El branded content quiere salvar tu estrategia de marketing

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El branded content quiere salvar tu estrategia de marketing

5 Comentarios 06 mayo 2013

No diga tendencia; diga branded content. Es el concepto de moda en el mundo de la comunicación, y si quieres evitar quedarte al margen de lo que es actualidad, más te vale que lo incluyas en tu vocabulario y en tus acciones estratégicas. Ahora bien, ¿es para tanto? ¿Seguro que nos estamos enfrentando a una nueva forma de hacer las cosas, o nos hemos limitado a ponerle una etiqueta llamativa a algo que ya practicábamos?

Hagamos un análisis del recorrido del concepto. Hace no tanto, hablábamos del content marketing aplicado al mundo del social media como aquella estrategia global de generación de contenidos en plataformas digitales, tanto propias (página web o blogs) como perfiles sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.). Frente a la publicidad convencional, el content marketing planteaba una manera más social, dinámica y, teóricamente, asequible de realizar acciones de marketing.

De aquel árbol fueron cayendo frutos. Primero, la comunicación transmedia, en la que la narrativa se desdobla en diferentes plataformas con distintos niveles de discurso, profundidad e implicación de los públicos. Erróneamente, se está vinculando el transmedia storytelling exclusivamente al ámbito de la televisión social, probablemente porque, al tratarse del medio masivo por excelencia, tiene mayor impacto tanto en los consumidores como entre los profesionales, tanto del social media como del periodismo y el entretenimiento.

En fecha más reciente se han hecho populares el brand journalism y el branded content. En el primer caso, hablamos del periodismo ejercido desde el lado de la empresa, que en su estrategia de generación de contenidos crea sus propias plataformas informativas para publicar noticias y reportajes que posicionen su marca como referencia experta en un determinado sector. Tampoco pensemos que esto es nuevo; ¿alguien recuerda la mítica revista Colors, de Benetton? Pues eso.

Si en el periodismo de marca es la compañía la que genera sus propios espacios, en el branded content da a luz formatos para su emisión, difusión o publicación en soportes o entornos ajenos. La idea, en efecto, no es nueva; la etiqueta se ha consolidado en el último año como un mantra en cualquier estrategia global de marketing.

Técnicamente, branded content es aquel contenido de entretenimiento con el que se asocia una marca para generar experiencias en sus públicos potenciales. No hay que confundirlo con el product placement; si en éste la marca hace su aparición en forma de publicidad dinámica (básicamente, a través de la interacción con los protagonistas del contenido), en aquel nos encontramos con que la marca se asocia a un determinado formato, tanto off como online, capaz de reforzar los valores de la empresa sin emplear para ello un discurso publicitario. Para la marca, supone el control del contenido de forma más persuasiva y menos invasiva; para los públicos, es un contenido de entretenimiento de valor añadido que se realiza sin eslóganes ni mensajes directos de incitación al consumo; para el soporte, que a menudo -no siempre- es un medio de comunicación convencional, puede ser una forma de generar ingresos y cubrir huecos en parrilla.

El universo Vodafone yu: (con programa de radio online y en Los 40 Principales, entre otras cosas), el proyecto Red Bull Stratos (que batió récords tanto en YouTube Live como en televisión), Coca-Cola Music Experience y mucho antes El Plan B de Ballantines, o el corto de ficción “Invictus”, protagonizado por el portero Pepe Reina y dirigido por Javier Fesser para seguros Plus Ultra, son algunos ejemplos recientes de branded content, y muy buenos. Pero me surge una duda: si este formato, en tiempos de crisis, se revela como el salvador de las inversiones en marketing de las empresas y, al mismo tiempo, de los presupuestos para contenidos de medios de comunicación en crisis, ¿terminaremos viendo toda la parrilla de un canal de televisión, por poner un ejemplo, transformada en una sucesión de programas respaldados por una marca? ¿Llegaremos a encontrarnos con un telediario en formato branded content? ¿La única forma de llegar a los públicos será a través de contenidos de ocio? ¿No tendemos a dejar el branded content en un ejercicio de notoriedad más que en una interacción sincera y directa entre las empresas y los stakeholders?

Hablamos mucho de branded content como la panacea “marketinera” de las empresas, pero no nos confundamos. No nos va a salvar ni la vida, ni el presupuesto, ni los resultados. El contenido de marca ayuda a generar experiencias y a vincular a nuestra empresa con unos valores, pero no es un arma de venta directa ni una herramienta de información. Contemplemos la comunicación de una forma más global, con perspectiva, para diseñar estrategias eficaces alineadas con nuestros objetivos y, en el caso de los medios, establezcamos con claridad los límites de la presencia promocional de las marcas. Pero no apostemos todo a una carta en un contexto en el que las circunstancias cambian a gran velocidad y son los usuarios los que nos señalan con claridad lo que es aceptable y lo que no.

