midiendo bien. Provienen de la tecnología digital más 1.0 y pueden tener más influencia de la que pensábamos en el 2.0: el email.

  • Social media en la sombra. Recientemente se publicaba un estudio en el que se ponía de manifiesto el hecho de que las empresas empiezan a gestionar más y con mayor rapidez la preguntas de sus usuarios en las redes sociales. Ésta, que es una excelente práctica, tiene en muchas ocasiones un componente de privacidad (porque se manejan datos personales, por ejemplo) que hace imprescindible el uso del email. A esto podríamos llamarlo el “social media en la sombra” (concepto que pido prestado a mi compi @molinaguerrero, el mago de la conceptualización del 2.0, y lo que se tercie). Es decir: eso que se produce y que no es visible, algo que en el estudio citado, por ejemplo, no se ha tenido en cuenta. En la cercanía del email es donde se consiguen muchos conversos. Desde nuestra experiencia, observamos que tan importante es lo que se ve (la respuesta pública) como lo que no se ve (la privada).

Otra práctica habitual que al final redunda en la dinamización de una plataforma de social media son las listas de mensajes privados con los seguidores de una página de Facebook, por ejemplo. Son acciones que no son visibles para el público en general, pero que se producen y ofrecen muy buenos resultados.

  • Dark social. Otro fenómeno más que interesante es el tráfico que llega a un blog o una web a través del más puro estilo 1.0, es decir: el tráfico que recibe un site cuando alguien copia y pega una URL en un email o un chat, por ejemplo. Las consecuencias del darck social están muy bien analizadas en este post de Tristán Elosegui, y que viene a decir que si tenemos en cuenta el dark social, los índices de tráfico directo bajan enormemente porque parte de dicho tráfico hay que atribuirlo ahora a  esta práctica (se estima que entorno al 65%). De esta forma y por comparación, el tráfico proveniente del social media se convierte en la segunda fuente de tráfico.

Mi conclusión es que es importante no olvidarnos de los orígenes, de dónde venimos, de cómo nos comportamos y de nuestros hábitos, que efectivamente se transforman, pero quizás no tanto como suponíamos.

Begoña González

@begoglez

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¿Nos rendiremos a los estándares de medición online mundiales?

11 / feb / 2013 | Escribir un comentario

Un cónclave mundial. Sí, un cónclave mundial por la medición de la comunicación online y el social media lleva funcionando desde hace 3 años. Para ello, 11 asociaciones internacionales se han puesto de acuerdo para unificar criterios que permitan estandarizar la medición cuantitativa y cualitativa de los resultados de las campañas y programas anuales.

Las organizaciones mundiales que están trabajando en ello son la International Association for the Measurement and Evaluation of Communication (AMEC), Digital Analytics Association, Society for New Communications Research, Institute of Public Relations, International Association of Business Communicators, Word of Mouth Association (Womma), Public Relations Society of America (PRSA), Council of Public relations Firms, Global Alliance for PR and Communication Management, CIRP y FIBEP. ¿Y por qué lo hicieron? Por tres motivos.

  1. No confundir a los clientes;
  2. No desperdiciar tiempo ni dinero;
  3. Consolidar el sector.

Mientras, en España, continuamos alejados de lo que se va decidiendo a nivel mundial y seguimos con las luchas partidistas que, en definitiva, no favorecen que el sector de la medición online evolucione con la rapidez de nuestros colegas internacionales. Por citar un ejemplo, la semana pasada, Nielsen anunciaba el cierre, con fecha 31 de marzo, de la línea de negocio de medición de audiencia en internet,  Nielsen Online. ¿El motivo? El concurso convocado por las asociaciones españolas Interactive Advertising Bureau (IAB Spain) y Asociación para la Medición de Medios de Comunicación (AIMC)  permitiendo que ComScore implante su sistema de medición digital para la compraventa publicitaria y, consecuentemente, excluyendo a Nielsen y Kantar Media.

El mundo online ha hecho converger de forma natural y gradual las disciplinas de marketing, publicidad, relaciones públicas y medios sociales. Por consiguiente, la medición de las mismas también debe ser convergente… si a nivel mundial, ya en 2010, iniciaron su colaboración esas 11 asociaciones acordando la Barcelona Declaration of Measurement Principles. Quizás ha llegado la hora de que en nuestro país convoquemos el “cónclave español” para la medición online.

