Hace algo más de tres semanas, el vídeo de La Generación Perdida causó furor en Youtube, alcanzando las 221.631 reproducciones en tan sólo un par de días. Además, fue compartido un número considerable de veces a través de las redes sociales. Enseguida, el resto de portales de información y blogs se hicieron eco de tal éxito y popularidad alcanzados en un tiempo tan reducido.
El vídeo en cuestión es obra de Benjamín Villegas, líder del proyecto musical Anicet Lavodrama que, a través de la plataforma española de crowdfunding para proyectos creativos Verkami, pretende recaudar los 3.950 euros necesarios para la grabación de su disco, “Ensayo sobre la generación perdida”. Este caso en concreto despertó en mí la curiosidad por las plataformas de financiamiento crowdfunding y la relación existente entre un alto grado de visibilidad de los contenidos en Internet y, como consecuencia, los beneficios económicos obtenidos.
El vídeo de Villegas describe el pasado y la situación actual vivida por el protagonista mediante un montaje realizado con fotografías de la infancia, recursos cinematográficos de los años ochenta y el contraste con imágenes de la actualidad.
¿El hecho de generar un contenido viral con un gran tráfico de visitas implica mayores beneficios económicos para este modelo de financiación? Si visitamos varias de estas webs de micromecenazgo, a priori la gran mayoría de los proyectos consigue la recaudación antes del vencimiento de los plazos establecidos, que suelen rondar los cuarenta días, sin la necesidad de haber alcanzado cierto grado de popularidad en Internet.
¿Qué ha ocurrido entonces con el vídeo de La Generación Perdida? Puede que, a bote pronto, hayan tenido más importancia los sentimientos y sensaciones que ha despertado entre los internautas que el proyecto discográfico en sí, ya que, desgraciadamente, muchos se sienten identificados con la situación que narra su protagonista.
Cabe decir, sin embargo, que el vídeo también tiene sus detractores cuando prestamos atención a los comentarios vertidos por algunos usuarios. Puede que el vídeo, simplemente, responda al dicho de “estar en el momento y sitio adecuado” o, en este caso, subido. Es decir, que describe la situación personal y laboral que atraviesan actualmente aquellos nacidos en la década de los ochenta y principios de los noventa.
Incluso se ha de tener en cuenta el hecho de que todavía sea demasiado pronto para hablar del éxito de estos modelos de financiación en masa o micromecenazgo en España, ya que comenzaron a obtener cierta popularidad a partir de enero de 2011.
Entonces, ¿la popularidad obtenida por el vídeo de La Generación Perdida es un caso aislado? Tampoco creo que sea necesario generalizar, sobre todo teniendo en cuenta las características individuales de cada proyecto, aunque la gran mayoría están estrechamente relacionados con el arte, la música y la cultura. Lo que sí es cierto es que algunas iniciativas han tenido una cierta visibilidad en la Red, como es el caso de “El Cosmonauta”, primera película española cuya producción será financiada en parte gracias a la modalidad del crowdfunding.
Puede que la originalidad y las recompensas prometidas para aquellos que financien un proyecto sean la verdadera clave del éxito para la recaudación económica, independientemente del tráfico de visitas y del éxito que hayan alcanzado los contenidos destinados a patrocinar los proyectos.
María Hernández
@mariaHEFE



