Internet, Medios sociales, Redes Sociales
La sección de Trends en Twitter, más conocidos como trending topics, es uno de los grandes valores de la plataforma. Hay pocas formas tan rápidas y certeras de tomar el pulso a la actualidad online que echar un vistazo al resumen de tendencias de home page o profundizar un poco más en la pestaña Discover.
Pero, ¿cómo se decide que es trending topic y qué no lo es? Twitter nos dice desde la web corporativa que “un algoritmo determina qué temas son tendencia en la localización escogida [global, nacional o ciudades grandes]. Este algoritmo identifica los temas que son populares de forma inmediata en lugar de aquellos que llevan más tiempo siendo populares o lo son de forma continuada, para ayudar a los usuarios a descubrir los temas de conversación más candentes entre los emergentes en Twitter”.
En otras palabras, para evitar que temas recurrentes como Justin Bieber, #FF o prima de riesgo monopolicen los primeros puestos de la lista de Trends, Twitter da prioridad al volumen de tweets pero contabilizado en un corto periodo de tiempo. Así, los trending topics marcan la actualidad y no la trayectoria informativa.
Ésta es una de las principales ventajas del uso de este algoritmo: si el principal atractivo de Twitter es la conversación en tiempo real, el top ten de trending topics no puede permanecer invariable durante días o semanas. Aquí podríamos aplicar lo que decía el claim de CNN+ hace algunos años: “Está pasando. Lo estás viendo” y por eso aporta valor a los usuarios.
¿Las desventajas? Es inevitable que la combinación número de tweets y corto periodo de tiempo provoque “bombardeos”: estar en lo más alto de la lista de trendings topics no pagados es una posición muy preciada, lo que lleva a que en ocasiones la empresa/colectivo interesado produzca una cantidad ingente de tweets para encumbrar de forma artificial un hashtag.
También son frecuentes las ofensivas de fans de los cantantes de la factoría Disney que fijan un día y hora para posicionar uno de sus gritos de guerra. Por el momento esto no supone un gran perjuicio porque sólo se suelen ocupar 2 o 3 puestos de esta forma: los otros 7 trending topics nos siguen proporcionando toda la información necesaria al minuto.
Ana López
Internet, Medios sociales, Redes Sociales
La socialización de la imagen está a punto de abrir una nueva etapa digital. Es verdad que Pinterest, con su sencilla estructura visual y su propuesta técnica similar a Tumblr, ha logrado llevarse de calle a millones de usuarios en todo el mundo, concentrando más tráfico que redes veteranas y consolidadas. Es verdad que Instagram, con su apertura al mundo Android (más de 50 millones de usuarios nuevos a razón de 5 millones por semana), se ha convertido en la red social móvil favorita de los fotógrafos amateurs. Pero ambas están a punto de dejar paso a otra nueva tendencia. Tomad nota del concepto: Social Video Sharing.
Social Video Sharing es la suma perfecta de móvil, vídeo y microblogging. Es compartir con tus amigos contenido multimedia autoeditado desde tu teléfono y llevarlo más allá de la plataforma con la que lo capturas. Es integrar en todos tus perfiles sociales tus propias reproducciones. Es marcar como favorito contenido ajeno y disfrutarlo con el resto de tus contactos en la Red. Es, en definitiva, pasar de la imagen estática a la imagen en movimiento como contenido rey.
El líder-que no pionero- es Socialcam, una aplicación para el móvil que funciona como red social de vídeo y cuya aplicación para Facebook se ha convertido, en tan solo un mes, en la de mayor crecimiento en número de usuarios en todo el mundo. Cerca de 42 millones de perfiles han descargado la app para que sus contenidos en Socialcam se vean en su muro de Facebook gracias al nuevo sistema de integración Open Graph.
Socialcam viene a ser al vídeo lo que Twitter a los microposts o Blaving o al audio. Su app, disponible para los principales sistemas operativos móviles, facilita grabar contenido y compartirlo inmediatamente con otros amigos dentro de la plataforma o fuera de ella. Los usuarios, además, pueden marcar como favoritos vídeos de Youtube y distribuirlos a su vez desde sus perfiles, incluso desde un PC.
Sin embargo, Socialcam no está sola. De hecho, tiene cierta competencia. Su más fiero rival es Viddy, una app para dispositivos móviles que le sigue los pasos muy de cerca en su integración con Facebook. De hecho, su aplicación para esta red está entre las cinco más descargadas con un crecimiento de más de 2 millones de usuarios en Facebook en la última semana. A diferencia de Socialcam, los vídeos tienen una limitación de 15 segundos, pero eso no ha impedido que muchos personajes famosos, como el propio Mark Zuckerberg se fijaran en ella. Un vídeo de su perrito no solo se ha convertido en uno de los más populares distribuidos en Viddy, sino que también ha hecho sospechar que Facebook podría estar planeando una nueva adquisición, como sucedió recientemente con Instagram.