 

Ignasi Vendrell

@ignasivendrellv

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El increíble caso del influencer mutante

14 / ene / 2013 | 2 Comentarios

No recuerdo exactamente quién dio el primer paso, cuándo ni con qué motivo, pero debió de ser más o menos así. España, 2005: una multinacional de la industria tecnológica celebra una de sus grandes citas corporativas en una capital europea. Junto a los periodistas que habitualmente cubren el evento (y a los que invita a acudir asumiendo su desplazamiento y alojamiento) hay ciertas personas que se salen de lo habitual. Son blogueros. Ellos no lo saben, pero el concepto influencer  ya está tomando forma.

Al pasar la mecánica de las relaciones entre empresas y medios de la bidireccionalidad a la multidireccionalidad, quedó constatado que las cosas estaban cambiando en la comunicación, y a gran velocidad. No se trataba del fin de la objetividad o del hundimiento del periodismo, sino de la certeza de que internet había modificado la manera en que los consumidores se informan, opinan, crean y deciden. Los blogs eran una realidad emergente que no pasaba inadvertida, y el reconocimiento de que sus autores estaban creando nuevos y eficaces canales de comunicación se tradujo en ese deseo de integrarlos en las dinámicas de relaciones públicas, aunque a día de hoy todavía hay quien no sabe muy bien cómo trabar relaciones con ellos.

Convertidos en líderes de opinión por derecho propio, los blogueros (al menos aquellos que han conseguido mayor notoriedad) fueron los primeros influencers de la era digital, no sólo por ser capaces de influir en el comportamiento y las decisiones de las comunidades que les seguían, sino por el papel que juegan como comunicadores para empresas y organizaciones. Sí, antes hubo algunos foreros que se hicieron populares en la Red, pero generaban más miedo y rechazo que admiración.

A muchos periodistas les molestó su presencia en eventos, ruedas de prensa y show-rooms. ¿Qué hacían allí? Aquello no era serio, “no eran profesionales”. Con el paso del tiempo, se evaporaron las discrepancias, y con la crisis de los medios se ha dado la circunstancia de que muchos que empezaron trabajando en la prensa tradicional lo hacen ahora en blogs, tanto personales y amateurs como comerciales.

Pero no dura mucho la calma en internet. El influencer digital cobró nueva forma con el estallido de las redes sociales. Primero fue bajo la apariencia del gurú: aquel experto que pontificaba sobre un determinado tema desde su perfil en Twitter, que escribía mucho, respondía poco y no seguía a nadie. Cada uno es libre de actuar en las redes sociales como le parezca, pero sea como fuere, al gurú le caen palos de vez en cuando. Sea como fuere, muchos empezaron a ser invitados a eventos, mesas redondas e incluso desayunos y ruedas de prensa. Tampoco le hizo gracia a sus predecesores.

El cambio de las redes sociales

El influencer ha experimentado una nueva mutación: ahora también son personas tremendamente activas en redes sociales, a las que siguen miles de personas no tanto por su conocimiento experto sobre un determinado tema, sino más bien por su capacidad empática y por el estilo de vida que exhiben. De nuevo, muchas empresas acuden a ellos con un claro objetivo: obtener visibilidad para algunas de sus acciones de comunicación. A fin de cuentas, no dejan de ser un puente hacia usuarios con los que, a través de otros canales, no podrían conectar, e interactúan con las marcas de forma completamente distinta a como lo haría un “probador” técnico.

