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Exceso de equipaje: ¿realmente necesita mi empresa una app?

14 / may / 2013 | Escribir un comentario

Era el camino establecido, tenía que llegar y lo hemos visto demasiadas veces. Primero, la marca tenía que estar en todas las redes sociales, se adaptaran a su target o no; más tarde, la página web no era accesible desde smartphone y cundía el pánico en la dirección general; luego los códigos QR ganan visibilidad y hay que meterlos, aunque sea en un poster en la pared del despacho para redirigir a la web corporativa, porque es “moderno”. Bienvenidos al momento en el que en toda reunión de comunicación surge la gran pregunta:

¿¿¿Cómo es que aún no hemos creado una app???

No hay duda de que las aplicaciones móviles han supuesto un gran avance y hay muchas que son verdaderamente útiles… pero es innegable que este desarrollo masivo de apps también ha generado un exceso de equipaje en nuestros smartphones.

Preguntas que toda persona debería hacerse antes de crear una app para su empresa:

  1. El objetivo: ¿qué busco?
  2. Pensemos en el usuario: ¿qué necesidad estoy cubriendo?
  3. El valor: ¿mi app aportará un valor diferencial para los usuarios? Como usuario, ¿la conservaría en mi escritorio pasado un mes?
  4. Cómo es mi target: ¿desde dónde se conectan mis clientes? ¿Tienen una tablet? ¿Son de Android o de iOS?
  5. La inversión: ¿esa necesidad no estará cubierta con, por ejemplo, una web corporativa adaptada a smartphones o los perfiles en redes sociales?

Cuántas veces habremos visto aplicaciones con un diseño espectacular (o no) que no sirven absolutamente para nada. Las empresas, a día de hoy, están vigilando al máximo sus presupuestos y sorprende ver apps muy costosas que no cubren ninguna necesidad de los usuarios y, en consecuencia, no se traducen en ningún ROI para la empresa que la produce. Sin una estrategia definida y calendarizada, el desarrollo de una aplicación móvil corporativa se convierte en un gasto, no una inversión.

Si después de haber reflexionado sobre estas cuestiones, decidís que una app es una apuesta estratégica, os dejo algunas opciones gratuitas y básicas, para que el presupuesto no sea un obstáculo J

Ana López

@anafwwm

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¡Egocéntricos! ¡Narcisistas! Eso es lo que sois

13 / may / 2013 | Escribir un comentario

Según la revista Time, hay una generación nueva de jóvenes (egocéntricos), a quienes llama Milenistas, conocida como “The Me Me Me Generation”. Lo que define a esta generación es su narcisismo exacerbado.  Por cierto, antes de que se me olvide, la semana pasada descubrí otra definición del término “milenista” mucho más amplia en este post donde se habla “de mileuristas a milenistas, del capitalismo al talentismo”. Muy recomendable.

Me pregunto: ¿el narcisismo define sólo a una generación o es característico de una era?

The Me Me Me generation

La chica de la portada de Time tiene un móvil. Fijo que la foto que se está haciendo termina en Instagram, Twitter, Facebook, Tuenti y en algún Whatsapp. ¿Son las redes sociales las culpables de este narcisismo general (no sólo juvenil)? Es más, ¿para qué sirven las redes sociales?

Es una pregunta con muchas respuestas. Las personas las utilizan para estar en contacto. Las marcas para vender más. Y en general, todos las empleamos para el personal branding. Desde los tiempos del Fotolog, vulgarmente conocido como Egolog, si hay algo que alimentan las redes sociales es el narcisismo. Exigimos nuestra cuota de protagonismo, incluso cuando formamos parte de iniciativas tan brillantes como la co-creación.

¿Qué opináis? ¿Qué os parece la portada de Time? ¿Te identificas con “The Me Me Me Generation”? ¿Es una era o es una generación? ¿Tienen la culpa únicamente las redes sociales?