Carlos Molina

@molinaguerrero

Publicidad en tiempos revueltos 2.0: una historia de amor y odio

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Publicidad en tiempos revueltos 2.0: una historia de amor y odio

No hay comentarios 29 abril 2013

El binomio publicidad y redes sociales es más que evidente. No voy a descubrir nada nuevo: es un hecho. También es un hecho que las plataformas sociales, ya sean Facebook, Twitter, YouTube o Tumblr, están a la búsqueda permanente del equilibrio entre diseñar soluciones publicitarias atractivas para los anunciantes y optimizar la experiencia del usuario en la red social. Pero ¿este equilibrio es real? ¿Es si quiera posible? Voy más allá: ¿la financiación a través de los anunciantes es la única vía de supervivencia para las plataformas sociales?

En los últimos meses hemos conocido, y en algunos casos como el de Facebook lo hemos comprobado de manera evidente, que son muchas las redes sociales que andan a la carrera por convertirse en plataformas publicitarias globales, seguras y eficaces para los anunciantes. Y es que la eficacia publicitaria en este entorno no es moco de pavo con la sobresaturación de anunciantes que buscan un segundo de atención de los usuarios.

Hace muy poco, Facebook anunciaba que proporcionará información más segmentada a sus anunciantes en Estados Unidos para que éstos puedan personalizar aún más sus anuncios, y a ello añadía que, a partir de este verano, incluirá publicidad en vídeo en los feeds de noticias. Twitter, no hace ni una semana, nos sorprendió con una nueva herramienta de publicidad contextual capaz de “leer” los tuits de los usuarios y clasificarlos según el contenido de los mismos para ofrecer a los anunciantes una mayor certeza a la hora de impactar a sus audiencias. Por su parte, Tumblr ha comenzado a introducir publicidad en sus aplicaciones móviles.

Parece evidente que la financiación de las redes sociales, todavía gratuitas para el usuario, pasa por desarrollar soluciones publicitarias cada vez más ambiciosas y apetecibles para los anunciantes, pero que hacen más saturada la experiencia de navegación de los usuarios. Parece también evidente, que ninguna de ellas ha pensado en ofrecer servicios premium, de pago, para dar la opción a los usuarios que lo deseen a tener una experiencia de navegación sin publicidad alguna.

No obstante, hace pocas semanas supimos que el 70% de los usuarios de redes sociales se muestra receptivo a la presencia de marcas en este entorno, un dato que personalmente me sorprendió bastante. Creo, humildemente, que la receptividad de los usuarios viene dada, si es que es en un porcentaje tan alto, por contenidos de calidad y ventajas tangibles como descuentos, concursos  u ofertas en exclusiva, y no por ejercicios publicitarios en redes sociales. También pienso que los usuarios cada vez somos más conscientes de que la inversión publicitaria que hacen las marcas en las redes sociales, que es lo que permite que éstas nos ofrezcan nuevas funcionalidades, aplicaciones y mejoras.

Si bien  es cierto que el desarrollo de la ingeniería publicitaria en internet permite segmentar con muchísima más precisión los mensajes y crear campañas más eficientes, también es verdad es fácil evitar e ignorar la publicidad digital. Debido a nuestra madurez como usuarios a la hora de convivir en internet con las marcas, comenzamos a asumir, “como parte del paisaje”, publicaciones patrocinadas en Facebook o tuits promocionados en Twitter. Algunos usuarios van más allá y por medio de plug-ins bloquean la publicidad, por ejemplo en Google Chrome, YouTube o Facebook. Otros, directamente, ignoran los mensajes que vengan promocionados, patrocinados o sugeridos por las empresas.

¿Y si comenzásemos a pensar en modelos de pago para las redes sociales? A pesar del revuelo que se montó con WhatsApp tras anunciar que pretendía cobrar menos de 1 euro al año a los usuarios de dispositivos Android, creo que también somos muchos, cada vez más, los que pagaríamos una cantidad simbólica, un euro al año por ejemplo, por utilizar algunas plataformas sociales con opción a no tener publicidad en ellas.

Todo está por ver en la viña del 2.0, pero lo que sí está claro es que tanto anunciantes como agencias de comunicación y plataformas sociales tendrán que seguir retorciendo su ingenio para idear modelos publicitarios más orientados a conseguir una mayor eficiencia sin saturar a los usuarios.

 ¿Y tú? ¿Convives bien con la publicidad que aparece en el timeline de tus redes sociales?