¿Qué sucede en estos momentos? Que la banalidad de algunas acciones para las que se cuenta con este tipo de perfiles con el único objetivo de sumar impresiones lleva a que, de nuevo, surjan las voces críticas. El periodista y bloguero Carlos Zahumenzsky hablaba hace poco de “Social Proxeneting” como una actividad producto de las agencias de marketing y comunicación que “mantiene y promociona a esas attention whores convertidas en divas”. Aída Méndez, de Weblogs SL, matizaba a Zahumenzsky: sí, hay “famosos de Twitter”, pero no se acude a ellos porque sean menos críticos que un periodista (coincido con ella). Lo más interesante de su reflexión es que, en efecto, cada vez es más frecuente que el influencer sea alguien del sector del social media, en una especie de círculo endogámico en el que los profesionales del mundillo hablan de sí mismos y del trabajo ajeno con admiración y entusiasmo. No es extraño: si los blogueros más consolidados en internet son los que hablan de tecnología por la naturaleza técnica del medio, ¿cómo no iban a ser los nuevos influencers en las redes sociales precisamente aquellos que trabajan en social media?

Y yo, ¿qué opino? Además de lo que dije hace poco en un debate en OndaCro, creo que el influencer no es: está. Es una condición circunstancial en la vida que no podemos atribuirnos. Se influye o no se influye, a pesar incluso de uno mismo. Pero lo importante, al margen de eso, es para qué queremos invitar a participar a determinadas personas en nuestras estrategias de comunicación. Las empresas están en su derecho de saber cuál es el ROI de veinte fotos en Instagram de gente tomando gin-tonics. ¿Se generan nuevas ventas? ¿Se mejora la reputación? ¿Aumenta la comunidad en torno a la marca? ¿O sólo conseguimos impactos gráficos de gente, independientemente del sector y de su procedencia profesional, divirtiéndose?

Me da igual que hablemos de gurús, de influencers o de experiencers, término muy acertado que leí al periodista Manu Arenas para etiquetar a los que comparten experiencias a propuesta de las empresas. En su rol, unos y otros pueden tener sentido y legitimidad como eslabones de la malla de relaciones y conversaciones que se teje entre empresas y públicos (consumidores o no), normalmente de forma espontánea. Lo que sería triste, como me comentaba Stephan Fuetterer hace poco, es que desde las Relaciones Públicas se haya luchado tanto para que se nos disocie del que reparte flyers a la puerta de una discoteca como para que ahora terminemos organizando saraos en estos establecimientos para tomar cervezas. Tampoco se trataba de eso.

Para un acercamiento más amplio del concepto influencer, os dejo este interesante documental:

INFLUENCERS FULL VERSION from R+I creative on Vimeo.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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La relación con blogueros: asignatura pendiente de la comunicación

09 / ene / 2013 | 12 Comentarios

Mucho se ha escrito ya sobre la relación de las marcas con los y las blogueros/as. Incluso en este  mismo blog ya hemos reflexionado en alguna ocasión sobre el tema pero, sinceramente, parece que no aprendemos, a tenor de los muchos posts que he leído estos días sobre lo mal que lo seguimos haciendo. Como apunte, que conste que el uso del plural mayestático en este primer párrafo es simple cortesía.

Creo que nunca hemos pecado de errores tan garrafales como los descritos en estas publicaciones a las que me refiero, y por muchos motivos. El primero de ellos es que casi todos los que trabajamos en Best Relations somos blogueros y también hemos “sufrido” lo nuestro con algunas propuestas de agencias de comunicación y marcas no muy bien orientadas.

Los propios blogueros se han animado a hacer listados de consejos para que estas relaciones sean fructíferas y, en su mayoría, se basan en 3 puntos:

- ¡Conóceme! y, por favor, no empieces con frases como “Nos gusta mucho tu blog y hemos pensado que pruebes una taladradora eléctrica… “.

- Hola, ¿hay alguien ahí? Soy una persona que habla con personas, tengo nombre, apellidos, no me llamo “webmaster” ni “querido/a amigo/a”. En mi caso, escribo sobre maternidad y no hago bricolaje.

- Un periodista, ¿dónde? Por favor, no me mandes notas de prensa. ¿Me ves cara de periodista? Sin ánimo de faltar a los periodistas, ojo J. No, no me interesa tu nuevo modelo de taladradora.

- No dispongas de mi blog, ¡éste es mi reino! Y ¡NO ME GUSTÁN LAS TALADRADORAS!

Como bloguera, me atrevo añadir alguna cosa más que, a mí personalmente, me pone los pelos de punta:

- Por añadir “je, je, je… “ al final de cada párrafo no me vas a convencer. No voy  a publicar lo que me pides, ni aunque me lo pidas como favor “personal”.