Todas estas aplicaciones, incluida la más novedosa Klip, presentan importantes similitudes con plataformas que ya conocemos. Por ejemplo, disponen de ingeniosos filtros “instagrameros” para dar un aire original o más profesional a las grabaciones. También asimilan la sencillez de Tumblr al dar la posibilidad de marcar favoritos, comentar o republicar los vídeos distribuidos por otros usuarios. En el caso de Klip, su interfaz para PC recuerda, curiosamente, a Pinterest. Y no parece que sea algo casual.
Pero lo que está disparando su difusión, al menos en el caso de Socialcam y Viddy, es su uso de Open Graph para integrarse con Facebook, llevando así los contenidos a un público potencial mucho más amplio y generando interés entre nuevos usuarios. Viddy, de hecho, es una de las aplicaciones de mayor éxito en iTunes.
La gratuidad y sociabilidad de las anteriores aplicaciones ha hecho, sin embargo, que olvidemos quién comenzó a abrir camino: Qik. Mediante esta app, era -y es- posible realizar retransmisiones en streaming desde un teléfono móvil, mantener vídeo conferencias y también grabar y compartir el contenido, incluyendo otros blogs. No es de extrañar que Skype se hiciera con Qik tiempo atrás. El problema es que su versión gratuita limita la carga de vídeos a un máximo de 25, pero la opción de realizar retransmisiones en directo es un aliciente que sus rivales no son capaces de ofrecer.
Recordad: si la fiebre de Pinterest e Instagram ya os había vuelto locos, esperad a lo que puede provocar el Social Video Sharing… para lo bueno y para lo malo.
Carlos Molina
Imaginando el futuro, Medios sociales, Opinión, Relaciones con Medios Sociales
Cines en los que no tienes que apagar el móvil. Al contrario, hay wifi gratuito para que te conectes a Twitter, donde descubres parte del argumento y vives otra experiencia. ¡Porque las películas ya no sirven sólo para ser vistas! Además, comienzan en casa, en un blog. Se amplían por tweets. La historia arranca mucho antes de lo que te mostrará el celuloide y cuando llegas a la sala, no eres uno más, eres cómplice de lo que vas a ver. Finales sin “The End”, historias que no mueren, que siguen vivas en social media.
Es el transmedia storytelling, una nueva forma de entender la narrativa del cine, y de las series de televisión, los programas de entretenimiento o el mundo del espectáculo en general. Y que, como no podía ser de otra manera, también ha salpicado (y de qué manera) a nuestra profesión: la comunicación, el social media y las relaciones públicas.
Hace algo más de un año, estábamos escribiendo una propuesta para un cliente, un canal temático de televisión, dedicado a la difusión de series de producción estadounidense. La idea principal del proyecto fue desarrollar un guión paralelo, ligado al argumento, y que transcurriera de forma simultánea al capítulo, pero en Twitter. De esta forma, aquellos que veían la serie por televisión, podían conectarse a esta red social y descubrir en Twitter una parte de la historia que no se estaba mostrando por la tele. A la vez, participaban, opinaban, comentaban, preguntaban, compartían e incluso hablaban con los protagonistas. Algo que hoy no suena a nuevo.
Hazte una idea: estás viendo el capítulo de una serie. Dos personajes conversan. Uno habla mientras otro escucha. ¿Te imaginas saber qué estará pensando el personaje que escucha silenciosamente? Así de simple. En un tweet podrías saberlo. Ésta es una de las formas de aplicar el transmedia storytelling. Pero no la única.
Transmedia implica llevar la narración y el contenido (storytelling) a diferentes medios a la vez. Desdoblar la historia en diferentes plataformas. Establecer como centro de la campaña al usuario. Provocar un engagement con el espectador que no sería posible de otra forma. Haciéndole partícipe y, por lo tanto, protagonista. ¿Para qué sirven los social media? Pues para cosas como ésta. Por cierto, ve olvidando la palabra espectador. Además de observar, actúa, co-crea y opina.
Las marcas, y quienes nos dedicamos a prestar servicios para éstas, sabemos que el negocio ya no consiste sólo en “vender un producto” (sí, la comunicación y el social media ayudan a generar negocio, y podemos sumar disciplinas como el transmedia o el branded content al business intelligence). Hay un antes, un durante y un después de la acción de “compra”. Desde el ámbito de la comunicación, cada vez más amplio y con los límites “difuminados”, debemos ser capaces de intervenir en cada una de estas etapas con diferentes objetivos: desde monitorizar y diseñar una hoja de ruta, hasta generar experiencias en los usuarios (las personas) o llevarles a la acción (conversiones, recomendaciones).