Sara Martín

@_SaraMP_

Slow-comm: la comunicación al servicio de valores reales

Marketing, Medios sociales

Slow-comm: la comunicación al servicio de valores reales

4 Comentarios 03 abril 2013

¿Qué es la comunicación slow? ¿Por qué debería tenerla en cuenta? ¿Los valores que transmite mi compañía son reales? ¿Deberían serlo? A finales del pasado año ya os adelantamos que 2013 sería un año de cambios significativos en el sector de la comunicación, marketing digital y social media, cambios que han comenzado a materializarse y ante los cuales debemos reaccionar, anticiparnos y preparar el terreno para 2014.

El movimiento slow frente a la cultura fast, la infoxicación o la tiranía del mail son algunos de los ingredientes del nuevo white paper que hoy os presentamos: Fast you! Slow me!, y en el que hablamos de slow-comm, la comunicación al servicio de valores reales, una de las tendencias que marcará un cambio en la manera de dirigirnos a nuestros públicos: las personas. Descárgate gratis “Fast you! Slow me!” desde aquí.

Una sociedad cada vez más formada, con acceso a gran cantidad de información y con un creciente grado de sensibilización debido a la crisis, entre otras cosas, nos ha lanzando una advertencia y un reto: “Dejad de utilizar la comunicación para disfrazaros y habladme verdaderamente de lo que sois.”

La comunicación slow no es un asunto exclusivo de los departamentos de comunicación, ya que afecta directamente al carácter corporativo de las compañías, a su visión y misión empresarial. A través de este white paper, que puedes leer a continuación, trataremos de conocer cuáles son las claves de esta tendencia, cuál es su origen, cómo afecta a las organizaciones y cuáles son los primeros pasos que debemos dar para construir marcas reales, de tal manera que respondamos ante este gran reto social.

Diego Rivera

@riveradiego

Ha llegado el momento del brick content marketing

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Ha llegado el momento del brick content marketing

1 Comentario 19 marzo 2013

En el complejo del Rockefeller Center, en Nueva York, Lego tiene una de sus tiendas más emblemáticas. Además de la localización, llama la atención su Pick a Brick Wall, donde es posible comprar sueltos sus populares ladrillos, de cualquier forma o color. El producto a la venta no es una determinada figura, sino las piezas que permitirán construirlas y que existen en la imaginación del consumidor. Lego, por lo tanto, no vende creaciones, sino la posibilidad de hacer realidad las figuras que cada uno desee.

“El cliente tiene que estar en el centro de la organización.” Hace no años, sino décadas, que las empresas afirman esto y lo tienen como un mantra bordado en hilo de colores enmarcado en la Dirección General. Y no termina de ser realidad, excepto en casos como el de Lego. El cliente, en realidad, orbita por los alrededores de la organización, y sólo aquellas compañías que están atentas a sus movimientos y trayectoria son capaces de incorporarlo a su campo de influencia y aprender de sus movimientos. Pero no es fácil porque ¿hasta qué punto estarías dispuesto a dejar que sea él el que, por ejemplo, decida cómo debe ser tu estrategia de marketing de contenidos?

El consumidor cambió hace mucho tiempo. Alvin Toffler nos trajo el concepto del “prosumidor”, es decir, consumidores-productores o personas capaces de crear y consumir sus propios contenidos al margen de las mismas empresas. Éstas, en muchos casos de forma inconsciente, se fijan en su comportamiento y copian sus acciones, especialmente desde que internet les permite seguir en tiempo real las tendencias del momento. No hay más que fijarse en el creciente volumen de anuncios y campañas de marketing que se basan en memes o en vídeos populares en YouTube.

El reto al que ahora deben enfrentarse las empresas es decidir si están dispuestas a ir un paso más allá para ceder el control de las acciones a los consumidores. No se trata de apoyarse en el crowdsourcing para plantear un reto y esperar la reacción de las masas. Se trata de crear los “ladrillos de Lego” o las piezas con las que cada uno pueda decidir no sólo la forma que tiene una campaña de marketing, sino también la manera en que quiere disfrutarla. Eso es brick content marketing.

No busquéis ejemplos porque aún no los hay. El brick content marketing consiste, o mejor dicho, consistirá, en el desarrollo de contenidos digitales que podrán combinarse entre sí o con otros ajenos para dar lugar a nuevas creaciones en las que la marca esté presente en la materia prima utilizada, pero no en la forma de emplearla.