Diego Rivera

@riveradiego

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Por qué tus amigos en Twitter no encajan en Instagram

09 / may / 2013 | 2 Comentarios

Las redes sociales son retorcidas y traidoras. Sí, lo digo yo, que trabajo en este terreno y, además, vivo de ello. Pero es la verdad: nos engañan, nos hacen creer que nos conectan con nuestro entorno, con nuestro círculo de amigos, que extienden nuestras relaciones y el alcance de nuestras interacciones sociales. Y no siempre es así. Nos tienden la trampa cuando empezamos a relacionarnos con ellas y nos abandonan cuando descubrimos en qué lío nos hemos metido al agregar para seguimiento a los perfiles que nos sugieren.

Hay un problema de base en la forma en que una red social plantea la manera en que debemos empezar nuestra actividad en ella. Reside en el criterio que determina en qué dirección haremos crecer nuestro círculo de contactos. Todo parte de un problema inicial: si abres un perfil en una plataforma y no sigues a nadie, ¿qué demonios haces ahí? No share, no joy. Así que toca buscar a personas con las que relacionarse. Aquí llega el problema, porque lo común es que se nos invite, como parte de la fase de configuración de nuestra cuenta, a explorar si nuestros contactos en otras redes sociales o en nuestra agenda de direcciones (por ejemplo, en Gmail) ya están presentes en el entorno en el que nos estamos introduciendo.

EPIC FAIL.

En el momento en que aceptamos cualquiera de esas sugerencias de procedimiento, abrimos la puerta a la falta de criterio de nuestra futura actividad social. Si mis contactos en Twitter son los mismos que en LinkedIn e idénticos que en Google+ y, oh casualidad, terminan siendo las mismas caras que veré en Instagram, Pinterest, Flickr o SlideShare, ¿qué estoy ganando? ¿Es que necesito cinco plataformas distintas para interactuar con la misma persona? ¿Qué clase de economía del tiempo es ésa? Fast-comm 1, slow-comm 0.

Luego llegan los problemas. Para empezar, duplicidad de relaciones personales. Para continuar, triplicidad de contenidos, porque pocos se sustraen/nos sustraemos a la tentación de publicar lo mismo en varias redes sociales al mismo tiempo cuando no te da la vida para cubrir todos los frentes que tú mismo has abierto. Pero Hootsuite lo pone tan fácil que ¿cómo vas a dejar pasar la oportunidad? Y para terminar, descubres que lo que una plataforma te puede dar no te lo proporcionan tus contactos al nivel deseado.

¿A qué me refiero con esto último? Pongamos un ejemplo simple y directo: ¿acaso tus contactos de Twitter son excelentes fotógrafos? Entonces, ¿por qué los tienes también en Instagram? ¿Sólo porque una imagen vale más que mil palabras? Aprecio mucho a toda la gente a la que sigo en esta plataforma, pero de la misma manera que estoy seguro de que mis fotos no le dicen nada a muchos de ellos, a mí tampoco me aportan las suyas para lo que espero de Instagram.

Hasta que no dominamos y entendemos un entorno, no somos conscientes de lo que podemos obtener de él. Por eso nuestro uso de Facebook evoluciona con el tiempo y nos lleva a darle un uso más íntimo con nuestros amigos (aunque no siempre), y por el mismo motivo empezamos siendo compulsivos en Twitter y solemos gravitar hacia perfiles más contemplativos y “voyeur”. Lo que necesitamos, en realidad, es que cuando entremos a formar parte de una red social, el tutorial de configuración de la cuenta no nos invite a agregar a quien ya conocemos, sino que nos resalte qué podemos conseguir en ese entorno y, sobre todo, que nos ayude a definir nuestros objetivos. De esa manera, segmentaríamos mejor los contenidos y optimizaríamos nuestro tiempo. Ahora sí: fast-comm 1, slow-comm 2.