Diego Rivera
Internet, Medios de comunicación, Medios sociales, Redes Sociales
Hace algo más de tres semanas, el vídeo de La Generación Perdida causó furor en Youtube, alcanzando las 221.631 reproducciones en tan sólo un par de días. Además, fue compartido un número considerable de veces a través de las redes sociales. Enseguida, el resto de portales de información y blogs se hicieron eco de tal éxito y popularidad alcanzados en un tiempo tan reducido.
El vídeo en cuestión es obra de Benjamín Villegas, líder del proyecto musical Anicet Lavodrama que, a través de la plataforma española de crowdfunding para proyectos creativos Verkami, pretende recaudar los 3.950 euros necesarios para la grabación de su disco, “Ensayo sobre la generación perdida”. Este caso en concreto despertó en mí la curiosidad por las plataformas de financiamiento crowdfunding y la relación existente entre un alto grado de visibilidad de los contenidos en Internet y, como consecuencia, los beneficios económicos obtenidos.
El vídeo de Villegas describe el pasado y la situación actual vivida por el protagonista mediante un montaje realizado con fotografías de la infancia, recursos cinematográficos de los años ochenta y el contraste con imágenes de la actualidad.
¿El hecho de generar un contenido viral con un gran tráfico de visitas implica mayores beneficios económicos para este modelo de financiación? Si visitamos varias de estas webs de micromecenazgo, a priori la gran mayoría de los proyectos consigue la recaudación antes del vencimiento de los plazos establecidos, que suelen rondar los cuarenta días, sin la necesidad de haber alcanzado cierto grado de popularidad en Internet.
¿Qué ha ocurrido entonces con el vídeo de La Generación Perdida? Puede que, a bote pronto, hayan tenido más importancia los sentimientos y sensaciones que ha despertado entre los internautas que el proyecto discográfico en sí, ya que, desgraciadamente, muchos se sienten identificados con la situación que narra su protagonista.
Cabe decir, sin embargo, que el vídeo también tiene sus detractores cuando prestamos atención a los comentarios vertidos por algunos usuarios. Puede que el vídeo, simplemente, responda al dicho de “estar en el momento y sitio adecuado” o, en este caso, subido. Es decir, que describe la situación personal y laboral que atraviesan actualmente aquellos nacidos en la década de los ochenta y principios de los noventa.
Incluso se ha de tener en cuenta el hecho de que todavía sea demasiado pronto para hablar del éxito de estos modelos de financiación en masa o micromecenazgo en España, ya que comenzaron a obtener cierta popularidad a partir de enero de 2011.
Entonces, ¿la popularidad obtenida por el vídeo de La Generación Perdida es un caso aislado? Tampoco creo que sea necesario generalizar, sobre todo teniendo en cuenta las características individuales de cada proyecto, aunque la gran mayoría están estrechamente relacionados con el arte, la música y la cultura. Lo que sí es cierto es que algunas iniciativas han tenido una cierta visibilidad en la Red, como es el caso de “El Cosmonauta”, primera película española cuya producción será financiada en parte gracias a la modalidad del crowdfunding.
Puede que la originalidad y las recompensas prometidas para aquellos que financien un proyecto sean la verdadera clave del éxito para la recaudación económica, independientemente del tráfico de visitas y del éxito que hayan alcanzado los contenidos destinados a patrocinar los proyectos.
María Hernández
@mariaHEFE
Medios de comunicación, Opinión
Tienes un segundo. Piensa qué nombre o marca te viene a la cabeza cuando lees: spot – actor – empresa – revista. Seguramente lo primero en lo que has pensado hayan sido firmas o nombres que, de algún modo (consciente o inconscientemente), han sabido posicionarse adecuadamente en tu cabeza a través de una determinada imagen, un factor que influye en tus emociones, las que hacen que recuerdes y te sientas más afín a algo.
Este post trata sobre la imagen y la importancia que, pese a los más puristas del verbo, tiene actualmente tanto para ti como persona en tu vida laboral y personal, como para empresas –del sector que sean-, personajes públicos, firmas, etc. Por ello, es importante que tengamos presente que parte de la credibilidad que el emisor de un mensaje transmite a su audiencia proviene no sólo de factores cognoscitivos como la experiencia y la confianza que aquel sea capaz de transmitir, sino de factores de carácter afectivo, es decir, del atractivo, simpatía e imagen que el emisor proyecte, que aumentarán su grado de engagement con el público.
Así, cuando por ejemplo nos encontramos ante una presentación, el porcentaje de impacto que se logra sobre el receptor se distribuye de la siguiente manera: un 7% de la atención del público se centrará en nuestro discurso, un 38% en cómo lo transmitimos y comunicamos (es en este punto en el que los americanos nos llevan una ventaja realmente abrumadora) y, por último, un 55% se focalizará en la imagen que transmita el orador, como afirma Albert Mehrabian en su libro Non verbal Communication.