Indicios de brick content vimos en la acción del Metro de Melbourne “Dumb Ways to Die”, en la que la compañía desmenuzó los elementos de la campaña (canción, GIFs animados) en diferentes plataformas (SoundCloud, blog en Tumblr) para facilitar a los internautas que utilizaran esos contenidos como quisieran y donde quisieran. También es brick content desarrollar widgets que puedan insertarse en blogs, facilitar imágenes libres de derechos para incentivar nuevas creaciones en torno a ellas, e incluso proporcionar espacios donde dejar que sean otros los que suban su contenido. ¿Qué otra cosa, si no, permiten los tableros compartidos en Pinterest?

El reto de esta estrategia es poner la marca en manos del público y dejar que sea éste el que interactúe con aquella, ponga los límites y defina la imagen que tiene de la compañía. En vez de crear acciones cerradas, podemos dejar espacios y productos abiertos en la Red. Es algo parecido a lo que le sucede a Lego en el mundo offline, pero para ello debemos perder el miedo a ceder control sobre lo que generamos. Si nuestros consumidores son prosumidores, incentivemos su creatividad en vez de ponerle límites y normas.

¿Quién se apunta a practicar brick content marketing?

Carlos Molina

@molinaguerrero

Turismo y redes sociales: ¿una historia de amor imposible?

Internet, Marketing, Medios sociales, Redes Sociales

Turismo y redes sociales: ¿una historia de amor imposible?

No hay comentarios 26 febrero 2013

Ya con la llegada del llamado internet 1.0, parecía que la web era el espacio perfecto para el desarrollo económico del sector turístico. Hacer reservas de vuelo o de hotel online nos resulta un proceso natural y parece inconcebible llevarlo a cabo de otra forma. Sólo unos pocos románticos continúan llamando por teléfono para hacer una reserva.

El turismo es un segmento plenamente instaurado y optimizado en el entorno online. Así, con la llegada de la redes sociales, hubiera resultado lógico pensar que buena parte del marketing online de las empresas turísticas se trasladara a estas plataformas, dada la importante masa crítica de usuarios online que concentran.

Sin embargo, se observa un curioso proceso de retroceso en este sector: según fuentes de Hosteltur, “[…] es como si el péndulo volviera a caer de nuevo hacia las técnicas de venta tradicionales, después de una estrategia desequilibrada que en los últimos años ha estado muy concentrada en la parte online, pero que no ha traído los resultados que los hoteles independientes tanto necesitan ahora”. Se refieren a este proceso como un “going back to basics”, es decir, los hoteles apostaron fuerte por el online y no han obtenido el ROI que esperaban de las redes sociales, así que reducen sus actividades 2.0 para volver al marketing de folleto y promoción.

Posibles causas: el intrincado camino entre el deseo y la pasarela de pago

Pongamos un ejemplo proveniente del sencillo mundo del marketing tradicional: cuando una agencia de viajes realiza una promoción (como acción de marketing), puede medir exactamente cuántas personas han comprado a través de ella y calcular el ROI. Es causa-efecto.

El problema viene cuando este esquema resulta no ser aplicable a las redes sociales. El usuario de redes sociales no está en modo comprar on, sino que busca inspiración. De momento, quiere soñar con las próximas vacaciones o el próximo destino de escapada, pero no ha hecho números, no lo ha hablado con su pareja, no sabe qué días libres podrá coger o si los niños tendrán colegio. Lo que se deriva de esto es que la oferta no le llega al corazón y lo olvida según termina de leer. Sin embargo, la foto de un desayuno con el mar de fondo le emociona y la foto de la chimenea con dos copas de vino en primer plano se merece un “like”. El precio y las ofertas le interesarán cuando se siente a estudiar el caso y hacer la compra, pero ahora sólo quiere viajar muy lejos sin moverse del ordenador.

No es una relación directa hacia las reservas, pero no cabe duda de que las redes sociales pueden hacer mucho por el turismo. Ese usuario que deja un comentario o comparte un contenido puede que hoy no compre, pero es probable que, a la hora de reservar sus próximas vacaciones, se acuerde de la cadena de hoteles que tiene esas increíbles fotos en Pinterest o de esa otra que le da los buenos días en Facebook desde la suite  o el spa. Eso por no hablar de la importancia de las fotos colgadas por clientes. Los amigos de mis amigos son mis amigos: una etiqueta en Facebook o una mención positiva en Twitter valen su peso en oro para las empresas turísticas, aunque la reserva tarde un poquito más en llegar.