Para las empresas, la cuestión también es importante, porque lo que será enriquecedor para ellas no es tener grandes comunidades con las que relacionarse, sino ser capaces de entrar en contacto con perfiles diferentes en cada plataforma, perfectamente ajustados a la idiosincrasia de la misma y preparados para consumir mensajes y enfoques (el famoso storytelling) completamente distintos, pero mejor orientados y segmentados. Sólo de esa forma tendrá sentido una estrategia de marketing de contenidos. No se trata de replicar el mismo discurso con diferente tono, sino de identificar las posibilidades y públicos que caracterizan a cada plataforma en relación con tus objetivos.

Todo lo anterior no quita que recordemos que la actividad social es una puerta abierta para dejar que el usuario-público-cliente se comunique con nosotros por la vía que le resulte más práctica y con el fin que desee: resolver dudas, quejarse, interesarse por un servicio, felicitarte por tu buen trabajo o sugerir mejoras. En definitiva, se trata actuar aplicando los principios del Social Business.

Sólo cuando logremos eso, dejaremos de quejarnos del exceso de fotos de gin-tonics en nuestro timeline. No es más que una cuestión de criterio.

Carlos Molina

@molinaguerrero

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Por un uso más responsable de los social media

25 / abr / 2013 | Escribir un comentario

Hoy en día, ¿quién no tiene un perfil en Facebook, cuenta su día a día en Twitter, busca trabajo a través de LinkedIn o comparte sus mejores momentos con el mundo gracias a Instagram? Según la última oleada del EGM, sólo un 40% de los internautas no dedicó tiempo a este tipo de actividad en el último mes, así que la mayoría estamos en el porcentaje opuesto. Los social media, en definitiva, se han convertido en una forma de expresión y un medio de comunicación en dos direcciones, pero ¿sabemos usarlas correctamente?

Algunos hechos, como por ejemplo el atentado de Boston del pasado 15 de abril, nos muestran que el uso de las redes sociales como espacios de información y colaboración, cuando se hace sin ningún control, coherencia o criterio, puede crear el efecto contrario y transformarse en lugares de desinformación. Sucedió con Reddit, 4chan (muy denostada previamente) y Twitter, que pasaron de ser redes de ciudadanos al servicio de la investigación policial a promotores de la caza indiscriminada de presuntos culpables, afectando a la reputación de personas que nada tenían que ver con los crímenes.

El exceso de información que se produce en la Red puede ser un arma de doble filo si no sabemos cómo utilizarla y compartirla para poder aprovecharla al máximo. Conviene por eso tener en cuenta algunas pautas para que administremos nuestras redes con sentido:

- Actúa con conciencia. A la hora de emitir una información, debes tener en cuenta qué es lo que estas comunicando y cuál es tu intención. El mal uso de las redes sociales puede provocar serios problemas, tanto para ti como para terceros. No puedes controlar la dispersión del mensaje, pero sí ser consecuente con lo que publicas y responsabilizarte de ello.

- Contrasta la información. Un mismo hecho se ve de de manera diferente según los ojos que lo miren y los caracteres que lo cuenten. No des por válido todo lo que te llegue antes de publicarlo y compartirlo; duda y no tengas prisa por difundir lo que puede no ser más que un rumor. No hagamos entre todos una montaña de un grano de arena.

- Atento con la privacidad. Cada vez es más común encontrar vídeos en la Red de imágenes de la vida privada de otras personas, incluso menores, que pueden no haber sido conscientes de que se las estaba grabando. Intenta no caer en este tipo de acciones que no sólo exponen y pueden ridiculizar públicamente a una persona anónima, sino que también va en contra de la Ley.

Sigamos disfrutando de la Red, de las ventajas que nos ofrece y del servicio que nos brinda evitando confundir libertad con irresponsabilidad. Nos lo pasaremos mejor y lograremos que, entre todos, sea un entorno más útil y productivo.