Ante estos datos muchos pensaréis: “esos porcentajes pueden variar dependiendo de la audiencia que tengamos delante, ¿no?”. Sí, efectivamente. Las características culturales del público ante el que nos situemos harán que estas cifras varíen ligeramente. No es lo mismo tener delante a una audiencia asiática que a una latina o anglosajona. Nuestros rasgos culturales nos definen y marcan también nuestras formas de atender y de comunicarnos. Y, sin embargo, el factor imagen o primera impresión es determinante en una mayoría de las ocasiones.
Por ello, pese a que casi todos diríamos que prestamos más atención al mensaje que estamos escuchando que al cómo y a la imagen de quien nos lo transmite, la realidad es otra y así lo ponemos en práctica en nuestro día a día, ya sea en forma de currículum, de programa de televisión o de red social. En lo que respecta a Social Media, pensemos por un instante en el tipo de plataformas que más están triunfando actualmente. Pinterest, Tumblr, Trendation, YouTube o el propio Facebook, entre otras, priman cada vez más la imagen, tanto propia como de sus usuarios, porque saben que eso gusta y vende. Al fin y al cabo eso es lo que quieren, ¿no?
Y por esta razón, después de ver la película Los Juegos del Hambre, más allá de si me gustó o no, reafirmé en mi cabeza esto que os estoy diciendo: tu imagen te define y te hace o no más atractivo a los ojos del otro que, en el ámbito laboral, será lo que marque la diferencia entre tú y el resto.
En definitiva, puede resultar frívolo e incluso anticuado para algunos, pero el concepto imagen sigue haciendo caja y eso implica que hemos que tenerla presente, así como nuestro lenguaje no verbal y forma de transmitir, que no dejan de ser una pata de ese envoltorio que proyectamos al mundo.
Tania Rodríguez
@Tania_RodFer
Casos Prácticos, Internet, Medios sociales, Redes Sociales
“Facebook”. Es lo primero en lo que piensa la inmensa mayoría de la gente cuando se menciona el concepto de Social Media o medios sociales. “Herramienta o plataforma de comunicación” es una de las siguientes opciones a la hora de definir dicho término.
“Herramientas productivas para rentabilizar la actividad empresarial”. Hoy en día, sólo unos pocos locos utilizarían esta expresión. Dentro de cinco años, las herramientas de Social Media estarán totalmente integradas en los procesos de optimización de rentabilidad de las principales empresas.
En el terreno del Social Media, la comunicación es simplemente un trampolín que, si lo deseamos, nos puede llevar a desarrollar actividades de business intelligence que contribuyan a aumentar al crecimiento de la rentabilidad de las organizaciones.
Actualmente, contemplamos las plataformas 2.0 como herramientas de comunicación. Pueden servir a todo tipo de organizaciones, colectivos e individuos a compartir sus mensajes, hacer promociones, expandir su notoriedad y reputación. Pero eso no basta a las empresas. Les gusta que sus plataformas de comunicación, además, generen rentabilidad, ya sea logrando más ingresos o reduciendo gastos.
¿Pero cómo se come esto? Vayamos paso por paso:
· Investigación: una auditoría constante y bien segmentada en redes sociales nos permitirá saber las opiniones sobre nuestros productos, servicios, actividades de marketing, publicidad, valores de marca y prácticamente cualquier concepto relacionado con nuestra organización. Podremos saber si debemos adelantar o retrasar el lanzamiento de un producto, desarrollar una nueva gama, sustituir un color de una familia de bolsos por otro, lanzar un producto de ahorro familiar tomando como base una serie de valores, contratar celebrities de un perfil determinado y huir de otros. También podrás saber las razones de que hablen sobre nosotros.
Por ejemplo: imagina que tu anuncio está en boca de todos. Eso en principio es bueno, pero ¿qué opinarías si rascas un poco más y te das cuenta de que realmente no están hablando de tu producto, sino del tema musical con el que se promociona? Esto, que es un caso real, te permitirá desarrollar una campaña más optimizada en el futuro. Obviamente, una auditoría bien desdoblada también debe aportar las claves sobre el rendimiento y penetración de las empresas competidoras, así como una radiografía de quiénes son los líderes de opinión del sector a los que debemos dirigirnos para reforzar nuestra influencia. Un programa de comunicación sobre medios sociales basado en una auditoría de este tipo ayudará asimismo a mejorar la presencia en buscadores y reforzar, como veremos más adelante, la estructura comercial sobre plataformas online.