Ana López

@anafwwm

Google bombing y link baiting: la parte divertida del posicionamiento web

estrategia, Internet, Marketing

Google bombing y link baiting: la parte divertida del posicionamiento web

1 Comentario 21 febrero 2013

Últimamente estoy tomándome demasiado en serio aquéllos temas relacionados con el marketing en buscadores. He tenido la indecencia de matar al SEO para hablar de Search Engine Friendly en redes sociales, me he atrevido a vaticinar cómo haremos SEM en el Knowledge Graph de Google y hasta he augurado tendencias sobre el futuro de Google. ¡Así que he decidido relajarme y tomármelo con más humor! Hoy hablaré de la parte divertida del posicionamiento SEO: Google bombing ;)

El bombing es una estrategia que permite colocar ciertos sites entre los primeros puestos de las páginas de resultados de los buscadores y que ha dado lugar a situaciones insospechadas. Fue lo que sucedió con la combinación de los términos de búsqueda “mentiroso” y “miserable”, que durante un tiempo devolvieron como primer resultado la página de Ángel Acebes en el Congreso de los Diputados, o casuísticas por las que la búsqueda “ladrones” devolvía como primer resultado la página web de la SGAE.

¿Gamberrada de una pandilla de profesionales del SEO aburridos? ¿Estrategia de la competencia para dañar nuestra reputación? ¿Defensa de una causa más o menos ética? Los motivos pueden ser múltiples, pero la mecánica para el estallido de la “bomba” es la misma: el algoritmo de indexación de Google determina la relevancia y posicionamiento de un site:

1º) identificando las palabras clave que definen cada página

2º) teniendo en cuenta los enlaces que apuntan a ella desde otras páginas web.

Pues bien, esta práctica se aprovecha de este linkbuilding para otorgar relevancia, posicionamiento web y visibilidad a contenidos que no están estrictamente relacionados con la intención de búsqueda del usuario. ¿O sí lo estaban…?

Desde hace años, las arañas de Google penalizan con ahínco este “contenido impertinente” e imponen mano dura en el Page Rank de aquéllos sites que intentan corromper la naturaleza pulcra del buscador preponderante. Si Google dejase que los resultados verdaderamente vinculantes se alejasen de las primeras posiciones de búsqueda para que “otros” cobrasen mayor protagonismo, el sistema se desvirtuaría. Pero… ¿y si al desactivar sus bombas hizo estallar su propia credibilidad?  ¿Y si al usuario le gusta su propia democratización de resultados?  ¿Y si, a los ojos del usuario, los “otros” contenidos son los relevantes?

Hoy en día, Google lo pone más difícil para llevar a cabo prácticas de “bombing”, pero aflora con fuerza otro concepto: el link baiting, que consiste en crear contenido especialmente atractivo con el objetivo de mejorar el SEO, obteniendo gran número de enlaces entrantes a la página web. Y este tipo de SEO enfocado a la viralidad es el google bombing de hace unos años, que devuelve el protagonismo y la decisión del criterio relevante al usuario. ¿Por qué, si no, se premia con más esmero que nunca la frescura del contenido, la originalidad y el factor social del compartir en redes sociales? De algún modo, el usuario, especializado por temáticas y sectores, sigue siendo el decisor que determina qué tipo de contenidos deben copar las primeras páginas de los resultados de búsqueda.

Y ahora sí: ¿queréis saber cuál era mi “bomba” favorita? El “agujero del culo” de Sarkozy.

Laura María Vázquez
@lauramaria_vaz

¿Cómo haremos SEM en el Knowledge Graph de Google?

estrategia, Imaginando el futuro, Marketing, Medios sociales

¿Cómo haremos SEM en el Knowledge Graph de Google?

No hay comentarios 23 enero 2013

Una de las noticias más sonadas estos días es el lanzamiento de Facebook Graph Search, tema sobre el que mi compañero Carlos ha profundizado con gran acierto en este post, y que ha traído  al mundo del social media un interesante debate sobre la amenaza que supone para Google, el buscador dominante en nuestro país.

Pero, ¿es tan nuevo este modelo Graph? ¿Tiene Google razones para tener miedo? En realidad no tantas. En mayo de 2012, los de Mountain View presentaban oficialmente su “Knowledge Graph” o “Gráfico de Conocimiento”, modelo que analiza objetos y no sólo líneas de texto, y que promete modificar notablemente el futuro de la indexación y la experiencia de usuario con el buscador (y, de paso, activaba las alarmas en casa del todopoderoso Facebook). ¡La promesa era y sigue siendo grande!

Las búsquedas que hagamos en Google serán algo más que un revoltijo de letras para el motor de búsqueda y también tendrán significado, lo que se traduce en que Google nos dará respuestas como resultados, en vez de listados de enlaces, al menos siempre que tenga capacidad para ello proporcionando una contestación directa a la intención de búsqueda del usuario.