Beatriz Valdespina

@bvaldespina

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Un perfil colaborativo para mostrar Best Relations en Instagram

12 / abr / 2013 | 2 Comentarios

Queridos instagramers:

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “una imagen vale más que mil palabras”? Con la era digital y las nuevas tecnologías, la imagen se ha convertido en el eje central sobre el que se construyen muchas de las redes sociales que utilizamos habitualmente. Las plataformas digitales se vuelven más gráficas, las cabeceras de nuestros perfiles aumentan más sus tamaños, los fondos se vuelven más impolutos y nosotros, como usuarios, compartimos compulsivamente todo ese material visual.

Podemos decir que las imágenes ayudan a demostrar lo que muchas veces, con palabras, nos llevaría más de ciento cuarenta caracteres contar. Por eso, Best Relations está de estreno. ¡Ponemos en marcha nuestro nuevo perfil en Instagram!

La inmediatez que nos ofrece esta plataforma nos permitirá compartir en instantáneas lo que sucede en el día a día de la agencia, compartir lo que hacemos y cómo somos. Porque, como hemos podido comprobar en el resto de nuestros perfiles, lo que más le gusta a quién nos sigue es ver cómo son los entresijos de Best Relations. Y nos gusta compartir con vosotros.

Pero hemos querido ir más allá para hacer de nuestro perfil un reto colaborativo. Para ello, nos hemos fijado nuestras propias reglas para utilizar Instagram desde la agencia.

Cada semana, uno de nosotros mostrará lo que sucede en el mundo Best Relations  desde su particular punto de vista. Las imágenes tomarán forma a través de sus ojos y la cámara de su móvil. La aplicación irá viajando, pasando de unos a otros para que, entre todos, construyamos la personalidad de la cuenta. Porque, como buen equipo, nosotros, co -creamos;)

El elegido cada semana será observador del barrio, de las personas que nos acompañan en cada proyecto, de los detalles que a veces se nos escapan al resto, de las exposiciones que nos rodean, de las personas con las que trabajamos y así, poco a poco, iremos ampliando la memoria gráfica de la agencia.

¡Bienvenidos a esta nueva ventana! Va a ser divertido ¿Te vienes con nosotros a instagramear”?

Paula Díez

@pauladiezh

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Cómo crear tu perfil de empresa en Spotify

09 / abr / 2013 | 3 Comentarios

Recientemente, Spotify ha implementado una serie de cambios en la plataforma que aumentan el margen de actuación para las empresas, especialmente si hablamos de medios de comunicación. El giro del servicio ha estado dirigido a una vertiente social y de intercambio de conocimiento, pero Spotify no quiere ser una red social al uso: es una red social vertical para personas a las que les gusta escuchar música. Como de una forma u otra y dependiendo del momento, a todos nos gusta escuchar música, es una red segmentada pero tremendamente amplia, y ése es su punto fuerte.

Cosas que puedo hacer como community manager en Spotify

Spotify ha puesto en marcha la función Follow, que funciona de un modo muy similar a Twitter. La idea básica es que, además de ver un registro de actividad de lo que tus amigos de Facebook escuchan, también puedas tener acceso a las recomendaciones de perfiles a los que consideres influencers en materia de música, como tus grupos favoritos o las revistas que lees. Los que somos usuarios asiduos de Spotify sabemos que muchas veces lo abrimos… y no sabemos qué escuchar: puede ocurrir que tus amigos, aunque sean bellísimas personas, tengan un gusto musical abominable o simplemente distinto del tuyo. El objetivo de seguir los perfiles de músicos, empresas o publicaciones que te gustan es que ellos puedan recomendarte canciones o que puedas suscribirte a sus playlists.

Las ventajas que la función Follow supone para determinadas empresas  y personalidades públicas son evidentes. Los perfiles en Spotify, más aún si son verificados, proporcionan una visibilidad de calidad en social media: te posicionan como líder de opinión y hacen un servicio a los usuarios que aún cubren pocas marcas en 2.0. El esfuerzo que supone un crear un perfil y dotarlo de contenido es inversamente proporcional a la visibilidad para la marca entre los usuarios de Spotify, que además cuentan con perfiles muy diversos y que son early adopters por definición.