· Desarrollo de producto y servicio. Es el siguiente paso tras la investigación. La base es el crowdsourcing. Grandes bancos como Banco Sabadell en España y First Direct en Reino Unido, así como fabricantes (Procter & Gamble) y distribuidores ya han creado comunidades online para crear y mejorar gamas de productos y servicios. Esto permite contar con el talento de cientos o de miles de personas, más allá de los empleados dedicados específicamente a esas tareas, para desarrollar fuentes de negocio. Las comunidades pueden estar segmentadas en diferentes ámbitos: empleados, proveedores, investigadores de un sector concreto, etc. Las comunidades de crowdsourcing aportan la perspectiva que a veces resulta vital para tener una idea triunfadora. ¿Puede triunfar un modelo de este tipo? IBM basa todo su negocio en la comunidad de desarrolladores de Linux. Y no le va mal ¿verdad?
· Aumentar ventas: “vender más”.
En estas dos palabras se suelen resumir los objetivos de los directores generales cuando les preguntamos a qué aspiran cuando se meten a desarrollar programas en social media. Esto es un superobjetivo que grandes y pequeñas empresas ya están logrando. Lo hace Dell al vender equipos descatalogados por Twitter, pero también lo hace el taxista ovetense Rixar García para cerrar servicios en su ciudad.
Para llegar a cumplir este superobjetivo, hay que establecer y cumplir muchos microobjetivos por el camino: ¿Qué productos vendo? ¿En qué sitios online se mueven las personas a las que quiero vender estos productos?¿Cómo puedo hacer que me encuentren y me soliciten información? Quizá para una universidad especializada en áreas como la fisioterapia sería conveniente crear una comunidad online compuesta por personas de edades entre 16 y 20 años interesada en temáticas de deporte y salud para, posteriormente, redirigirlas a un formulario de petición de información. Los sistemas de evaluación permiten medir la eficiencia de la comunidad creada tomando como base indicadores como número de peticiones de información, perfiles captados, número de matriculaciones, etc. que permiten medir el retorno de la inversión realizada. La rentabilidad de estos sistemas se puede medir también en comparación con otros sistemas tradicionales de captación de alumnos.
· Atención al cliente. Los call centers telefónicos tienen una larga vida por delante, sobre todo porque es común que se lleven a cabo negociaciones del tipo “si no me dais un buen smartphone me cambio de operadora” que resulta poco conveniente desarrollar en público a los ojos de todo el mundo. Aparte de este aspecto, los servicios de atención al cliente están creciendo a pasos agigantados en el área del “do it yourself”. Es decir: el mismo problema que estás sufriendo lo han tenido con anterioridad miles de personas.
Una simple búsqueda online permitirá, en la mayoría de las situaciones, acceder a una respuesta a nuestra pregunta en nuestro rol de cliente. Las empresas inteligentes están empezando a verter respuestas a problemáticas comunes en la Red, lo que ahorra largas llamadas a call centers. Pero también resulta posible ofrecer soporte a clientes a través de plataformas sociales como Twitter o Facebook. Algunas empresas ya son conscientes ello. Por ejemplo: ciertas compañías aéreas comienzan a ser muy eficientes en resoluciones de problemas como pérdidas de equipajes o contratiempos en el embarque. De hecho, a veces es más efectivo enviar un twitt “me han perdido las maletas en el vuelo XY1234” que acudir a la cola de un mostrador de información en el aeropuerto.
Empresas como Best Buy, Comcast o General Motors también lo están experimentando. La utilización de plataformas sociales como herramienta de atención al cliente también permite “generar conversos” (hacer que personas que expresen una mala opinión sobre la organización evolucionen, gracias a nuestra intervención, hacia una visión más positiva, compartiendo públicamente dicha circunstancia). Esto resulta relativamente sencillo en el caso de problemas fácilmente solucionables y de poca importancia. De hecho, el simple hecho de mostrar a las personas que las estamos escuchando y que tratamos de ayudarlas ya genera de por sí una actitud positiva. Nunca olvidemos que escuchar es el primer paso hacia el afianzamiento de relaciones, tanto en el plano profesional como personal. Y en los medios sociales ambos planos se cruzan.
· Recursos humanos:
Los medios sociales tienen un impacto directo en el negocio si se aprovechan inteligentemente sus posibilidades profundas. Más allá de la reputación, notoriedad y engagement, permiten reforzar el área de generación de ingresos y también reducir gastos si se utilizan adecuadamente. Eso sí: si seguimos pensando que el Social Media es “eso de Facebook y Tuenti que hacen mis hijos” y que Twitter es “pelígrosísimo porque sólo sirve para que te pongan a parir”, más vale no meterse o buscar un buen asesor ¡porque esto no ha hecho más que empezar!
Stephan Fuetterer
Imaginando el futuro, Internet, Medios sociales, Opinión, Redes Sociales
Siete largos años han pasado desde que Master Ajay Lavarias, Steve Chen y Jawed Karim fundaran YouTube Inc. Aunque el dominio fue activado el 15 de febrero de 2005, no fue hasta el 23 de abril de ese mismo año cuando se subió el primer vídeo a la plataforma: el mítico Me at the Zoo.