¿Cómo afecta esta realidad al pago por clic? ¿Qué cabida tendrá en el nuevo modelo una campaña SEM? Parece claro que podremos seguir viendo modelos de publicidad contextual y red de contenidos tal y como ahora conocemos. La vinculación con los enlaces patrocinados se realiza a través del rastreo que el buscador hace en el contenido de la página y la determinación de cuál o cuáles son las palabras clave de referencia para ese contenido. Esas páginas de respuestas tendrán, inevitablemente, contenido. Pero ¿y los demás enlaces patrocinados?

Si ante un término ambiguo o de diferentes significados Google agrupa en cajas los diferentes resultados asociados, que se desplegarán al hacer clic sobre ellos para que el usuario escoja, ¿sólo habrá PPC en el caso de que se busquen términos ambiguos y, por tanto, Google liste una serie de enlaces en vez de dar una “respuesta” al estilo de Wolframalpha? ¿O podremos participar también de esas respuestas “únicas”?

Me parece que no tendremos que preocuparnos. Semántico y relevante van de la mano y Google es el primer interesado en mantener su fecundo negocio publicitario, así que apuesto por una sofisticación aún mayor de la vinculación entre búsquedas y contenido publicitario. Si el cambio significa que Google podrá diferenciar entre palabras y conceptos, por ejemplo entender la diferencia entre un apellido y una ciudad con el mismo nombre, y mostrar resultados, los anuncios tienen la oportunidad de ser más relevantes para las intenciones de búsqueda reales de los usuarios.

Por ejemplo, si buscamos información sobre el Volkswagen Polo Sport, llegaremos a la home de la marca, pero en la  columna de la derecha encontraremos la información relacionada que los usuarios han buscado con más frecuencia, por ejemplo, precio, experiencias de otros usuarios, puntos de venta, planes de ahorro, etc., lo que da paso a nuevas posibilidades publicitarias más amables y, sobre todo, más sociales para el anunciante.

Seguro que pronto vislumbraremos el escenario con más claridad. En todo caso, no podemos relajarnos: habrá que agudizar aún más el ingenio para conseguir la mágica combinación de ser relevante (acierto en la elección de la las palabras clave y calidad de la página de destino), la calidad del anuncio en forma de CTR  y el precio que estemos dispuestos a pagar por ganar el momento cero de la verdad en el nuevo contexto.

¿Qué opináis?

Laura María Vázquez
@lauramaria_vaz

 

El increíble caso del influencer mutante

Marketing, Opinión, Redes Sociales, Relaciones con Medios Sociales

El increíble caso del influencer mutante

2 Comentarios 14 enero 2013

No recuerdo exactamente quién dio el primer paso, cuándo ni con qué motivo, pero debió de ser más o menos así. España, 2005: una multinacional de la industria tecnológica celebra una de sus grandes citas corporativas en una capital europea. Junto a los periodistas que habitualmente cubren el evento (y a los que invita a acudir asumiendo su desplazamiento y alojamiento) hay ciertas personas que se salen de lo habitual. Son blogueros. Ellos no lo saben, pero el concepto influencer  ya está tomando forma.

Al pasar la mecánica de las relaciones entre empresas y medios de la bidireccionalidad a la multidireccionalidad, quedó constatado que las cosas estaban cambiando en la comunicación, y a gran velocidad. No se trataba del fin de la objetividad o del hundimiento del periodismo, sino de la certeza de que internet había modificado la manera en que los consumidores se informan, opinan, crean y deciden. Los blogs eran una realidad emergente que no pasaba inadvertida, y el reconocimiento de que sus autores estaban creando nuevos y eficaces canales de comunicación se tradujo en ese deseo de integrarlos en las dinámicas de relaciones públicas, aunque a día de hoy todavía hay quien no sabe muy bien cómo trabar relaciones con ellos.

Convertidos en líderes de opinión por derecho propio, los blogueros (al menos aquellos que han conseguido mayor notoriedad) fueron los primeros influencers de la era digital, no sólo por ser capaces de influir en el comportamiento y las decisiones de las comunidades que les seguían, sino por el papel que juegan como comunicadores para empresas y organizaciones. Sí, antes hubo algunos foreros que se hicieron populares en la Red, pero generaban más miedo y rechazo que admiración.

A muchos periodistas les molestó su presencia en eventos, ruedas de prensa y show-rooms. ¿Qué hacían allí? Aquello no era serio, “no eran profesionales”. Con el paso del tiempo, se evaporaron las discrepancias, y con la crisis de los medios se ha dado la circunstancia de que muchos que empezaron trabajando en la prensa tradicional lo hacen ahora en blogs, tanto personales y amateurs como comerciales.