La creación de un perfil es tan sencilla como añadir una imagen como avatar y rellenar la información, cuanto más breve mejor. El secreto para que los usuarios quieran interactuar con tu perfil y seguirte son las playlists de calidad y adaptadas a distintas temáticas y momentos del día. Es el clásico valor añadido para los usuarios 2.0 que tan buenos resultados proporciona.

No es tan complicado como pueda parecer; de hecho, crear playlists relevantes puede ser misión del community manager o un trabajo colaborativo de todos, según la estructura de la empresa y su plan de comunicación en social media. Si se plantea como un trabajo de equipo y una forma de que los fans conozcan a la marca por dentro, puede ser igual de efectivo que de divertido J

Para más información sobre este tema, consulta este enlace o el vídeo de Techcrunch que podrás ver a continuación (en inglés):

Ana López

@anafwwm

hashtag

Doctor, me duele el hashtag

15 / mar / 2013 | Escribir un comentario

Que la llegada de Twitter, con sus publicaciones de 140 caracteres, revolucionó el mundo de la comunicación es un hecho. Pero de lo que concretamente me gustaría hablar es del tema de los hashtags y cómo su temprana implantación y uso desmesurado está alterando el panorama de esta red social.

Parece que con los hashtags nos estamos volviendo todos un poco locos, sin más. Hay quien usa esta palabra para llamar a su hijo y los franceses, directamente, la prohíben.

¿En qué consiste esta “revolución-hashtag”?

Creada en un primer momento como una herramienta para ordenar e indexar los contenidos en Twitter, el hashtag o etiqueta, nació con el objetivo de facilitar la dinamización, viralidad y popularidad de los comentarios publicados en la plataforma de microblogging. Posteriormente, su uso se extendió a otras plataformas, y en la actualidad la encontramos en redes como Google+ o Instagram. Ahora es Facebook la que podría estar considerando la posibilidad de empezar a usarlos. Si tenemos en cuenta que Instagram es de su propiedad, tiene toda la lógica, ¿verdad?

Sin embargo, esta herramienta se ha convertido en muchos casos en un arma de doble filo, recibiendo mayor protagonismo que la información publicada.

Uno de estos casos es cierta tendencia, tanto en el universo Twitter como en otras redes sociales, a la que nos podríamos referir como “empacho de hashtags”. Se trata, básicamente, de aquellas publicaciones en las que se hace un uso excesivo de etiquetas, restándole importancia a la información y devalúando el propio significado del mismo. Con esta estrategia se consiguen dos cosas: crear confusión en las búsquedas de resultados y a convertirse en verdaderos spammers.

Otra de las situaciones habituales es la falta de una estrategia adecuada detrás de la creación y promoción de hashtags por organizaciones y empresas. Hay numerosos ejemplos en los que el hashtag empleado ha tenido un efecto “boomerang”, provocando reacciones contrarias a las esperadas. Todos conocemos el célebre caso de McDonald´s y su #McDStories, o la multinacional Starbucks con su campaña #SpreadTheCheer. En ambos casos, los usuarios emplearon las etiquetas con un fin radicalmente opuesto al esperado por sus promotores.

En Instagram, la utilización de esta herramienta se ha desvirtuado dramáticamente, llegando a carecer casi por completo de sentido. Quizás se debe al hecho de ser una de las últimas redes sociales en ganar popularidad, pero el caso es que el uso de hashtags no ha terminado de cuajar del todo. Para todos aquellos que no estéis familiarizados con esta plataforma, recomiendo ver esta “guía práctica para no ser un asco en Instagram”, creada por Casey Neistat:

En esta red móvil, encontramos multitud de publicaciones de usuarios que emplean de forma compulsiva, en todas sus fotos, hasthtags populares como: #love, #instagood, #photooftheday, #instamood, etc.. ¿Resultado? Lo más probable es que las primeras fotografías que encuentres introduciendo esos términos disten mucho de guardar relación alguna con su significado.