Pero hoy no estamos aquí para hablar de Youtube (del que hablaré en una futura continuación de este post), sino de los youtubers: usuarios que suben sus vídeos, crean comunidades a su alrededor y tienen miles de seguidores. Todos ellos ven a Youtube como algo más que un sitio para compartir vídeos. Lo entienden como una ventana al mundo donde expresarse y, si hay suerte (que alguno la tiene), poder vivir de los ingresos generados por la publicidad insertada en sus vídeos.
Hay dos frases que no dejo de leer y escuchar en el mundillo del Social Media. La primera es: “vivimos en la era de la imagen, el contenido audiovisual es el rey” y la segunda: “hay que crear comunidades, es decir, conseguir fans, followers, usuarios únicos para el blog”. Mi pregunta es: ¿por qué nunca nadie habla de conseguir suscriptores para un canal de Youtube?
Pues bien, la respuesta es muy sencilla. Nadie habla de suscriptores porque el vídeo cuesta dinero y tiempo (cámaras, iluminación, edición y buenos guiones) y esto lo convierte en algo que no puede hacer cualquiera. En cambio, para escribir un tweet o una publicación en Facebook no hace falta mucha logística -que me perdonen los gurús y community managers- y el coste, tanto de tiempo como económico, es prácticamente cero.
Me declaro defensor incondicional del vídeo. Es más, soy un adicto a Youtube (y Vimeo). Me puedo pasar horas saltando de vídeo en vídeo y reconozco que he visto cosas que me han “volado cabeza”, pero también he conseguido formación e información. Pero esta vez no vamos a hablar de gustos y colores, vamos a hablar de cifras, datos objetivos, visitas, suscriptores y partners.
Seguramente no conocerás, o quizás sí, a los youtubers que voy a mostrarte, pero te sorprenderán los números que rodean a cada uno de ellos. Sería muy fácil hablar de Smosh (más de 4’6 millones de suscriptores y más de 1.370 millones reproducciones) o de Ray William Jonson (más de 5’4 millones de suscriptores y más de 1.715 millones de reproducciones de vídeo), los reyes del Youtube de habla anglosajona. Por eso me centraré sólo en 3 youtubers nacionales, 3 tipos de canales y 3 formas distintas de generar una comunidad:
1. Willyrex: más de 187.000 suscriptores y más de 73 millones de reproducciones de vídeo en su canal principal y más de 112.000 suscriptores y casi 25 millones de reproducciones de vídeo en su canal secundario. Este youtuber adolescente se dedica a subir gameplays y es Partner Director de Machinima, canal con más reproducciones que todo Youtube.
Sin duda. es el youtuber español por excelencia cuando se habla de videojuegos y es amado y odiado por igual. Muchos usuarios creen que elrubius, otro especialista en gameplays, terminará alcanzándole, ya que aumenta a una media de 900 suscriptores diarios. Es algo que ya querríamos muchos para las comunidades que gestionamos, aunque esa cifra fuera semestral. Ha conseguido convertir una afición como los videojuegos en un trabajo muy rentable.
2. Elvisa: más de 94.000 suscriptores y casi 29 millones de reproducciones de vídeo. Para algunos es un loco con peluca; para otros, como el que firma esto, es un genio. No me atrevería a calificar su canal, aunque su descripción reza: “consejos útiles para todos y tutoriales sencillos para esos detalles de la vida que nos rodean”. Sus vídeos se convierten en virales y atrae a un tipo de público muy amplio. Ha generado su comunidad en torno al humor, y no lo hace nada mal.
3. JPelirrojo: más de 65.000 suscriptores y por encima de los 5’4 millones de reproducciones de vídeo. Es un actor y músico madrileño y el más profesional de los tres. Fue uno de los ganadores del “NextUp”, el concurso de talentos que organizó Youtube el año pasado con un premio de 20.000 euros. Colabora en múltiples canales y ha hecho que muchos persigan el sueño de dedicarse profesionalmente a Youtube. Representa la nueva era de youtubers y un ejemplo a seguir para muchos. Sube contenido de calidad y tiene una comunidad muy activa. Otros youtubers parecidos a él podrían ser Yellow Melow y Bolli.
ACTUALIZADO: Algunos partners de Youtube podrían llegar a ganar cantidades muy respetables al año según la herramienta online Socialblade (podéis hacer la prueba con diferentes canales). Elvisa, sin embargo, nos asegura que está muy lejos de esas cifras.
Es curioso ver que muchos de nosotros venderíamos nuestra alma por tener comunidades con estos números de seguidores en torno a nosotros, porque recordemos que los tres casos anteriores son personas y no marcas. Esto hace que se logre un alto engagement; los suscriptores tienen mayor afinidad y se comportan de forma activa ante la publicación de nuevos contenidos, algo que de momento no sucede con los perfiles corporativos.