Pero no dura mucho la calma en internet. El influencer digital cobró nueva forma con el estallido de las redes sociales. Primero fue bajo la apariencia del gurú: aquel experto que pontificaba sobre un determinado tema desde su perfil en Twitter, que escribía mucho, respondía poco y no seguía a nadie. Cada uno es libre de actuar en las redes sociales como le parezca, pero sea como fuere, al gurú le caen palos de vez en cuando. Sea como fuere, muchos empezaron a ser invitados a eventos, mesas redondas e incluso desayunos y ruedas de prensa. Tampoco le hizo gracia a sus predecesores.

El cambio de las redes sociales

El influencer ha experimentado una nueva mutación: ahora también son personas tremendamente activas en redes sociales, a las que siguen miles de personas no tanto por su conocimiento experto sobre un determinado tema, sino más bien por su capacidad empática y por el estilo de vida que exhiben. De nuevo, muchas empresas acuden a ellos con un claro objetivo: obtener visibilidad para algunas de sus acciones de comunicación. A fin de cuentas, no dejan de ser un puente hacia usuarios con los que, a través de otros canales, no podrían conectar, e interactúan con las marcas de forma completamente distinta a como lo haría un “probador” técnico.

¿Qué sucede en estos momentos? Que la banalidad de algunas acciones para las que se cuenta con este tipo de perfiles con el único objetivo de sumar impresiones lleva a que, de nuevo, surjan las voces críticas. El periodista y bloguero Carlos Zahumenzsky hablaba hace poco de “Social Proxeneting” como una actividad producto de las agencias de marketing y comunicación que “mantiene y promociona a esas attention whores convertidas en divas”. Aída Méndez, de Weblogs SL, matizaba a Zahumenzsky: sí, hay “famosos de Twitter”, pero no se acude a ellos porque sean menos críticos que un periodista (coincido con ella). Lo más interesante de su reflexión es que, en efecto, cada vez es más frecuente que el influencer sea alguien del sector del social media, en una especie de círculo endogámico en el que los profesionales del mundillo hablan de sí mismos y del trabajo ajeno con admiración y entusiasmo. No es extraño: si los blogueros más consolidados en internet son los que hablan de tecnología por la naturaleza técnica del medio, ¿cómo no iban a ser los nuevos influencers en las redes sociales precisamente aquellos que trabajan en social media?

Y yo, ¿qué opino? Además de lo que dije hace poco en un debate en OndaCro, creo que el influencer no es: está. Es una condición circunstancial en la vida que no podemos atribuirnos. Se influye o no se influye, a pesar incluso de uno mismo. Pero lo importante, al margen de eso, es para qué queremos invitar a participar a determinadas personas en nuestras estrategias de comunicación. Las empresas están en su derecho de saber cuál es el ROI de veinte fotos en Instagram de gente tomando gin-tonics. ¿Se generan nuevas ventas? ¿Se mejora la reputación? ¿Aumenta la comunidad en torno a la marca? ¿O sólo conseguimos impactos gráficos de gente, independientemente del sector y de su procedencia profesional, divirtiéndose?

Me da igual que hablemos de gurús, de influencers o de experiencers, término muy acertado que leí al periodista Manu Arenas para etiquetar a los que comparten experiencias a propuesta de las empresas. En su rol, unos y otros pueden tener sentido y legitimidad como eslabones de la malla de relaciones y conversaciones que se teje entre empresas y públicos (consumidores o no), normalmente de forma espontánea. Lo que sería triste, como me comentaba Stephan Fuetterer hace poco, es que desde las Relaciones Públicas se haya luchado tanto para que se nos disocie del que reparte flyers a la puerta de una discoteca como para que ahora terminemos organizando saraos en estos establecimientos para tomar cervezas. Tampoco se trataba de eso.

Para un acercamiento más amplio del concepto influencer, os dejo este interesante documental:

INFLUENCERS FULL VERSION from R+I creative on Vimeo.

Carlos Molina

@molinaguerrero

Campañas de Navidad para despedir el año con una sonrisa

Campañas, Marketing

Campañas de Navidad para despedir el año con una sonrisa

No hay comentarios 27 diciembre 2012

Quizás porque una es fan de los mensajes entrañables en estas fechas, he decidido hacer mi pequeño ranking con las campañas que están consiguiendo sacarme una sonrisa en esta Navidad.

Piensa en algunos tópicos navideños. ¿Ya los tienes? Ahora envuélvelos con la magia de estas fechas, un toque de humor y algo de redes sociales. Allá vamos. A ver si he acertado y las siguientes campañas también hacen que te sientas bien.