- Si me has mandado cinco emails y no te contesto, no es un problema del servidor.  ¿Será que no me van las taladradoras?

Cuando leo algunos emails que recibo de agencias de comunicación reputadas o incluso de grandes marcas, me cuesta creer que se tenga tan poco sentido común. Da la sensación de que la relación con blogueros es el último eslabón en la estrategia de comunicación y que se hace a la ligera, sin valorar el daño que puede hacerse a una marca si un día alguien más enfadado de la cuenta hace público los mensajes que se llegan a recibir.

Leyendo entradas como ésta de Enrique Dans, siento que flaco favor se nos hace a las agencias de comunicación con este tipo de prácticas. No quiero ponerme tremendista, pero a veces me da vergüenza que se haga tan mal el trabajo.

Y desde luego, no será porque no hay información en la Red sobre el tema, porque se han escrito ya ríos de tinta sobre la cuestión desde tiempos inmemoriales, allá por 2007, cuando Eva Sanagustín escribió Blogmarketing: Manual de buenas prácticas. ¿Va a ser desidia? ¿Falta de profesionalidad? En los tiempos que corren, no creo que nos lo podamos permitir.

Begoña González

@Begoglez

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Ser auténtico de verdad: hacia una comunicación que comparte creencias

21 / dic / 2012 | Escribir un comentario

Creer en tu organización.  Los individuos desean creer en ti. Esa adhesión hacia ti les llevará a comprar, invertir, apoyar una acción o a aceptar un trabajo. Pero, ¿tu organización está preparada para compartir creencias y ser transparente con tus believers?  La gestión de esta gran transformación residirá en  los dircom y los relaciones públicas, pero antes tendrán que asumir un par de nuevos roles:

1)       Comisariar la personalidad/carácter de la organización. Desde siempre ha sido relativamente fácil determinar los propósitos, misión, y valores de una empresa. Pero cuando estos no se llevan a la práctica de forma “verdadera” y transparente, las personas dejan de creer/confiar en las organizaciones. Es por este motivo que a las funciones de los profesionales de las relaciones públicas, social media y comunicación ahora se le añade la de comisario con la intención de que esos atributos sean llevados a la realidad de forma coherente y permanente.  Para ello los profesionales tendrán que preguntarse constantemente lo que es su organización, lo que parece ser, lo que se percibe que es y la forma en la qué está actuando.

2)       Interceder/abogar por causas comunes. El boca-oreja y el P2P prevalecen en la actualidad, dado que las personas desean expresar permanentemente sus ideas, opiniones y experiencias. Cuando no son tenidas en cuenta, estas mismas personas se organizan y se unen a favor o en contra de una causa y generan un gran volumen de datos que posteriormente pasarán a ser analizados por el  departamento de comunicación.  No se trata de un tema de plataformas online o redes sociales, sino de la existencia de una voluntad activa que intercede y aboga por distintas causas.

El gran cambio aquí radica en que las empresas no están acostumbradas a dirigir su comunicación a personas o individuos cuando antes se enfocaban a sus públicos, audiencias o segmentos. Otro aspecto a considerar es que ya no se crea un estado de opinión sobre esos individuos tal como se hacía años atrás, sino que se activa su conducta para que intercedan a favor o en contra de causas diversas.

Por lo tanto, el nuevo modelo de la profesión que poco a poco se va configurando está partiendo de las ciencias de la conducta. Lo único es que en el momento en que se comparte la misma creencia entre los decisores y los individuos, esa relación debe ser auténtica para llegar a ser creíble, a diferencia de cuando sólo se deseaba incrementar concienciación o influir a través de la diseminación de información.

La creencia conlleva que los individuos latentes se conviertan en conscientes y en que los conscientes lleguen a ser activos. Solamente de esta forma se conseguirá que realicen una compra, inviertan en un proyecto o apoyen una causa. Compartir causas comunes conlleva mucha confianza llegando a convertir una acción en una conducta.

En conclusión, el nuevo modelo para ejercer la profesión parece que se basará en compartir creencias entre una organización y los individuos. Pero eso sólo se puede conseguir siendo auténticos y transparentes de verdad… Sí, sí: de verdad. Y tu empresa ¿está ya preparada?