Después de estas cifras, a muchos les sorprenderá que se hable de blogueros influyentes y que nunca se hable de youtubers. Aunque, créanme, en un tiempo no muy lejano este panorama de influencers se irá volviendo cada vez más y más audiovisual. Por eso, el día en que alguien descubra cómo redirigir todo este “know how” con el que cuentan los youtubers a perfiles corporativos, se convertirá en el verdadero gurú, mientras los demás esperamos a que se cargue nuestro buffer del éxito.
JPelirrojo y su himno del Youtuber.
Daniel Fernández
Internet, Medios de comunicación, Medios sociales, Redes Sociales
Los que llevamos un tiempo trabajando en comunicación 2.0 hemos visto un ir y venir de “herramientas definitivas”, “redes sociales que iban a transformar el concepto de online” y “start ups que vienen para quedarse” y de las que nunca más se supo. Esto hace que seamos precavidos con asuntos candentes como son los códigos QR o los códigos Bidi. ¿Cuál es la diferencia? Podríamos decir que la base es la misma, pero los Bidi son de código cerrado y utilizados principalmente por anunciantes. Sí, están cayendo en desuso: a todos nos gustan más las cosas de código abierto.
Como toda herramienta 2.0 que se lanza y parece útil, nos volvemos locos por usarlas y los clientes más aún por ser los primeros en tenerlas o al menos por no quedarse atrás. Ante la avalancha de códigos QR que viene directa hacia nosotros, creo que lo fundamental es, como siempre, hacer la pregunta correcta:
¿Realmente necesito un código QR para esto?
Opción 1: Sí
Opción 2: No
Veamos un ejemplo práctico: hace algunos días en el tablón de anuncios de una academia de idiomas me topé con un poster tamaño A2 que sólo decía: “Consulta los horarios de este trimestre” seguido de un código QR, que remitía a la sección de horarios de la página web. ¿No hubiera sido más sencillo poner la tabla con los horarios en el poster? Probablemente sí, pero eso no es nada cool
El veredicto: código QR innecesario.
Si la reflexión concluye en que el código QR es totalmente pertinente y aporta valor, ¡a por ello! Aquí enumero algunas aplicaciones gratuitas para crear tu propio código QR (¡gracias a Wix por la información!):
Todas estas herramientas son muy sencillas de utilizar… y también muy limitadas. Hay formas de personalizar tu código QR y otra opción es recurrir a un diseñador especializado en este tema, que siempre es una garantía.
Y recordad, niños: los códigos QR, como todo lo 2.0, siempre en su justa medida y cuando nos ayudan a cumplir objetivos
Ana López
Medios sociales, Opinión, Redes Sociales
“Objetivo-estrategia-ROI“. Por enfatizar y explicitar insistentemente la importancia de la correlación de estos términos en redes sociales he llegado a ser considerada una “profe” de social media de lecciones autoritarias, apelativo que pesará sobre mi reputación online el resto de mis días… No contenta con ello, ahora me propongo con este post lograr ser “la consultora de Best Relations que mató al SEO“. Eso sí, para lanzar una apuesta en favor del contenido relevante y de calidad. ¿Me perdonáis?
Mis instintos me llevaron a querer a titular este post cómo “el SEO ha muerto”, pero mi parte racional me convenció de lo inoportuno de hacer frente a la gran competencia en Google por esos tags de búsqueda, así que he cambiado el titular, pero no mis reflexiones. Estoy aquí para enterrar al SEO (al menos a aquel SEO que hasta hace poco conocíamos) y hablar del Search Engine Friendly (SEF) de las redes sociales, el nuevo amigo de los algoritmos de búsqueda de Google.
El SEF va mucho más allá de la organización de la información del sitio, de la optimización de los contenidos o del tratamiento semántico adecuado. Tampoco es ya suficiente con utilizar las palabras clave de búsqueda más utilizadas por nuestros potenciales consumidores porque los nuevos prosumidores ahora comparten ideas, co-crean nuevos ecosistemas de contenidos, nuevas informaciones e, incluso, nuevos productos por la vía del crowdsourcing.
Continúa siendo fundamental ponernos en la piel de nuestros lectores y hacernos la pregunta: “¿cómo buscan nuestros públicos información?”. Pero en el contexto actual de democratización de la información, de bloggeros presciptores, de potentes conversaciones en Facebook y Twitter, de comunidades verticales y de blogs que reciben más visitas que algunos de los diarios con más difusión de nuestro país, es momento de no olvidar la esencia de la profesión del estratega de social media: el contenido relevante y de calidad de interés para el público objetivo. Es el momento de tu línea editorial, de tu estilo, de tu storytelling, de tu cariz diferenciador.