1. Campofrío: echar la vista atrás y preparar los propósitos del año nuevo es uno de los tópicos por antonomasia. Por eso, no he podido pasar por alto el que ha sido, posiblemente, el anuncio más comentado en las redes sociales en estos días. Sólo hace falta ver la cantidad de personas que han compartido el hashtag #elcurriculumdetodos desde su perfiles de Twitter. Por su mensaje, por la donación de 1 € a Cruz Roja por cada tuit con el hashtag o por ambas razones, lo cierto es que la campaña de Campofrío no ha dejado indiferente a nadie, incluidos aquellos que la ven inapropiada.

2. Coca-Cola: en Best Relations no somos los únicos que queremos cambiar las cosas. Coca-Cola ha presentado esta Navidad una campaña llena altruismo y felicidad en estado puro. Es su posicionamiento estratégico y saben reforzarlo muy bien.

3. Apple: un guiño a todos aquellos que no pueden estar en casa estos días es lo que ha querido hacer Apple. Abogando por la sencillez fuerza de una imagen fija ha conseguido que muchos se sientan identificados con el mensaje sin dejar de mostrar el rendimiento de sus productos.

4. Publicis: sorprender y ser ingeniosos; eso es lo que ha conseguido el grupo Publicis con la campaña que ha presentado en YouTube. Con su CEO Maurice Lévy como protagonista, su original felicitación es un vídeo totalmente interactivo que, como muchos ya han calificado, es fruto de la genialidad. Nunca parar, rebobinar, subir el volumen o cambiar la calidad del vídeo fueron algo tan divertido.

5. Oi: para el final he dejado la que, quizás, sea mi campaña global preferida.  ¿Quién no ha soñado con poder hablar con Papá Noel? Parece ser que estos niños en Brasil lo han conseguido. En este caso, la compañía de comunicaciones Oi dejaba un teléfono en plena calle para que los niños pudiesen llamar a Papá Noel. Sin duda, una original acción de marketing de guerrilla con video mapping incluido. Muy bonita, ¿verdad?

Pero de colofón os dejamos a… Best Relations. Sí, somos nosotros, pero por un buen motivo: una actitud positiva es lo más inspirador para un año que comienza. Por eso, no puede faltar aquí nuestra campaña transmedia, #change2013. A través de nuestros perfiles sociales, el equipo de la empresa irá compartiendo los pequeños gestos que cada uno ha elegido para contribuir a cambiar el mundo este nuevo año. Nuestro presidente, Ignasi Vendrell, ya ha abierto el fuego.

Y con estos mensajes se va cerrando el telón. ¿Qué nos deparará 2013?  ¡Hagan sus apuestas! De momento nos quedamos con los mensajes optimistas de estas campañas. ¡Felices fiestas!

Paula Díez

@pauladiezh

No es cuestión de precio: 5 diferencias entre marcas Premium y marcas de lujo

estrategia, Marketing

No es cuestión de precio: 5 diferencias entre marcas Premium y marcas de lujo

No hay comentarios 11 diciembre 2012

En tiempos de crisis, la búsqueda de nuevos posicionamientos en la mente de los consumidores trae de cabeza a casi todas las empresas. Esto, y la reducción de costes fijos y variables, claro está. Se dice que las únicas marcas que aún son capaces de presentar datos en positivo son las marcas de lujo, y se afirma categóricamente que la crisis sólo les está rozando. Dinero llama a dinero, pero ¿por qué ocurre así en este sector? ¿Qué diferencia a una marca de lujo?

5 diferencias sutiles entre una marca Premium y una marca de lujo

  1. Una marca Premium se posiciona dentro de un sector, mirando a la competencia. La marca de lujo crea su propio universo, a su medida y a su gusto, y es capaz de inspirar a las personas que les siguen.
  2. El público: una marca Premium tiene clientes; podríamos ser cualquiera de nosotros en un momento dado. La marca de lujo tiene consumidores fieles; más que una cuestión de precio es una cuestión de estatus, que va más allá del producto en sí.
  3. El objetivo de una marca Premium es vender, y cuanto más, mejor. La marca de lujo busca ventas selectas; crecer en número de ventas supondría sacrificar el deseo de los consumidores por poseer los productos. En este caso, sin exclusividad, el elevado precio de los productos hace que entre en el juego el coste de oportunidad: las variables económicas acaban con el sueño.
  4. El lujo significa excelencia en el acabado, utilización de las mejores materias primas y atemporalidad: son todos los ingredientes de algo icónico. Son marcas que no tienen que escuchar al consumidor si no quieren, porque su público las escucha de todas maneras. Las marcas Premium tienen que escuchar y dialogar con sus clientes, son flexibles y evolucionan con su tiempo: tienen que crear productos de alta calidad, pero funcionales y contemporáneos.
  5. Las marcas de lujo hacen soñar con otros mundos; las marcas Premium tienen los productos necesarios para crear un futuro mejor.

Ana López
@anafwwm