Ignasi Vendrell
@ignasivendrellv

whatsapp

Menos Íntimo & Personal: Whatsapp se profesionaliza

16 / nov / 2012 | 2 Comentarios

En los tiempos en los que lo normal era no darle tu número personal a los contactos profesionales y tener agregados a los conocidos sólo en Facebook, enviar un mensaje de Whatsapp era un momento de intimidad. Hace un año, no hubieran pasado de 10 las personas con las que chateaba habitualmente por Whatsapp; repasando ahora la lista de contactos, es visible que el crecimiento ha sido exponencial, provocado por una suma de “democratización” de los smartphones y la posibilidad de vincular tu número de móvil con tus perfiles sociales (Facebook, Twitter, etc.).

Lo anterior quiere decir que tengo en mi lista de contactos a personas a las que no conozco o con las que trato a un nivel más profesional que personal, y puedo ver fotos de perfil, estados y grandes frases a las que, de otra forma, no hubiera tenido acceso. Igual que en su momento aprendimos a filtrar los contenidos que compartimos en Facebook mediante la configuración de la privacidad y las listas, nos falta experiencia en la utilización profesional de Whatsapp. O simplemente es cuestión de asumir que la aplicación tiene un carácter distinto, ya que las opciones estándar de privacidad se reducen a bloquear un contacto: si agregamos nuestro número de móvil al perfil de Twitter que tenemos en abierto, debemos ser conscientes de que no controlaremos quién verá nuestra foto de perfil y nuestros estados.

Los nuevos usos de Whatsapp

Parte de esta profesionalización de Whatsapp consiste en agregar servicios a la aplicación, multiplicando el valor añadido de la plataforma para los usuarios. Los servicios de envío masivo de SMS están agonizando, y las operadoras regalan el envío en sus tarifas. El SMS era un sistema rápido y eficaz, pero hay un nuevo sheriff en la ciudad.

En este último puente descubrí que en ciudades como Granada ya es posible pedir un taxi mediante Whatsapp. La reacción inmediata es pensar que tardas menos en llamar, pero es cierto que el servicio tiene sus ventajas: permite enviar tu posición exacta mediante geolocalización y Whatsapp es un servicio gratuito, no como las llamadas. Además, esta iniciativa ya se puso en marcha en Almería destinada a las personas sordas y parece funcionar; si el servicio es de calidad, son todo ventajas. ¿Por qué no aplicarlo también a determinados servicios de atención al cliente o de comida a domicilio? Las posibilidades son infinitas y el coste no parece ser desorbitado.

No es un campo muy desarrollado, pero encontramos algunos servicios interesantes como el servicio de asesoramiento sexual juvenil del Ayuntamiento de Gijón, las promociones de las macrofiestas, que sin embargo ahora pasan por un mal momento, sin olvidarnos de la compartición directa de música.

¡Larga vida a Whatsapp Pro! :-)

Ana López

@anafwwm

casa del libro

La crisis de Casa del Libro en Facebook

07 / nov / 2012 | 4 Comentarios

Un buen día Xose entra en el muro de Facebook de Casa del Libro. Allí encuentra un concurso mediante el cual podrá ganar entradas para un espectáculo si es de los primeros en responder a una pregunta. Efectivamente, es de los primeros en responder y además acierta en la respuesta. Sus entradas, por tanto podrían considerarse aseguradas.

Pasan las horas y, por lo que se ve, nadie más se decide a participar. ¡Un triunfo aún más seguro para Xose! Como el concurso está más frío que el pico de un pingüino, desde Casa del Libro intentan animar la cosa con un “vamos chicos, que queda poco para cerrar el concurso”. La iniciativa tiene éxito y participan unas cuantas personas que parecen ser compañeros de trabajo en una agencia de marketing (una agencia, dicho sea de paso, que no trabaja para La Casa del Libro). En resumen: alguien de esa agencia (o que había trabajado allí) se enteró y avisó a sus compañeros de la oportunidad de disfrutar de una noche de teatro gratis y decidieron participar de forma prácticamente simultánea. En el fondo, nada que tú o yo no compartiríamos con nuestros amigos en caso de detectar una oportunidad similar. Las malas lenguas opinan que fue el organizador del concurso quien les avisó en plan amiguete, pero eso es rumorología y debe pasar a formar parte del capítulo LUSD (Leyendas Urbanas Sin Demostrar).