Desde mi punto de vista, el uso de hashtags acompañando a las publicaciones es necesario y positivo para ordenar e identificar la información, pero siempre que nos apliquemos la coletilla de “en su justa medida” y usemos el sentido común a la hora de elegir tanto su número como su significado.

¿Y vosotros que opináis? ¿Pensáis que esto de los hashtags se nos está yendo de las manos?

Mercedes García

@mercegarten

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Social Media: lo mejor de febrero

28 / feb / 2013 | 2 Comentarios

Febrero es el mes más corto del año, pero ha tenido días suficientes para dar de qué hablar en lo que a social media se refiere. En nuestro ranking mensual, os resumimos lo que más nos ha llamado la atención.

10. Google + hace cambios, y algunos son llamativos. Ahora, sus famosos círculos se transforman en la nueva sección “Encontrar personas”. Esta modificación no afecta a la estructura de la red social, porque todo lo demás se mantiene como estaba. Tal vez el cambio tuviera que ver con una necesidad de mejorar la comprensión de los círculos y sus funciones, u obedezca a un intento de fomentar el incremento de los contactos en esta red social.

9. Facebook presentó su nueva Facebook Card, una tarjeta regalo que un amigo de Facebook podrá recibir en su mail con la que podrá gastar el importe que se le cargue en la tienda seleccionada. De momento, sólo está disponible en Estados Unidos.

8. Twitter no se iba a quedar atrás en esto de las compras mediante medios sociales. La red de mircroblogging se ha aliado con American Express. ¿Será posible realizar compras con un simple tuit? Habrá que esperar un poco para comprobarlo.

7. Además, en Twitter ahora tendremos que ser más escuetos, pues si publicamos un mensaje con un enlace o foto, nos quedarán sólo 118 caracteres para el resto del mensaje. Por otro lado, la red social valorará los tuits en función de su relevancia.

6. Si quieres quedar con algún amigo de Facebook para un plan más “íntimo”, con “Bang your friends” puedes hacerlo. Esta app para la red social se ha convertido en todo un fenómeno, con una media de 5 altas por minuto; sólo en su primera semana de vida, alcanzó los 30.000 usuarios.

5. YouTube también se actualiza, y ha sido durante el mes de febrero cuando ha puesto en práctica un nuevo diseño para los canales, con un aire que nos recuerda mucho más a Google+.

4. ¿Quiénes son los europeos que más interactúan mediante las redes sociales con las marcas? Pues según el Informe “IPSOS Socialogue” , seríamos los españoles, que acudimos a los perfiles en redes sociales para buscar información sobre productos o servicios.

A continuación, nuestro “top 3”:

3. La red social de fotos “más hipster”, Instagram, sale del móvil para instalarse también en los navegadores web. Aunque no podrás subir fotos desde el ordenador, sí podrás gestionar tu cuenta marcando las imágenes de otros contactos que te gusten o incluso comentándolas.

2. Burger King sufre uno de los hackeos más sonados de la historia de Twitter. Su cuenta en la red del pájaro azul fue disfrazada de Mc Donalds y, durante un tiempo, publicó mensajes muy poco favorecedores. Pero por si esto  fuera poco, MTV hizo lo mismo con su perfil de Twitter pocos días después, aunque fue la propia marca quién se “autohackeó” la cuenta. ¿Estrategia de marketing? Nosotros aún dudamos de los resultados de esta broma.

1. Y ¿quién si no podía ser nuestro número 1? El último meme, con decenas de miles de versiones, realizadas entre otras por marcas como Facebook, Google o Amazon. Hablamos de Harlem Shake, el original.