Con el auge de las redes sociales, la blogosfera y la twittesfera, los enlaces que allí se comparten son claves para el posicionamiento web y para aparecer en las (ansiadas) primeras páginas de Google. No es que las redes sociales en sí mismas favorezcan el posicionamiento web, sino que el valor del contenido que se publique en redes sociales y la forma en que se comparta la información en las comunidades favorece el posicionamiento en buscadores. De hecho, las nuevas arañas de Google penalizan las expectativas defraudadas, es decir, el contenido que no es pertinente y que genera rebote. Sin embargo, ahora se premia con más esmero la frescura del contenido, la originalidad y el factor “social”.
Por lo tanto, del fallecido SEO está muy bien no olvidar los hostings, los títulos, la optimización del código HTML, los códigos, las tags e incluso la ortografía. Pero recordemos que el Search Engine Friendly (el nuevo SEO) es la suma del mejor contenido, una óptima arquitectura y una magnífica interconectividad en redes sociales. Todo ello edulcorado con una buena dosis de linkbuilding y blogmarketing. Así que ya sabes: si te ha gustado esta reflexión, compártela en tus redes sociales. ¿+1?
Laura María Vázquez
@lauramaria_vaz
Comunicación interna, Internet, Medios de comunicación, Medios sociales, Redes Sociales
Hoy no voy a hablaros sobre la llegada de Instagram a Android, ni de la noticia de su compra por parte de Facebook. Tampoco os hablaré sobre la reciente apertura de la primera oficina de Linkedin en España, ni de las gafas de realidad aumentada que prevé sacar Google al mercado. No, esta vez no. Hoy os enseñaré dos redes sociales recientemente estrenadas y desconocidas para muchos de vosotros: Tantoquecontar.com y Bokzuy.
El pasado 30 de marzo se presentaba Tantoquecontar.com, proyecto en fase beta que llega de la mano de varios empresarios españoles del sector de la comunicación, la consultoría estratégica, la publicidad y las relaciones públicas tras un año de trabajo.
Las redes sociales se han convertido en ese pequeño rinconcito personal de cada usuario en el que cada uno cuenta lo que le sucede en cada momento y en cada lugar, de manera próxima y cercana, y hasta la más pequeña e insignificante historia puede ser relevante para alguien que lo llegue a leer. Como bien dicen los creadores de esta plataforma, “todo ser humano tiene una historia digna de ser contada”. Bajo dichas premisas nace esta red social.
Tantoquecontar.com ha sido concebida como una red social, pero también tiene aspecto de blog. El usuario se registra, accede, agrega a otros usuarios conocidos (que también se han registrado previamente) y comienza a compartir contenido. En ese contenido radica la diferencia de dicha red con respecto a otras. Aquí, lo que se comparte es lo más propio y personal que nadie pueda tener: nuestras propias vivencias. Estamos de acuerdo; hay historias que, por muy pequeñas que sean, deben ser contadas y conocidas por el resto del mundo, todos y cada uno de nosotros tenemos, como dice su nombre, “tanto que contar”.
Y seguimos con los estrenos en el mundo del social media. ¿Sabéis que existe una red social que permite tanto premiar como castigar a sus usuarios a través de una chapa cuyo contenido son mensajes de humor y cuyo fin es el de relajar y distender el ambiente laboral? Os presento Bokzuy, una red social que llega para fomentar las relaciones sociales y la complicidad en el trabajo.
La idea viene de la mente de Iván López, cofundador de Kaleidos, que se propuso montar una aplicación lúdica para sus compañeros de trabajo con el objetivo de que pudieran aprender el lenguaje de programación Grails. Dicha aplicación consiguió tanto éxito en el ámbito interno de la empresa que se decidió ir mas allá. Así es cómo surgió Bokzuy, según su fundador.
Para comenzar a usar Bokzuy, al igual que en el resto de redes sociales, debemos crear nuestra cuenta, un grupo e invitar a los compañeros de trabajo a que se unan a él. Pero… ¿y qué tiene de distinto de otras iniciativas similares?
En esta red social se reparten Bokis (chapas con mensaje) que se entregan a cada persona cuando realiza una acción positiva o negativa dentro del entorno de trabajo. Pueden contener frases conocidas por todos como “A buenas horas mangas verdes”, “Te ha tocado el gordo…” o “Fail”. Cada usuario puede ver los Bokis de los demás compañeros e incluso opinar si ha sido merecido o no. El repartir o apoyar lo que han entregado el resto de compañeros influye en la puntuación total que obtiene cada usuario. Sumando o restando puntos dependiendo del sentiment de cada chapa, el domingo por la noche se hace el recuento y se nombra un Ganador y un Perdedor de la semana.
De inicio, Bokzuy cuenta con 30 chapas creadas predefinidas, pero existe la posibilidad de crear nuevas y adaptarlas a nuestro entorno, incluso con frases o citas “famosas” dentro de nuestra empresa, así que como reza su lema… “Badg’em all!”
¿Quién se anima a abrirse un perfil?
Francisco Hernández
@Franha85