Llega el momento de cerrar el concurso. El o la Community Manager del establecimiento indica a los ganadores que en plazo de unos cuantos minutos deben enviar sus datos personales por mensaje privado para poder tener derecho al premio. Xose estaba a otras cosas en ese momento y no podía enviar mensajes privados aunque se ofreció a enviar sus datos mediante otras vías como el correo electrónico. Le ignoraron. Resultado: Xose se quedó sin premio. El presunto grupo de amigos se llevó las entradas.

Conclusiones:

1) Xose denunció lo injusto de su caso. El tema llegó a las primeras posiciones de Menéame y a algunos medios de comunicación.

2) Se montó un pollo de mucho cuidado, compuesto por una larga lista de insultos -muchos de ellos injustificados- en el muro de Facebook de Casa del Libro. Pasará mucho tiempo antes de que se olvide este episodio.

4) El concurso incumplía todas las normas habidas y por haber en Facebook en lo que se refiere a concursos. Esto es motivo suficiente para que la red social decida cerrar la página de la popular librería.

5) La actitud de Casa del Libro es deplorable. Muchos usuarios de redes sociales se han metido con la persona que gestiona la página en Facebook de la empresa cuando en realidad no tiene por qué ser culpa de dicha persona, sino de la empresa. De hecho, muy posiblemente ese empleado o empleada (o colaborador) ni siquiera es community manager. En muchas empresas gigantescas no existe esa figura. Por poner un ejemplo: una amiga mía, que es secretaria, gestiona las redes sociales de una gigantesca compañía de seguros sin haber recibido nunca una formación específica sobre gestión de comunidades. Los directivos de Casa del Libro seguramente pensaban que Facebook es un buen sitio para tirar migajas a los pobres mediante cutre-concursos. “¡Qué más da!”, debió de pensar alguien. “Esto de las redes sociales es un cachondeo y no hace falta que le dedique más que un presupuesto raquítico”. O eso, o han errado absolutamente eligiendo a quien debía gestionar su presencia en redes sociales (o ambas cosas). Ahora ya están pagando las consecuencias de su error. Si no te tomas tu presencia en redes sociales en serio, mejor que no te metas. ¿Dejarías que en un juicio contra tu empresa te defendiese el becario o la secretaria? O si contratases un abogado, ¿le pagarías una miseria? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué actúas de esa manera cuando tienes que tratar con personas que son tus clientes o pretendes que lo sean? Lamentable. Casa del Libro aprenderá mucho (o debería hacerlo) sobre la importancia de gestionar adecuadamente su presencia en redes sociales, al igual que parece ser que Nestlé aprendió mucho en su momento cuando Greenpeace decidió colgar un vídeo en su muro de Facebook.

6) Lo que es más lamentable aún es que, sin comerlo ni beberlo, se haya visto afectada la reputación de la agencia para la que trabajan o trabajaban los ganadores finales de las entradas del espectáculo, una empresa que nada tiene que ver con Casa del Libro y que ha sido acusada de forma infundada por personas que priorizan el insulto frente a la reflexión. De hecho, si la librería hubiese contratado a esa o a otra agencia profesional, nada de esto le habría sucedido.

7) Nunca sabes por dónde te puede surgir una crisis, pero como siempre: el mejor arma para evitarla es la prevención. ¿Y qué hay que hacer para prevenir? Contratar profesionales cualificados, sea para el campo que sea.

8) Aquí en España estamos todos muy quemados con todo este rollo de la crisis y nos basta la mínima excusa para saltar y exasperarnos. Son los tiempos que corren. El muro de Facebook de Casa del Libro lo demuestra. El margen de error se ha reducido mucho.

9) Felicidades a Xose por denunciar las malas prácticas en el concurso. Las plataformas sociales nos dan oportunidad de compartir buenas y malas noticias.