Bárbara Sanjuán

@Mrs_Bbb

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Turismo y redes sociales: ¿una historia de amor imposible?

26 / feb / 2013 | Escribir un comentario

Ya con la llegada del llamado internet 1.0, parecía que la web era el espacio perfecto para el desarrollo económico del sector turístico. Hacer reservas de vuelo o de hotel online nos resulta un proceso natural y parece inconcebible llevarlo a cabo de otra forma. Sólo unos pocos románticos continúan llamando por teléfono para hacer una reserva.

El turismo es un segmento plenamente instaurado y optimizado en el entorno online. Así, con la llegada de la redes sociales, hubiera resultado lógico pensar que buena parte del marketing online de las empresas turísticas se trasladara a estas plataformas, dada la importante masa crítica de usuarios online que concentran.

Sin embargo, se observa un curioso proceso de retroceso en este sector: según fuentes de Hosteltur, “[…] es como si el péndulo volviera a caer de nuevo hacia las técnicas de venta tradicionales, después de una estrategia desequilibrada que en los últimos años ha estado muy concentrada en la parte online, pero que no ha traído los resultados que los hoteles independientes tanto necesitan ahora”. Se refieren a este proceso como un “going back to basics”, es decir, los hoteles apostaron fuerte por el online y no han obtenido el ROI que esperaban de las redes sociales, así que reducen sus actividades 2.0 para volver al marketing de folleto y promoción.

Posibles causas: el intrincado camino entre el deseo y la pasarela de pago

Pongamos un ejemplo proveniente del sencillo mundo del marketing tradicional: cuando una agencia de viajes realiza una promoción (como acción de marketing), puede medir exactamente cuántas personas han comprado a través de ella y calcular el ROI. Es causa-efecto.

El problema viene cuando este esquema resulta no ser aplicable a las redes sociales. El usuario de redes sociales no está en modo comprar on, sino que busca inspiración. De momento, quiere soñar con las próximas vacaciones o el próximo destino de escapada, pero no ha hecho números, no lo ha hablado con su pareja, no sabe qué días libres podrá coger o si los niños tendrán colegio. Lo que se deriva de esto es que la oferta no le llega al corazón y lo olvida según termina de leer. Sin embargo, la foto de un desayuno con el mar de fondo le emociona y la foto de la chimenea con dos copas de vino en primer plano se merece un “like”. El precio y las ofertas le interesarán cuando se siente a estudiar el caso y hacer la compra, pero ahora sólo quiere viajar muy lejos sin moverse del ordenador.

No es una relación directa hacia las reservas, pero no cabe duda de que las redes sociales pueden hacer mucho por el turismo. Ese usuario que deja un comentario o comparte un contenido puede que hoy no compre, pero es probable que, a la hora de reservar sus próximas vacaciones, se acuerde de la cadena de hoteles que tiene esas increíbles fotos en Pinterest o de esa otra que le da los buenos días en Facebook desde la suite  o el spa. Eso por no hablar de la importancia de las fotos colgadas por clientes. Los amigos de mis amigos son mis amigos: una etiqueta en Facebook o una mención positiva en Twitter valen su peso en oro para las empresas turísticas, aunque la reserva tarde un poquito más en llegar.

Ana López

@anafwwm

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Memes: ¿una moda irracional o una sana diversión?

22 / feb / 2013 | Escribir un comentario

A estas alturas, creo que todos sabemos qué es un meme, o al menos, tenemos una clara noción de lo que entendemos por esta palabra. Como concepto, se trata de la transmisión de cualquier referencia cultural, ya sea un vídeo, una imagen, un gesto o una frase. Pero ha sido internet la que ha hecho de esto todo un fenómeno dando un nuevo significado al término. Éste hizo su debut en 1976 en el libro The Selfish Gene  (El gen egoísta), del divulgador Richard Dawkins. Aquí, usa por primera vez esta terminología describiéndola como una “unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación”. En realidad, él se refería al ADN, pero la palabra se ha llevado al mundo de la Red y hoy meme es una palabra mundialmente conocida como sinónimo de repetición viral de una broma en plataformas sociales.

El último meme que ha golpeado nuestras retinas es el ya famosísimo Harlem Shake. Las reglas para crear tu propia versión son simples: vídeos de 30 segundos en los que, en los primeros momentos, se ve a una persona con la cara cubierta bailando al estilo Harlem al ritmo de la música de Dj Baauer, rodeado de gente que actúa como si nada; con el “subidón” de la música, todos entran en un estado de histeria. Hay decenas de miles de versiones que, seguramente, no dejarán de aparecer.

Hay multitud de tipos de memes. Si tuviéramos que clasificarlos, podríamos agruparlos de la siguiente manera:

1. Basados en canciones y versiones musicales de  éxito. Es lo que ha sucedido con “Gangnam Style” de PSY o “Call me Maybe”, de Carly Rae Jepsen, que han tenido cientos de imitadores de sus vídeos musicales por  todo el  mundo.  Algunas canciones antiguas de estética especialmente chocante entrarían en este apartado, como el ya conocidísimo “Trololololo” de Eduard Khil, más conocido en España por Mr. Trololo.

2. Doblaje o subtitulado de vídeos. Miles de versiones circulan por la Red con la famosa escena del bunker de Hitler en “El Hundimiento”, protagonizada por Bruno Ganz. Pero no sólo el cine alimenta el mundo meme. ¿Acaso hay alguien que no le haya preguntado la duda más compleja a Dimitri?

3. Modificación de vídeos. No todo es ponerle voces o palabras al trabajo de otros. A veces, lo más divertido es alterar su contexto. Pionera fue la “ardilla dramática” y sus giros de cabeza, pero tampoco hay que olvidar al Niyan Cat y sus innumerables versiones, con personajes de ficción o reales.

 4. Fotografías o dibujos. Uno de los casos más paradigmáticos es el del planking: instantáneas fotos de gente tumbada inmóvil boca abajo sobre todo tipo de superficies. Más recientemente nos llegó el fenómeno del Thibauting, simulando una de las paradas del portero belga del Atlético de Madrid Thibaut Courtois. Más solera tienen los famosos dibujos de “Forever alone”, “Good Guy Greg  o “Trollface” .

5. Frases. El ejemplo más reciente lo tenemos en la expresión “Ola k ase” y su famosa llama, pero no podemos olvidar el juego que han dado términos como LOL o WTF. Todo ello muy popular en el mundo 2.0.

Pero, ¿hay alguna clave para crear un meme? Debido a su éxito, hay webs donde podemos probar a subir nuestra foto o vídeo e intentar generar nuestro propio meme, como memecreator.org o quickmeme.com, aunque nunca llegará a tal hasta que no se expanda de forma masiva.  Podemos aprender de Kevin Allocca, responsable de Tendencias de YouTube, que nos dio algunas claves en una charla TED, “Why videos go viral?”,  donde repasa algunos de los vídeos más populares de YouTube y el por qué de su éxito:

En resumen,  ¿qué tienen todos los memes en común?:

- La mayoría han tenido su origen en Estados Unidos (¿lograremos alguna vez cambiar la dirección de estas tendencias?).

- Todos son humorísticos.

- Hasta que alguien famoso no lo parodia o versiona, no triunfa.

-Alcanzan un pico de popularidad y luego, poco a poco, van quedando en el olvido. Son, en definitva, una moda.

Nadie sabe explicar por qué una broma de este tipo termina triunfando y convirtiéndose en un meme. ¿Ganas de diversión? ¿Efecto sorpresa? ¿Deseo de desinhibirnos? Lo que sí es seguro es que seguirán apareciendo. Hoy le toca al Harlem Shake, ¿y mañana?

Rebeca López

@Rbkarol