10) Por lo menos, Casa del Libro no ha retirado el post del concurso de su muro de las vergüenzas. Es la única honra que les queda, aunque no les cubre de gloria precisamente. Eso sí: permite identificar tanto a quienes se quejan de forma justificada como a los que se desautorizan a sí mismos.

En fin, ¿os acordáis de lo que se autorresponde Faemino cuando arranca sus actuaciones diciendo “Y dicen que esto es fácil”? Pues eso. Es lo que creen muchos: que esto de gestionar las redes sociales es fácil. Coincido en la respuesta con Faemino ;)

¿Hemos aprendido la lección?

 Stephan Fuetterer

@sfuetterer

 

qr

Sobre estrategia móvil y códigos QR: el caso Zoo Records

26 / oct / 2012 | 2 Comentarios

El interés de las grandes marcas por el marketing móvil continúa in crescendo. Hace poco redacté un decálogo de 10 razones para una estrategia móvil. Motivos como la personalización del mensaje, la escasa saturación publicitaria o el tráfico de referencia hacen que las empresas coqueteen con los encantos que brinda la tecnología móvil. Sin embargo, existe todavía gran desconocimiento sobre la implementación de estrategias de éxito mobile acordes con los objetivos de negocio y no todas las compañías tienen claro qué tipo de esfuerzos son los más adecuados para ganar la partida durante el momento cero de la verdad.

Las cifras hablan por sí solas: sólo el 16% de las grandes compañías han desarrollado una estrategia formal para utilizar los nuevos dispositivos móviles como canal para interactuar con el cliente, apenas un 10% de las marcas españolas han desarrollado campañas de mobile marketing y sólo un 5% de los sitios de las principales marcas están optimizados para navegar a través del móvil. Sin embargo, de acuerdo con la  Interactive Advertising Bureau, hay una tecnología móvil que sí se consolida en los planes de marketing y publicidad: el escaneo con el móvil de códigos bidimensionales y códigos BIDI.

Así, vemos códigos QR o BIDI en lonas publicitarias, en periódicos o llevando a cabo acciones tan rutinarias como pedir una bebida en un bar. La acción más común entre los usuarios que utilizan estos códigos, es el acceso a información, webs, videos, promociones o publicidad y algunos sectores ya están apostando firmemente por estos nuevos soportes, siendo alimentación y turismo/ocio, los más maduros en su utilización. Parece que conectar soportes offline con el mundo digital mediante tecnología móvil es el siguiente nivel en el desarrollo de estrategias de comunicación y marketing en este nuevo entorno móvil.

Me gustaría repasar un caso QR que data de 2010 y que considero juega de forma excelente con la afinidad con el target y, sobre todo, con el retorno de la inversión.  La tienda de música independiente de Hong Kong, Zoo Records desarrolló una campaña denominada The Hidden Sound que tenía por objetivo promocionar tanto el propio establecimiento como los artistas underground más prometedores. ¿Qué hicieron exactamente? Pegaron por toda la ciudad de Hong Kong, en zonas graffiteras, 14 modelos diferentes de pósters de animales que incluían de forma semi-oculta un código QR. Cada uno de estos pósters estaba vinculado únicamente a una banda específica. Los usuarios que “descubrían” y escaneaban el código, eran recompensados con una canción de uno de los grupos en promoción, pudiendo además viralizarla en redes sociales. El objetivo era que los usuarios buscaran los diferentes modelos de pósters esparcidos por la ciudad para hacerse con todas las canciones disponibles. En la página a la que accedían, podían, además, comprar el disco completo.

¿Qué reportó esta acción a la marca? Consiguió aumentar la popularidad de su marca en un 150% tan sólo en el primer mes, subir el tráfico a su web un 110% en la primera semana y aumentó las ventas un 130% en los tres meses siguientes a la campaña. Las pre-ventas de CD aumentaron casi un 200% y la campaña local se hizo global gracias a las más de 23.000 visitas en Youtube.

¿Qué os parecen los datos? ¿Qué opináis de la tecnología móvil QR? Parece claro que cada vez más empresas se apoyan en estos códigos para realizar acciones originales, tanto de marketing y comunicación como de ventas.

 

Laura María Vázquez

@lauramaria_vaz